Martes 4 de octubre, 2022

PERSONAJES | 22-08-2022 10:14

Pilar Gamboa: “El humor es el salvavidas de la vida”

La actriz se enfrenta a su primer protagónico en el cine comercial junto a Adrián Suar. Salud mental y detox de redes.

El prestigio es esa zanahoria detrás de la cual corren muchos profesionales y Pilar Gamboa lo tiene porque se lo ganó. No solo es cuestión de trabajo sino de entrega y ella lo sabe. Pilar es temeraria, va para adelante, lo da todo. Ya sea junto al grupo teatral Piel de Lava con el que compartió diversas obras hasta estallar en el fenómeno de “Petróleo” y esa película épica que es “La Flor”, o patear todos los sets hasta convertirse en una auténtica roba escenas, porque es imposible no mirarla. 

Pilar es una actriz sin miedo y por eso tampoco esquiva al cine industrial, es la protagonista de “30 noches con mi ex” (Patagonik), la película en la Adrián Suar no solo actúa y produce, sino en la que también debuta como director y que se puede ver en la pantalla grande desde el 11 de agosto. Allí interpreta a “La Loba”, una ex que pudo ser la loca de la familia, pero en el cuerpo de Gamboa se convierte en un personaje tan complejo como querible

Noticias: Usted ha trabajado en primeras películas de diversos directores, pienso en “El incendio”, de Juan Schnitman, por ejemplo. Pero esta vez quien debuta en la dirección es Adrián Suar. Juguemos el juego de las diferencias entre óperas primas, ¿cómo fue la experiencia?

Pilar Gamboa: ¡Suar tiene más producción que Schnitman! Más allá del chiste, son lenguajes diferentes aunque al ser una ópera prima quizás los nervios de ambos pueden ser similares. En el caso de Adrián, creo que ya había filmado películas sin filmarlas, en su cabeza estaba todo, casi iba editando en vivo. Su manera de filmar era muy impresionante porque Suar tiene algo de haber trabajado mucho como actor en cine, de conocer el lenguaje de sus películas. Esto lo digo yo aunque nunca lo hablé con él, me parece que el viaje de dirigir su película lo sorprendió, la tenía re clara, pero se dejó atravesar por la experiencia. 

Noticias: ¿Y el Suar compañero cómo es?

Gamboa: Se armó un lugar muy grato para trabajar porque él no se las sabía todas. Bueno… ¡sí se las sabía todas! pero estaba muy permeable, escuchaba y preguntaba mucho, siempre muy dispuesto a trabajar en equipo y eso me parece importante. Creo que había ganas de una aventura más novedosa que “otra película de Suar”, yo lo sentí así. Es un tipo que se anima a poner en duda sus ideas frente a la opinión de los otros y para mí, que trabajo en grupo desde hace tantos años, fue más fácil decodificar cómo era la dinámica, ahí entramos todos como por un tubo y la pasamos espectacular.

Noticias: Hablando de trabajar en grupo y de una aventura, ¿cómo fue compartir esta película de tan alto perfil con Elisa Carricajo, su amiga y compañera en Piel de Lava, con la que vivió mil historias en el teatro y en el cine independiente?

Gamboa: ¡Fue espectacular! Es como que llegue tu cómplice más cómplice del mundo a ser testigo de tu máxima aventura. Yo hice muchas cosas comerciales y ella también pero no son nuestras aguas, somos más fronterizas, tocamos bastantes teclas. 

Noticias: “30 noches con mi ex” aborda un tema que está más en la conversación que nunca, el de la salud mental. Antes del estreno y sin ver la película ya circularon reacciones en Twitter. ¿Pensó cuando leyó el guión que el combo salud mental y comedia podía ser polémico en las redes?

Gamboa: Como arma saludable no tengo Twitter, entonces es casi no tener redes sociales. Me manejo con Instagram y Facebook, ¡soy una señora! (risas). Cuando llegó el guión me pareció que era un desafío actuar mi personaje, me reí mucho cuando lo leí y eso ya me pareció un montón. Después, cuando me reuní con Adrián charlamos sobre cómo hacer algo verdadero de ese material sin solemnizarlo y sin burlarse de eso.

Pilar Gamboa

Noticias: ¿Cómo se interpreta a un personaje así respetando su condición pero permitiéndose el humor?

