PERSONAJES | 23-12-2019 11:44

Alfredo Segatori: "Hoy la vida es más digital que real"

Es pionero y referente del muralismo urbano argentino. A lo largo de su carrera dio vida y color a fachadas de los 100 barrios porteños.

En la orilla porteña del Riachuelo, más de medio millón de pasajeros del ferrocarril Roca que cruzan el puente a diario pueden encontrar recreo, la ñata contra el vidrio, en uno de los murales más emblemáticos de Alfredo “El Pelado” Segatori nace en el paredón de una antigua fábrica y se va expandiendo como una inundación multicolor por medianeras y fachadas de viviendas y talleres de Barracas al Sur.

Se titula “El Retorno de Quinquela”, está pintado con aerosol a mano alzada y sus casi tres cuadras de extensión (unos 2.100 m2) lo llevaron al podio de los murales más grandes del mundo y más representativos de la ciudad de Buenos Aires, cuya Legislatura declaró de Interés Cultural en octubre de este año. “Lo que hizo furor con el mural de Quinquela fue que retraté a más de 70 vecinos en ese momento. Empecé por un encargo por el día del Riachuelo y después, a pedido del barrio, ellos me vinieron a preguntar si los podía retratar, me cebé y empecé a pintar a todos. En algún punto creo que metí una semillita con eso de tomar personajes de los barrios… En la serie ´Pintor Gris´ también trabajé retratando gente de la calle, gente que vivía debajo de un puente, cartoneros o lustrabotas. Después empezaron otros”, cuenta Segatori.

Nacido y criado en Floresta, su camino arranca a principios de la década del ´90, cuando el oficio estaba más asociado con el vandalismo y lo contravencional –para cierto sector de la opinión pública– que con la esfera del arte. “En los ’90 laburé en una empresa armando escenografías, viajé a Brasil y me hice amigo de unos grafiteros muy conocidos hoy en día en el exterior, luego los hospedé en mi casa, en la juventud uno va buscando qué caminos tomar. Al principio no le agarraba la onda, y después, como quien no quiere la cosa, seguimos hasta el día de hoy, y se transformó en mi gran pasión y en mi medio de vida”, recuerda Alfredo Segatori cómo fue que consiguió colgar definitivamente en la percha su traje de visitador médico y el buzo de profesor de educación física.

“Puedo decir que a lo largo mi carrera pinté murales en los 100 barrios porteños”, se ufana, aunque de sus obras más viejas hayan quedado solamente cáscaras de pintura reseca por la erosión del tiempo. Considerado como uno de los pioneros y más reconocidos exponentes argentinos del street art o muralismo urbano, realiza también intervenciones escultóricas con chatarra y descartes, y recorre distintos espacios de arte con su Bondi Gallery (una galería ambulante montada en un Mercedes-Benz 911). Su atelier está ubicado en la Cooperativa de Recicladores Urbanos El Ceibo, con la que desarrolla este tipo de proyectos culturales. Días atrás (el 22 de noviembre), inauguró una nueva intervención (“Exabrupto de Color”) en los silos y las paredes de una arenera ubicada frente al puerto de Buenos Aires: 500 litros de pintura, 15 días de trabajo intenso en la intemperie ribereña y 4.000 metros cuadrados de explosiones cromáticas que salpican expresionismo abstracto para todas partes.  

Noticias: ¿Qué es esta nueva intervención?
Alfredo Segatori: Es parte de una nueva serie que se llama “Exabrupto de Color”. La palabra ya lo describe literalmente. Tomando un poco de los artistas abstractos de la década del 50 hice una reversión de la época, quizás con otros colores. El expresionismo abstracto fue desplazado, quedó demodé cuando llegó el minimal y el pop, y en este caso los areneros grises sin ventanas eran como elementos más minimalistas, y los colores que usé son un poco más pop que los que se usaban en el expresionismo, así que podría decirse que pusimos todo en la licuadora: la técnica del action painting, trabajar con los colores, sin boceto, sin idea previa, sin una visualización en la computadora, directamente sobre el elemento. Así es como lo planteamos con la gente que participó de este proyecto experimental, si se quiere. 

