PERSONAJES | 20-07-2021 15:40

Conde Divagante: “Vivo en una burbuja de sueños”

El artista plástico que se define como creador, recuerda a sus maestros, repasa su historia y reflexiona sobre el futuro del arte.

Meses atrás, el “Conde Divagante” presentó la muestra “La Hormiga Atómica” en la galería Roca que lidera Ignacio Botta, ubicada en el barrio de Recoleta. Además de exhibir nuevas obras, lanzó su libro “Conde Divagante 1983-2016” que resume más de treinta años de una vasta carrera profesional y muchas reflexiones. En su dilatada trayectoria, recibió diversos premios y participó de múltiples eventos internacionales, amén que figura en las principales colecciones y publicaciones de arte. 

Sergio Mónaco, tal es su nombre real, se define como pintor, dibujante, escultor y muralista, aunque también suma creaciones de objetos e instalaciones. Nacido en Rosello, provincia de Chieti, Italia, en el año 1953, pasó su infancia, adolescencia y juventud en Buenos Aires, donde se educó en artes plásticas.  Actualmente, reparte su tiempo entre la capital porteña y una casa en El Faro de Punta del Este, Uruguay.

Verborrágico, culto, simpático, educado y gentil, acepta la charla vía Zoom que se concreta gracias a la generosidad de su galerista quien dispone su computadora y conexión a Internet, algo de lo que él decidió prescindir; al igual que del uso del celular. Semejante libertad de espíritu, en pleno Siglo XXI, resulta tan llamativa como fascinante de descubrir.   

Noticias: ¿Cómo surgió el nombre “Conde Divagante”?

Conde Divagante: Me llamo Sergio Mónaco, mi apellido es italiano, y nací en Italia. Lo de “Divagante” fue primero: salió en la escuela secundaria, aquí en Argentina, donde vine de niño. Estaba dando una lección oral sobre Sarmiento, pero después de hablar media hora, mis amigos no entendían nada y uno dijo “divaga”; a lo que el profesor agregó: “Usted es medio divagante”. De ahí en más, toda la escuela secundaria me llamaba “divagante”. En esos años de rebeldía que te llamen “narigón”, “petiso” o “gordo” lo tomas como algo cariñoso, aunque en el fondo lo terminas aceptando. Por eso, quizás, decidí firmar mis primeros trabajos artísticos con ese apodo. Finalmente, me transformé en “Conde” cuando en 2013 hice una muestra en el Vaticano, en homenaje al Papa Francisco, y me enviaron un pergamino que sumaba el título nobiliario al seudónimo

Noticias: ¿Volvió a vivir en Italia?

Divagante: Sí, pero siempre por poco tiempo y de forma esporádica. Me siento bien en el Río de La Plata; en el cóctel de Uruguay y Argentina. Incluso Brasil, donde residí un tiempo. Porque en un país como el nuestro, nunca te podés aburrir. Tenés las veinticuatro horas del día cargadas de adrenalina. Si no te inspiras, es porque estás muerto.

Noticias: ¿Cuándo comenzó a pintar?

Divagante: En la adolescencia. Después Enrique Gené, un crítico de arte, me aconsejo estudiar, y recorrí las escuelas de Bellas Artes. Tuve de maestros al escultor Antonio Pujia y al pintor Alejandro Vainstein, discípulo de Esteban Lisa y Emilio Pettoruti. Después de nueve años, Vainstein me dijo: “Te vas o te echo porque no tengo nada más para enseñarte”. Siempre fui un ladrón de imágenes, con ansias de aprender. También de ilusiones. Me encanta observar ya que después eso lo traspaso a otro concepto

Noticias: En base a su experiencia, ¿qué le aconsejaría a alguien joven que quiere dedicarse al arte?

Divagante: Para responder a las nuevas generaciones o estudiantes de artes me baso en una noción: es importante formarse. Pero hay grandes artistas que no estudiaron. Genéticamente se desarrollaron y fueron, incluso, grandes docentes. Creo entonces que estudiar es una opción, sin embargo, lo más importante es encontrar un maestro que pueda ayudar a desarrollar las ideas propias.  

Noticias: ¿Cuál o cuáles fueron los suyos?

Divagante: Tuve varios, además de Pujia y Vainstein. Estudié cinco años Arquitectura. Busqué desplegar la concepción de la imagen y del arte

Noticias: ¿Lo logró?

Divagante: Me di cuenta que el arte es flotar en el espacio, o saltar sin ninguna red. Soltarse a la nada o a lo ridículo. No hay una fórmula matemática. El acto creativo (que es lo que me considero, un creador) no tiene ninguna base de donde sostenerse. Dependés hasta de un día de humedad para la inspiración. Mucha gente dice: “si te vas a New York o Milán, te vas a inspirar”. No es mi caso. Ni fue el de otros. Argentina dio grandes artistas como el gran Lucio Fontana, que después los italianos se lo quisieron apropiar, pero nació en Rosario. Acá tenemos materia prima, ¿cuál?: el hecho de que no sabemos qué sucederá mañana y eso te produce un desequilibrio constante, ideal para crear.  

