PERSONAJES | 21-07-2021 15:50

Ricardo Liniers Siri: “La sátira viene a cuestionar al poder”

Es uno de los historietistas argentinos con más reconocimiento internacional. Cómo pulió su propia fórmula y cómo sigue riendo.

Ricardo Liniers Siri reivindica todo aquello que le hace caer la mandíbula y soltar: “¡¡Uy, mirá!!”. En la vida y en la profesión, la sorpresa es su combustible. Pero también un eterno duelo. “La sorpresa es la esencia del humor. Así que al hacer una tira diaria, el desafío es sorprenderse a uno mismo”. Es una frase de Bill Watterson que encabeza la reciente edición actualizada y con material extra de su Macanudo 1 (Reservoire Gráfica). Ese sello editorial también lanzó el 2 y el 15, con el que se cierra la colección,

Del otro lado de la pantalla y del mundo —porque Liniers vive en Vermont, Estados Unidos, desde 2016, cuando lo convocaron para ser docente universitario—, revuelve sus papeles y muestra uno de sus dibujos. Aparece una reunión de signos: de admiración y de interrogación, comas, dos puntos, paréntesis. En el otro cuadro, solísimo, el punto y coma que dice: “Nadie me entiende”. “No sé si es un gran chiste pero es buscar esas cosas chiquitas comunes a todos, porque el 98% no sabe cómo usar una... ¿cómo se llama? ¿semi coma? Mientras algo me siga sorprendiendo por lo extraño, me divierte”, cuenta. 

Noticias: Lo interesante es que lo pueda seguir disfrutando en la consagración.

Liniers: Sí, tengo mucha suerte en ese sentido porque hay gente a la que le va bien y le genera algún tipo de freno o de vértigo. A mí se ve que no me importa nada del resto (se ríe).

Hace muchos años contó que aprovecha la historieta para revivir la infancia, cuando una caja arriba del armario o levantar una piedra en el jardín era igual de misterioso que el universo entero. Descubrir tiene que ver con animarse. “Hay que tomar las aventuras cuando aparecen, es como uno se mantiene con la posibilidad de que la vida siga dando sorpresas. Lo peor para mí sería una vida sin la opción de que algo nuevo, raro o diferente vaya a pasar el próximo mes o año”, afirma. 

Cuadro uno: Dos jóvenes trajeados hablan en una oficina. Uno dice orgulloso: “Yo antes escribía cuentos pero ahora ya no, ahora trabajo”. Cuadro dos: El que escucha, pone cara de pocker y piensa: “¿Qué estoy haciendo acá? ¡Tengo que rajar ya!”. Podría haber sido una de sus tiras pero fue la charla real con un compañero en la agencia de publicidad en la que había entrado después de probar con Derecho, Comunicación y Publicidad. Resultó una epifanía. “Sentí como si alguien dijera que antes era Superman pero que ahora estaba mucho más contento porque trabajaba en una remisería... Porque escribir un cuento era mi fantasía, pero él era mucho más responsable con su vida y le fue muy bien en el mundo de la publicidad. Por eso te digo, yo no soy un libro de autoayuda, no sé si mi vida le funciona al resto de la gente”, confiesa. 

Noticias: ¿Cómo armó su propia fórmula?

Liniers: Creo que son dos cosas, una es creerle a la intuición, como que instintivamente decís “esto no tiene mucha lógica pero es lo que quiero y necesito hacer”. Lo otro es prestar atención a la recomendación ajena pero hacer lo que necesitás hacer. 

Cuando dejó la agencia de publicidad para seguir su vocación, vio la disyuntiva: lo suyo sería la historieta o la bancarrota. Y decidió que, como no le salían los chistes efectistas, iría por el volumen: hacer mucho para aumentar la probabilidad de éxito.

Liniers: Mi idea era generar algún tipo de psicosis en el lector, que eventualmente se iba a estar riendo y no iba a saber de qué (risas). Pero a la vez dije: “Tengo que hacer esta tira con mi propio camino”. Hay algo del arte en lo que tenés que entender un poco la historia y reglas de tu menester, investigar y después, portarte mal, romper algo y hacerlo como nadie. Es lo opuesto a un cirujano, el dibujante de historietas tiene que portarse mal. Y si alguien se enoja porque te portaste mal, mejor.

Noticias: Nada de pasar desapercibido.

Liniers: Prefiero que me declaren persona non grata a no generar nada, prefiero que no me entiendan, que se enojen y me echen a patadas, eso me parece más éxito que “laburé 30 años pero nadie se dio cuenta de que estaba ahí”. Cuando empecé a dibujar, en los primeros 20, una cosa que me angustiaba mucho era que no tenía nada que decir. 

Noticias: ¿Y cuándo lo encontró?