Gamboa: Para mí el tema de la salud mental siempre fue muy cercano, tuve amigos y una abuela con problemas de esa índole, por ejemplo. Me parecía que estaba bueno darle verdad, es un poco cómo trabajo la actuación, tratar de encarnar con la mayor sinceridad emocional posible. Fue un desafío enorme hacer a “La Loba” y siento que lo interpreté con honestidad, no me guardé ni una. Lo hice con un arrojo verdadero de la intuición. La enfrenté pensando que a pesar de su condición no tiene por qué ser una persona aburrida. Todos sufrimos de ansiedad, fobias o estrés, lo que pasa es que aún hoy es un tema poco hablado. Quisimos hacer un personaje entrañable, humano y también gracioso. El humor para mí es el salvavidas de la vida. No sé si me salió bien o mal, eso ya lo juzgarán… en Twitter (ríe).

Noticias: Es interesante lo que dice porque usted ha protagonizado un fenómeno como “Petróleo”, que hablaba de muchos temas con un humor corrosivo. ¿Lo utiliza como herramienta?

Gamboa: Sí, porque creo en abrir los géneros, no en categorizar en compartimentos como comedia o drama. El humor es una herramienta para poder reflexionar sobre otras cosas. No te reís del personaje sino de sus circunstancias. A mí no me gustan los actores que se ríen del personaje que están haciendo, o que se sienten por arriba de lo que están actuando, esa distancia cuando ves al actor con un cierto alivio, el guiño tipo: “Bueno, igual no soy yo, es un personaje”. Ahí hay poco riesgo, banco los personajes con menos planos, con más aristas, de esos que te reís y a los dos minutos te preguntás, que me pasó, por qué estoy llorando.

Noticias: Existe ese dicho de que los opuestos se atraen, usted está en pareja con Ignacio Sánchez Mestre que es dramaturgo, actor y director. ¿Es mejor compartir la vida con alguien que esté en la misma?

Gamboa: A mí me pasó así, no sé, también uno puede enamorarse de un odontólogo…ni te digo lo bárbaro que me vendría (risas). Pero con Ingu hay un lugar de comprensión, de compañerismo, también de pelea con respecto a cómo pensamos las cosas, hay un ejercicio muy fogoso de la dialéctica. Para nosotros es fundamental poder pensar, hablar, discutir y acordar, hay cierta cosa de estar en el mismo baile con la que conectamos. 

Noticias: Además, digamos lo que importa, a diferencia suya,  Ingu tiene Twitter.

Gamboa: Sí, tiene Twitter y me va contando todo: “Este puso tal cosa y yo le contesté que vos sos la mejor”. Le pido que no haga eso porque me da vergüenza (se ríe). Le digo “queda re mal porque sos mi dorima”, pero él está convencido de que necesita responder. La verdad es que, aunque no tengo cuenta, muchas veces a la noche mientras le doy la teta a Ana le digo “ leeme Twitter” y allá vamos. Al final fisgoneo Twitter a full.

Noticias: Sus hijos, Manuel y Ana son muy chiquitos pero en la película interpreta a la madre de una adolescente, ¿como se llevó con eso?

Gamboa: Ya había hecho a la madre de una adolescente en Las Vegas y cuando me ofrecieron el papel fue un shock ,le dije al director Juan Villegas “¿Pero a qué edad fue madre esta mujer?, ¿a los 14?”. Y él me respondió: “Fijate que no”. Ahí caés en que las cuentas cierran aunque uno nunca acredite su propia edad. En “30 noches con mi ex” mi relación con Rochi Hernández se armó desde el laburo, ella es divina,  amorosa, muy buena actriz, con ganas de disfrutar cada escena. En la actuación no hace falta haber pasado por un vínculo para interpretarlo, aunque la maternidad es algo que actuás mejor cuando sos más grande y la experiencia te abre al concepto de culpa ligado a maternar. Lo trabajamos con Rochi, porque pensé que “la Loba” es alguien que se siente culpable  por lo que le ha pasado.

Noticias: A “la Loba” le sobra culpa y le faltan signos de puntuación al hablar. No es la primera vez que le tocan diálogos extensos. ¿Cómo opera su memoria a la hora de actuar?

Gamboa: En teatro me sirven mucho los meses de ensayo, ahí vas fijando el texto en paralelo con la forma que le vas encontrando a la interpretación. Obvio que hay un momento donde te sentís un niño en la escuela, es sentarte, leer y memorizar. Lo estudiás con una música y lo gracioso es que después llegás al ensayo y muy probablemente tu melodía no coincida con la que tienen los demás en la cabeza, así que cuando la modificás empieza esa extraña sensación de perderlo. Javier Daulte me dijo una vez: “Al texto hay que aprenderlo de un modo tal que puedas olvidarlo para siempre”. Saberlo tanto que el espectador piense que no lo sabés, es muy mágico eso. 
 

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Marcela Soberano

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