Wednesday 24 de April, 2024

PERSONAJES | 01-09-2023 15:10

Laura Oliva: “Tuve una crisis con la comedia”

Formó parte de “Para mí, para vos” y está nominada a los premios ACE. La decisión vital de transformar su carrera y la apuesta por la dramaturgia.

Las últimas tres obras que hizo Laura Oliva están cruzadas por la complejidad vincular, específicamente por el tema de lo fraterno: en “Para mí, para vos” (Multiteatro), aparece la rivalidad entre una hermana exitosa y otra que se quedó a cuidar a los padres; en “Laponia”, también dos hermanas se enfrentaban; y en “El recurso de Amparo”, escrita por la propia Oliva, una mujer acusa de la muerte de su hermana a la madre de ambas. 

No es casual, es adrede y con alevosía. Ella misma cuenta el proceso de mutación en la que de nadar en la comedia y el humor, pasó a secarse de ese agua, y se transformó en una interpeladora social y serial.  

Noticias: ¿Qué la atrajo de “Para mí, para vos”? 

Laura Oliva: Me pareció que era como un perro verde, sobre todo para calle Corrientes, para teatro comercial. Dije: “Bueno, si vamos a hacer algo en calle Corrientes, que sea algo en donde sienta que estoy arriesgándome como actriz y diciendo algo”. Porque es una obra muy divertida, pero muy profunda también. Imitando el espíritu chejoviano, se ocupa del conflicto y del sufrimiento cotidiano; tiene un costado muy angustioso, que es la angustia existencial, el qué estoy haciendo acá.

Noticias: Sus tres últimas obras caminan por esa cornisa de dilucidar qué es lo que nos une y qué es lo que nos separa, ¿no?

Oliva: Has tocado un punto totalmente neurálgico de mi viaje como actriz. Ya han pasado varios años, fue en 2010, pero para mí siempre fue ayer: tuve una crisis con la comedia, y salí al mundo de los productores y de los directores a pedir que por favor me dieran la oportunidad de hacer otro tipo de materiales. Al principio era muy difícil explicar por qué, porque me iba muy bien con eso. Imagínate que yo me bajo en el medio de “39 escalones”, una comedia maravillosa, inteligentísima, un éxito absoluto. Pero sentí dos necesidades: la de decir algo y la de hablar de vínculos, que a mí es lo único que me importa en la vida, es lo que me atraviesa.

Noticias: ¿Podríamos decir que hubo una tercera necesidad, la de no quedarse en la queja, a diferencia de su personaje?

Oliva: Bueno, sí, claro, por supuesto. Tenía una gran maestra, Joy Morris, que decía que todos tenemos un Hitler adentro. Y con esta frase ella quería decir que la gente creía no tener al envidioso o al egocéntrico dentro y que los actores simplemente teníamos el privilegio de saber que sí y de, además, tener la obligación de estar en contacto con esas partes nuestras. Y, tal vez, Sonia, mi personaje en “Para mí, para vos”, es aquella yo de los últimos meses de “39 escalones”, y lo que pude haber sido quedándome ahí. A mí siempre me divirtió mucho estar en contacto con todas esas partes mías, saber que si las pongo en el escenario, no salen en la vida; y cuanto más las conozco, más atenta estoy cuando salen en la vida, porque a veces es inevitable. Y me pasa lo mismo con mis grandes dolores, en general hablo mucho de mi infancia y de la separación de mis padres. Esa soy yo, ese es mi material. 

Noticias: Tal vez aquel salto fue para darle espacio a la Laura llena de recovecos, de emociones, de vivencias y de dolores.

Oliva: Tal cual, exacto. Además también me estaba empezando a pesar la imagen para el afuera. Soy una persona con muy buen humor, muy divertida, muy graciosa, pero también soy un montón de otras cosas. La  crítica permanente cuando voy por la calle es: “¡Uy, qué seria!”. Yo voy caminando por la calle y voy pensando, tengo opiniones sobre millones de cosas, me preocupan millones de temas y quiero hablar de eso en mi profesión; sobre todo cuando los materiales existen. Yo estaba haciendo “39 escalones”, iba a ver “Agosto” y me quería trepar al escenario. 

Fueron meses de cocinarse en su propio caldo, a fuego lento, macerando los tragos amargos internos con el plato que parecía irresistible a los ojos del resto. Pero un día, antes de la función, fue a la peluquería. De repente entraron María Carámbula y Pablo Echarri, que estaban haciendo “El elegido” y querían cambiarle el look al personaje de María. Oliva paró la oreja y empezó a escuchar la charla: que el personaje debía cortarse el pelo porque antes era una mujer así y ahora era una mujer asá… El caldo comenzó a hervirle, la sangre le burbujeaba como lava. Terminaron de peinarla, saludó amable y sonriente, salió a la calle y lloró con desesperación. Caminó hasta el teatro en un pico dramático: las lágrimas la desbordaban hacia afuera y adentro le latía un mantra: “Se acabó, se acabó, hago esta función y basta”. Al otro día, renunció. Quería que su cabellera estuviera disponible a las exigencias de los personajes. La cabeza, ya estaba ahí hacía rato.   