Noticias: De los artistas de la historia del Arte universal, ¿quiénes lo influyeron?

Divagante: En la adolescencia, Kandinsky, porque fue el padre del arte moderno. Después Paul Klee. Esto a nivel internacional. Pero nosotros tuvimos a un Xul Solar o Pettoruti, que se equilibra con ellos. Sin olvidar a Pérez Celis y Julio Le Parc. En fin, no hay nada que envidarle a Europa. 

Noticias: ¿Cómo define su arte?

Divagante: Energético. No tiene nociones primarias sentimentales. En la adolescencia hacía retratos, paisajes y bustos. Ya no. Trato de concentrarme en el poder de la imagen. Las mías, en la primera visión, causan el efecto de una explosión. Es como una descarga mental y visual. 

Noticias: ¿Imagina el futuro del Arte?

Divagante: Estamos en los comienzos de la transformación de las imágenes. Hasta el Siglo XIX se pintaron las reales o cotidianas. En el XX se hizo impresionismo, puntillismo, cubismo, expresionismo, etc; diferentes etapas. Ahora vendrán otras que no tienen nada que ver con el uso de la razón para poderlas entender.  

Noticias: El Siglo XXI se caracteriza por una saturación visual constante, ¿eso lo ve como un estímulo o una dispersión?

Divagante: Las nuevas generaciones de artistas enfrentan un desafío enorme, igual que los futuros críticos. Verán trabajos a los que no podrán “entrar”. Porque lo interesante será generar obras, objetos, elementos, de diferentes estilos, que gustarán como si fueran juguetes, pero al igual que les pasa a los niños, no se sabrá cómo desarmarlos e, incluso, para qué sirven. 

Noticias: En relación a esto, ¿cuáles son los mecanismos de sus últimas obras?

Divagante: Mi campo es la creatividad. No me considero ni pintor, ni artista, sino un creador. Cuando creas es como mezclar metafísicamente elementos y ahí radica lo interesante. Si uno expone veinte o treinta trabajos que lo pueden ver miles de personas, lo curioso es que solo hay tres o cuatro que captan un concepto genético universal. Es lo que sucede con “La Gioconda” de Leonardo Da Vinci. ¿Por qué esa obra emblemática gusta tanto? Leonardo decía que la pintura es cosa mental. Él traspasó la energía de la mente al óleo. Le dio vida a la materia. De esto se deberán ocupar las próximas generaciones porque el ser humano sigue avanzando en lo tecnológico, no obstante, el artista está por encima de todo.  

Noticias: ¿Qué sensaciones le transmiten quienes adquieren sus obras o asisten a sus exposiciones?

Divagante: Más de uno me ha dicho, la cuelgo arriba de la cama y antes de dormir, la miro y me serena. Por supuesto, hay gustos para todo el mundo, pero mi obra no sugiere interrogantes, más bien cautiva. 

Noticias: Llama la atención que usted como artista y la galería, decidieron inaugurar una muestra en plena pandemia. Más cuando las aperturas fluctúan continuamente y nadie parece querer arriesgarse. ¿Por qué decidieron hacerlo?

Divagante: La vida nos da un tiempo y debemos seguir avanzado. No sabía qué iba a suceder conmigo, pero produje ochenta y cinco obras. Fue el año más productivo de mi vida. Al estar encerrado, sin que nadie me moleste, uno como creador se compenetra en la tarea totalmente. A nivel mundial fue terrible, personalmente lo contrario, resultó por demás fructífero. Todos los días afloraban miles de ideas para plasmar. 

Noticias: No tiene celular, ni Internet, ni computadora, sólo teléfono fijo. ¿Por qué?

Divagante: Tengo un secretario que se encarga de todo eso. Algunos amigos hasta me enviaron como regalos aparatos de celulares, pero no poseo capacidad para retener la mecánica de manejarlos. Me lo explican y luego lo olvido. Cuando quiero encender el stereo, que uso el mismo hace cuarenta años, tengo que pensar cuál botón debo tocar. Tengo desarrollado otros instintos natos. Mi fuerte es la intuición y cierta videncia.

Noticias: ¿Qué intuición le generan los futuros creadores plásticos?

Divagante: Crecimos mucho en los últimos cien años. Lo seguiremos haciendo. Creo que serán geniales, importantes y habrá que consultarlos. Van a elevar los materiales y las iconografías, que serán incomprensibles, pero resultarán gratificantes.  

Noticias: ¿Le gustaría agregar algo?

Divagante: Sí, lo anoté: vivo constantemente en una burbuja de imágenes y sueños

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Alejandro Ullúa

Alejandro Ullúa

Periodista crítico de televisión.

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