PERSONAJES | 21-12-2019 09:52

Matías Ola: "Nadé las siete travesías más largas"

Tucumano y asmático, primer nadador argentino de aguas abiertas sin traje de neoprene que cruzó los mares de cinco continentes.

Nadie puede imaginar esa larguísima pileta escondida en una casona antigua en pleno corazón de Barracas. Quizás cómo nadie pudo predecir que este tucumano de modos serenos que alguna vez se agitaba tan sólo con correr tras una pelota,  haya sido capaz de aventurarse a atravesar  a pura brazada y  sin resguardos ni corazas,  las aguas más bravías del planeta. 

Sorpresas que da la vida, o no tanto, que cuando más límites se interponen, más ganas le saca a aquellos que encuentran a cualquier edad y en cualquier contexto eso que algunos llaman vocación, o destino, simplemente pasión.  Matías Ola, que quizás descifró el mensaje oculto de su linaje, maneja este mundo de opuestos que se atraen, mientras desanda las habitaciones de su ecléctica morada cargada de simbolismos acuáticos y recuerdos de sus travesías mundanas.

Un Poseidón terrenal que ama vestirse elegante, que compensa el nado en soledad con los asados plenos de amigos y amigos de los amigos y que quiere más nadadores mediterráneos.  Olvidado de la hipotermia que lo sacó del Canal de la Mancha, ahora le preocupa más este resfrío que le resta tiempo a su preparación  para su próxima cruzada: el Río de Plata. “Llevo siete años viajando por todo el mundo y en Argentina solo hice canal de Beagle, las Islas Malvinas, y quiero hacer el Río de la Plata”.

Noticias: El hombre que nada en los mares y océanos del mundo proviene de un lugar tan alejado del agua, ¿Cómo es eso?
Matías Ola: Nací en Aguilares, Tucumán. Pero nos mudamos a un ingenio en el norte de Salta porque mi papá trabajaba en la industria azucarera. Vivimos una infancia fantástica a pura naturaleza, pero, ¡lejísimos del agua!

Noticias: En su caso, mucha naturaleza pero poco deporte.
Ola: Papá era basquetbolista, y nos llevaba a jugar con él. Pero yo siempre me agitaba o vivía resfriado con los cambios de clima. Me diagnosticaron asma. 

Matías Ola

Noticias: ¿Cuándo fue su primer contacto con el agua?
Ola: A los 15, nos mudamos a la capital de Tucumán, porque mis hermanos empezaban la universidad. Para mí empezó una nueva vida, muy desarraigada. Cuando ya tenía 21 y estudiaba agronomía, me volvieron a invitar a jugar al fútbol. Nuevamente estaba la limitación, pero esta vez me decidí a enfrentar la enfermedad. Como de chico los médicos me recomendaron hacer natación, me fui a buscar una pileta para ver qué pasaba.

Noticias: ¿Sabía nadar?
Ola: Sí, pero horrible. Encontré al entrenador y creo que me aceptó porque me vio alto y delgado. Pero nadé una pileta y casi se me saltaba el corazón por la boca.

Noticias: Evidentemente usted tenía una capacidad natural para el agua
Ola: Mis entrenadores se sorprendían por lo rápido que aprendí y por cómo el asma se fue desapareciendo. A los seis meses podía nadar 100 metros a toda velocidad, y se veía cómo fue cambiando mi cuerpo. La natación fue una superación a mi problema de salud. 

Noticias: Cuando estaba cómodo en la pileta decidió salir al mar.
Ola: ¡Es verdad! Llegué a representar a la provincia y ser parte del plantel del NOA, pero siempre, desde que empecé a nadar, era el que pensaba diferente del grupo. 

Noticias: Pero todavía no me contó cómo fue la decisión de nadar en aguas abiertas…
Ola: A los 26 años, la presidenta de la Federación de natación de Jujuy me ofreció hacerme jujeño y mandarme a entrenar al Cenard en Buenos Aires. Y eso me abrió la cabeza, porque empecé a vivir como un atleta en serio. También me sirvió para darme cuenta que no tenía lo suficiente para ser el mejor. En Internet encontré la historia del nadador dominicano, Marcos Díaz, que había creado un proyecto de aguas abiertas para unir cinco continentes a nado. Me interesó, porque salía de la pileta al mar, no tenía que competir con nadie, y no iba por el oro o la plata sino por algo más altruista, por una meta solidaria.

Noticias: ¿Su primera vez?
Ola: Mi primera experiencia fue en la Playa Varese de Mar del Plata en invierno en 2012. Y fue un shock. Ahí empecé a descubrir la sensación al frío.

Noticias: ¿Cómo es?
Ola: Te paraliza. Descubrís y sentías cosas que no estás acostumbrado. Tu cuerpo reacciona para cuidar tu organismo, tus pulsaciones se elevan sin hacer ejercicio y vas perdiendo la sensibilidad. Cuando me di cuenta de esa sensación, me tranquilicé y empecé a respirar hondo. 

Noticias: Con padres tan protectores, ¿qué le dijeron en su casa de esta idea?
Ola: Me apoyaron porque lo vivieron como una experiencia que iba dando el fruto en cada momento. Mi primer cruce del estrecho de Bering en el 2013 fue el más difícil porque era el más frió y en condiciones tremendas. Fui el primer argentino en nadar esos 134 km en seis días con treinta nadadores. 

Noticias: ¿A quién le llegó su mensaje?
Ola: No quería que pensaran que esto era solo un capricho mío. Como los nadadores que ya habían hecho este tipo de hazaña, lo hicieron a nombre de alguna fundación, decidí crear una asociación civil Swim Argentina, a favor de generar un impacto social a través de la natación en Tucumán. Ayudar con la natación a otros chicos, como me ayudó a mí.

Noticias: Y cuando cumplió su meta, ¿qué pasó después?
Ola: Volvimos a la Argentina y dijimos ¿Y ahora? En el ínterin había hecho el cruce de las islas Malvinas con la nadadora inglesa. Pero en el 2016, surge el desafío de los siete océanos que es parecido al que ya hice pero mucho más difícil. Son las siete travesías más largas del mundo para cruzar nadando sin traje. 

Matias Ola

Noticias: Su reciente intento por cruzar el canal de la Mancha se vio truncado porque sufrió hipotermia. ¿Nunca le había pasado?
Ola: Jamás. Fue un aprendizaje muy importante, porque podés estar muy listo, pero de repente te pasa algo que no controlas. Mi entrenador me sacó del agua y lo último que recuerdo es despertarme en el hotel.

Noticias: ¿Qué piensa que le pasó?
Ola: No fue el frió del agua, sino la cantidad de horas nadando a esa temperatura. Yo puedo nadar en cero grados una hora, pero no cinco. La noche se había puesto muy fría.

Noticias: ¿Cuantas veces lo cargaron por su apellido?
Ola: ¡Un millón de veces! Antes de ser nadador ya me cargaban, me decían “Hola Ola”. Era un chiste, y cuando me metí en el mar, ¡ni te cuento! 

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Gabriela Picasso

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