La guerra entre Jorge Rial y Susana Giménez sumó esta semana un nuevo capítulo, luego de que la diva se refiriera, con notable calma, a los cuestionamientos que el periodista le viene haciendo desde hace años. Rial no tardó en responder con un tuit filoso: "Se enojó la evasora. Tristeza infinita".
Todo comenzó cuando Susana, de regreso al país tras un viaje, habló con "PrimiciasYa" (América TV) en el aeropuerto. Consultada por las críticas de Rial, la conductora eligió el bajo perfil y aseguró que el periodista la cuestiona desde hace años, que no le interesa lo que piense y que el chusmerío ya la tiene cansada. En la misma nota, además, le bajaron el precio a la comparación que circuló entre ella y la China Suárez, a quien definieron como "la China Suárez de los 70": Susana fue tajante y dijo que la actriz es bonita pero, a su entender, muy aburrida.

La chispa se había encendido días antes en el streaming Carnaval, donde Rial, junto a Viviana Canosa, volvió a apuntar contra la diva. El conductor recordó viejas acusaciones: que Susana habría evadido impuestos, que se habría ido del país, que utilizó una fundación de manera irregular para un supuesto sorteo y que había comprado un auto con franquicia para discapacitados sin necesitarlo, además de haberle pedido, según él, ayuda a un expresidente para descartar ese vehículo.
En medio del cruce, Yanina Latorre salió a bancar a la diva en "Sálvese quien pueda" y aportó una aclaración clave sobre por qué Rial insiste en llamarla "evasora". Según explicó, Susana no evadió impuestos en sentido estricto: hizo una jugada legal y cambió su domicilio fiscal a Uruguay para esquivar el impuesto a los grandes patrimonios que rige en la Argentina, algo que Latorre calificó de "treta" y no de delito. La panelista además recordó que la conductora sobrevivió a otras polémicas fuertes, desde sus dichos sobre la pena de muerte hasta el caso Grassi, sin perder nunca su vigencia mediática ni el cariño del público.
La pelea entre ambos lleva más de dos décadas en la tevé argentina y, por lo visto, no tiene final a la vista. Mientras Rial insiste con reflotar viejos señalamientos cada vez que encuentra la oportunidad, Susana prefiere no darle entidad al conflicto y sigue disfrutando de una estelaridad que, pese a los cuestionamientos, se mantiene intacta con el paso del tiempo.














Comentarios