Liniers: Cuando te pasan cosas: tuve tres hijas, me mudé de países dos veces, antes tenía abuelos y ahora no. Primero fue aprender a hacerme gracia a mí mismo en la historieta, y en la vida también, yo no era el pibe gracioso de la clase. Pero siempre agradecí mucho a la gente que me hacía reír. Yo quería hacer reír. Entonces lo primero fue cómo hacer para ser gracioso en dibujo y eso me costó bastante. En algún momento vi el absurdo y me empezó a hacer gracia lo que yo dibujaba. Pero hacer reír no es importante, no es suficiente, no es excusa; el tema es con qué hiciste reír. El humor a partir de humillar a alguien es lo que pasaba en el recreo y vos te quedabas angustiado. Entonces hacer reír no es suficiente, es qué estás diciendo cuando hacés reír. 

Noticias: Por lo tanto, ¿hay límites para el humor?

Liniers: Yo creo que no hay límites temáticos, no es que no podés hacer humor con la guerra o con la muerte, todos hacemos humor con eso porque es un mecanismo de defensa del ser humano. No creo que sea sana una sociedad que te diga “con esto no se hace humor”, que pasa mucho por el lado de la religión de “no te podes burlar de determinados personajes”, y no es burlar sino hacer sátira. La sátira tiene una función social que es cuestionar al poder. 

Noticias: ¿La corrección discursiva está funcionando como un corset similar al de la religión?

Liniers: Después de toda una vida de decir qué absurda es la religión con “no lean Harry Potter porque es satánico”; cuando viene de la izquierda, me jode igual, no puedo evitarlo. Es más complejo porque hay discusiones importantes, que tienen que ver con problemas sociales históricos pero, por otro lado, hay gente que se quiere subir a ellas sin ningún tipo de esfuerzo y denunciar a alguien en Twitter y sentirse bien por eso… 

Noticias: La famosa cancelación.

Liniers: La revolución de sillón (risas). Creo que es una reacción de una generación. En los 60, tenían que salir a la calle y cagarse a palos con la policía para decir lo que querías decir. Esta es la primera generación que puede hacerlo sin ningún tipo de esfuerzo. Todos tuvimos veinte años y queríamos salir a decir algo y ser dueños de algo, y en esa cosa de querer adueñarse de algo aparece esto de la apropiación cultural. Como chicos de 20 años que dicen: “Soy jamaiquino y el reggae es solo para los jamaiquinos”. En EEUU es todo el tiempo, una se pone un vestido chino para ir a una fiesta de disfraces y la cagan a palos, y le dicen que no sabe la historia del vestido chino… ¡pero vos tampoco sabés la historia del blue jeans! La cultura se mueve por contacto, no en cajitas, se mueve cuando Picasso mira estatuas africanas y hace algo que no hicieron ni los africanos ni los europeos. 

Noticias: En ese sentido, ¿es más difícil ahora?

Liniers: Yo creo que está empezando a haber cierto afloje y que va a venir de la comedia, que fueron los primeros a los que les cayeron todos encima: “Cómo va a decir esto este señor, no lo dejen hacer los Oscar”. En un momento, todos nos reímos de Gianola o de “Hugo Araña”, pero después descubrimos que había un grupito que estaba diciendo: “Che, loco, no se rían, la puta madre”, nos movimos y evolucionamos. La sociedad se corre y nadie se quiere reír de eso pero es muy injusto ir para atrás a señalar. Hay cosas muy positivas de este momento donde todo se discute y se sobreanaliza y, como siempre que hay una corrección de giro social, hay una sobrecorrección también.

Noticias: ¿Se cuida de eso? 

Liniers: Hay límites para mí pero son personales, según mi manera de ver el mundo, mi ideología y ética. Es imposible no ofender a alguien. Yo digo “Buenos día” en Twitter y me putean en Australia porque es de noche, no hay manera de que alguien no se ofenda. El tema es estar cómodo y ser honesto con lo que decís. Si yo realmente hice un chiste que me salió mal y la gente entendió una cosa distinta a la que quise decir, sería lógico pedir disculpas pero no pienso pedir disculpas porque a alguien lo ofende mi manera de dibujar duendes… Mirá, acá las editoriales tienen grupos de lectores con los que testean si vas a ofender a alguien. Y si tenés una editorial para que nadie se ofenda, poné una florería. Porque los libros son para testear ideas y decir cosas nuevas y si decís algo nuevo, alguien se va a ofender, no podés estar todo el tiempo aterrorizado de ofender. Los tipos que publicaron Ulises o Lolita ofendieron a medio país porque están diciendo algo que hasta ahí no se decía y así es como avanzamos como sociedad. 

Noticias: ¿Qué le gustaría que le suceda profesionalmente?

Liniers: Es que yo ya estoy hecho, mucha gente me dice que cómo estoy todo el tiempo de buen humor, no tengo derecho a estar de mal humor. Siento que realmente mi fantasía quedó muy atrás. Viste cuando te dicen “la frutilla del postre”, bueno, ya no se ve el postre, es todo frutilla. No tengo mucho derecho a pedir más, lo que a mí me tocó es excepcional entonces como que (agrava la voz) “lo que ahora quiero hacer es una película con Tarantino”... ¡No, pelotudo, dejale algo a alguien más! (risas).

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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