Noticias: ¿Qué sintió al día siguiente de tomar la decisión? 

Oliva: Un alivio enorme y un vértigo tremendo porque estuve un año prácticamente sin trabajar y no porque no me acercaran materiales sino porque todos eran comedia. 

Noticias: ¡Qué convicción la suya!

Oliva: No, es que me iba a morir (sonríe). Me estaba secando y también había algo muy Sonia: me estaba volviendo una persona insoportable, nadie entendía. Porque sabés lo que es ir a un teatro repleto y a una obra hermosísima y agregar funciones, ¡y yo agarrándome la cabeza! Así que me sentí muy liberada con la decisión. La primera propuesta distinta me la trajo Faroni con “Danza de verano”, que era como un “Agosto” y encima me dio el papel más complejo, una chica que tenía un retraso mental. ¡No sabés lo que se lo agradecí. Estaba feliz de decir cómo hago esto. Para mí es un trabajo mucho más interesante que saber hacerlo al cien por ciento. Y después vino “Quién es el señor Smith”, donde conocí a Javier Daulte y forjamos un vínculo hermoso que dura hasta hoy. 

Noticias: ¿Empezó a hacer dramaturgia con Daulte mucho después?

Oliva: Mucho después. Escribir fue desde siempre. Hasta que en un momento de mi vida, aparece esta idea de “El recurso de Amparo”, este juicio a mi madre y eso me dio vuelta añares, porque el disparador fue una charla con mi mamá, y ella murió en el 2005.

Noticias: ¿Fue la conclusión de su madre respecto a que ella había provocado la enfermedad de su hermana o esa es la lectura que usted hizo después de la charla?

Oliva: ¡No, al contrario! Alguien le había dicho que el cáncer de mama que tenía mi hermana era de orden emocional y escucharla decir: “Este último tiempo que la estuvo pasando tan mal, ¿¡no habrá sido eso lo que la enfermó?!”... eran tonteras, había tenido un bebé hacía seis meses y estaban con el marido acomodándose a la maternidad, nada del otro mundo… Después de todo lo que nosotras habíamos pasado de chicas, porque mis padres el divorcio lo manejaron de la peor manera posible, el manual de lo que no hay que hacer es lo que hicieron con nosotras… y ella diciéndome eso, 6 meses contra 32 años (se ríe). Y yo, lejos de reírme como me estoy riendo ahora, no podía creer el recorte, mi mamá tenía el efecto de dejarme patitiesa. Y ahí me surgió la idea: si el origen de la enfermedad es emocional y eso tuvo que ver con muchos años de sufrimiento, tiene que haber un culpable y hacerse un juicio. Pero mi hermana murió en el 99, esa charla fue en 2005 y yo la escribí en el 2019, así que fijate. Quise hablar de dos cosas fundamentales: de cómo un mismo hecho se puede ver de maneras tan distintas y de cómo lo sucedido en edades muy fundacionales conforman a quien uno es hoy. Porque mucha gente dice “bueno, pero ha pasado tanto tiempo, ya está…”. Y yo soy quien soy por eso: sigo siendo una persona temerosa, sigo siendo esa niña que no entiende por qué era tan maltratada sin supuestamente merecerlo. Tengo mucho tema con el merecimiento y eso viene de ahí, siempre que hay algo bueno, estoy esperando que venga algo malo. Entonces, hasta qué punto es pasado, si lo sigo sintiendo hoy y es con lo que sigo lidiando. 

Noticias: ¿Le parece que puede haber un nuevo volantazo en su vida?

Oliva: Sí, en este caso creo que no tanto respecto a la temática de qué decir sino a la manera. Creo que no es casualidad que esté haciendo la carrera de Escritura en la UNA (Universidad Nacional de las Artes), disfruto mucho de ser aprendiz. A “El recurso…” lo estrené con un elenco del cual no formaba parte y esa experiencia fue increíble: estar solamente haciendo la dramaturgia, viendo cómo la gente se lo apropiaba, me encantó. Me parece que en algún momento voy a estar un poquito más atrás. 

Noticias: ¡Qué interesante ponerse a la par de gente que está recién empezando, tendrá compañeros de 20 años!

Oliva: Exacto, empatarte en ese mismo lugar de voracidad, de descubrimiento. Y también el estar por debajo de docentes maravillosos, frente a los cuales decís “todo lo que me falta”. Y yo, que en ese sentido soy una persona bastante positiva, lejos de quedarme en lo que me falta, digo “uy, todo el tiempo que tengo para recuperar”. Imaginate, meto tres materias por año, me voy a recibir el año del jopo. El otro día saqué la cuenta y me estaría recibiendo a los 65 años, y digo ¡genial! Tengo 53 y, si está todo bien y no pasa nada fuera de lo común como pasó con mi hermana que murió a los 32, yo puedo tener por delante 30 años. 

Noticias: La edad todavía cae con contundencia en la mirada ajena y eso puede ser paralizante. ¡Hay que tener valentía para decir “me recibo a los 65 y va a ser genial”!

Oliva: Sí, conozco gente de 65 que está en el mejor momento de su vida. Y más con la escritura, ¡es un mundo que se abre!

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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