Alfredo Segatori

Noticias: ¿Finalmente consiguió ganarse la vida como muralista?
Segatori: Estudié Educación Física, soy profesor, fui primero para personal trainer, después estudiaba nutrición, y después me empezó a copar un poco más el tema del arte. Mi viejo es psiquiatra; mi vieja es pintora, una artista, María Sola; mi abuelo, baterista de jazz, tocaba con el Mono Villegas; mi bisabuelo, pintor también. Cuando trabajé con las escenografías me empecé a enganchar con la movida cultural, tanto de ir a muestras y a eventos. Me gustaba la idea, me empezó a interesar intervenir en la ciudad, y ahí empezó a surgir la idea también en varios chicos, era algo que antes no existía. Obviamente, al principio no me daba para ganarme la vida, y fui muchos años visitador médico, y con los manguitos que me juntaba tenía mi tiempo, me hacía mis espacios para poder pintar, fui creciendo de a poco, me pude solventar la producción. Al principio laburaba a ad honorem o por intercambio, hasta que uno puede empezar a poner en valor su trabajo. Después de muchos años, también puede que los trabajos realizados vayan tomando peso y respeto, y sean reconocidos por las nuevas generaciones. Ayer, por ejemplo, me tocó ir a un jardín de infantes por la jirafa que pinté en el barrio de Monte Castro. Los chicos tenían la foto y en la salita de 3 la estaban dibujando como podían, y yo me morí de risa. 

Noticias: ¿Qué es lo más gratificante de pintar en la calle?
Segatori: Todo lo que tiene que ver con el lado afectivo, la devolución de la gente que se re copa. En el 99 por ciento de los casos te tira buena onda, y te estimulan a seguir. También es la satisfacción de encontrar un medio de vida que creás vos, que tiene que ver con eso, con la creatividad, con la imaginación, con poder lograr un estilo de vida descontracturado en relación con un trabajo en un espacio y horario fijos. Una vez que sale un trabajo quizás estás a 100.000 kilómetros por hora durante quince días y después descansás, es aleatorio. Ahora justo estoy en unos días de descanso y quiero seguir, pero tampoco te da el físico (se ríe).  

Noticias: Cuando va a pintar una medianera, ¿lo habla previamente con los vecinos?
Segatori: No, generalmente lo consensuás con el que te contrata, después hay que ver cómo reaccionan los vecinos. En el caso de la Jirafa de Miranda (así se titula la obra ubicada en la medianera de una torre del barrio de Monte Castro) era un edificio muy alto, de 43 metros, en un barrio muy bajo, y nadie quiere edificios en un barrio bajo, pero cuando hice el mural no se imaginaban la repercusión que iba a tener después, ni cómo el barrio iba a amar a la jirafa. Los chicos saludan a la jirafa cuando pasan.

Noticias: Por cuestiones físicas y climatológicas, un mural callejero tiene una vida útil menor a la de un lienzo protegido en un museo, por ejemplo, que puede durar siglos. ¿Cómo se lleva con la idea de que su obra probablemente se vaya borrando y lavando detrás de usted?
Segatori: Hoy se direcciona todo hacia lo digital, ya quedó todo atrapado en las redes. Hoy la vida es más digital que real. Creo que ya quedé demodé, porque soy un incapacitado digital. Las nuevas generaciones de artistas urbanos abordan todo desde la computadora.

Alfredo Segatori

Noticias: ¿Usted no utiliza computadora ni para llevar a escala una jirafa de 43 metros, por ejemplo?
Segatori: No, no, directamente no lo sé hacer. Sí busco imágenes que me interesan, compongo una suerte de Photoshop de imágenes como referencias cuando tengo que pintar algo figurativo, después lo hago directamente en la pared. Por ejemplo, busco una foto de la cabeza de una jirafa que me gustó, después le agrego el cuerpo, después la ventana, etcétera. No me gusta copiar una foto tal cual. Lo que sí hago es buscar referencias y después compongo una idea. Arranco desde una idea.

Noticias: ¿Cómo es el mundo de arte callejero, hay hermandad, hay mucha competencia?
Segatori: Sí, como en todos los rubros, hay hermandad, hay competencia, está todo. Digamos que yo soy de otra generación. Hoy en día los que más están son los artistas emergentes. Siempre van surgiendo nuevos artistas, pero ahora hay muchos elementos, hay tutoriales y materiales disponibles. En otra época no había Facebook. Con suerte veías un grafiti en una revista importada en el año 1994. Y vos te preguntabas: ¿esto está hecho con aerosol? No existía nada. 

Noticias: ¿Cuál cree que es el código sagrado del arte callejero?
Segatori: Cada uno tendrá su código sagrado, pero lo importante es respetar los murales de los terceros, si están todavía conservados, no se tocan. Es algo básico respetar lo que hace el otro. Esto no es una carrera de coches, acá hay un montón de artistas con estilos diferentes, acá hay espacio para todos, cada uno se tiene que armar su propio circo. Y bueno, yo, en mi caso, soy más outsider, no soy de moverme en grupo, me gusta pintar solo.

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Damián Richarte

Damián Richarte

Periodista.

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