Monday 8 de June, 2026

POLíTICA | Hoy 09:11

Axel Kicillof habló del Indio Solari: fanático, gobernador y anfitrión

Kicillof coordinó la logística, recorrió la capilla ardiente y cerró la noche en radio: "Era una obligación. La palabra que más escuché fue gracias."

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pasó buena parte del domingo en el Polideportivo José María Gatica de Villa Dominico, donde desde las primeras horas de la mañana miles de personas hacían fila para despedir a Carlos "Indio" Solari. Estuvo desde las ocho de la mañana hasta el mediodía, recorrió la capilla ardiente, saludó a fanáticos y a los trabajadores del operativo desplegado por la Provincia y terminó la jornada hablando con Tuny Kollmann por Radio 10, entrada la noche, con un saldo que definió en una sola palabra: satisfecho.

"Era una obligación", dijo Kicillof al ser consultado sobre la decisión de poner a disposición los recursos provinciales para organizar el velatorio. El gobernador explicó que ni bien se enteró de la muerte del músico actuó en dos planos simultáneos: el personal, como fanático de toda la vida, y el institucional, comunicando a la familia que la Provincia estaba disponible para alojar la despedida en cualquier punto de su territorio. La familia eligió Avellaneda, y el operativo se montó en pocas horas. Seguridad, salud, Defensa Civil y bomberos desplegaron un esquema que incluyó tres postas de asistencia médica y un sistema de ingreso peatonal desde la avenida Bartolomé Mitre, con salida por otro sector del predio para garantizar la circulación permanente. 

Misa ricotera

La elección del lugar no fue casual ni sencilla. La Casa Rosada descartó la posibilidad de que el velatorio se realizara en la sede del Ejecutivo o en el Congreso, aduciendo que "no estaban dadas las garantías". Funcionarios del gobierno de Javier Milei ofrecieron Tecnópolis, pero reconocieron que no lograron establecer contacto con la familia del músico. Fue en ese contexto que el Polideportivo Gatica, en el municipio de Avellaneda conducido por el peronismo, terminó siendo el escenario elegido. La muerte del Indio Solari activó contactos que estaban congelados en el peronismo y derivó en una coordinación entre Kicillof y Máximo Kirchner para organizar el último adiós.

“Yo ni bien me enteré, lo primero que hice fue comunicar por todos los medios posibles que el lugar que la familia eligiera de la provincia de Buenos Aires, sea acá en La Plata, ofrecimos varios lugares, o en cualquier lugar de la Provincia, íbamos a poner a disposición, como estamos haciendo, seguridad, salud, Defensa civil, bomberos, estamos haciendo un operativo que que realmente es muy significativo, muy importante, porque sabíamos que que esto iba a ser un verdadero, una despedida popular, de masas”, detalló el gobernador. 

Misa ricotera

El resultado superó cualquier estimación previa. Kicillof calculó que al momento de la entrevista nocturna habían pasado alrededor de 200.000 personas por la capilla ardiente, a un ritmo de 15.000 por hora, con diez kilómetros de cola que no aflojaron durante todo el día. La familia del músico llevó tranquilidad a la multitud al dejar en claro que el velatorio no concluiría hasta que el último fanático hubiera podido despedirse: "Hay lugar para todos y todas los que quieran darle forma a su adiós", expresaron oficialmente. Kicillof confirmó en radio esa misma decisión: mientras siguiera llegando gente, las puertas permanecerían abiertas. 

En la entrevista radial, el gobernador habló también como fanático. Recordó haber tenido todos los discos de los Redondos desde que salieron, a mediados de los 80, en una época que coincidió con la formación de su propio gusto musical. Mencionó el último recital del Indio en el Estadio Único de La Plata como uno de los momentos más significativos de su vida, al que asistió junto a sus hijos y amigos en su condición de gobernador. "El Indio salió a través de un video, pero bueno, terminó siendo el último", recordó. También reveló haber tenido un encuentro personal con Solari en 2019, cuando el Parkinson ya estaba declarado. "Un hombre, un artista de una fortaleza inmensa", dijo.

Misa ricotera

Ante una pregunta del conductor Tuny Kollmann sobre el costo del operativo —comparado irónicamente con el despliegue de seguridad que el gobierno nacional monta cada miércoles frente a las marchas de jubilados— Kicillof eligió no entrar en la polémica y correrse hacia el territorio emocional. "Había una mala evaluación de algunos sectores, pero no es lo que quiero discutir ahora", dijo, en una alusión velada a las críticas que generó el uso de recursos públicos para el evento. Lo que quería transmitir, dijo, era otra cosa: la importancia de que la despedida pudiera hacerse, de que se respetara a la familia y de que se honrara lo que el Indio Solari representó para una generación —y para la historia cultural del país.

El cierre de su relato fue la imagen que se llevó de la capilla ardiente durante las horas que pasó allí: una multitud quebrándose frente a los restos del músico. "La palabra que más escuché fue gracias", dijo Kicillof. En esa palabra caben, al mismo tiempo, el duelo de una generación, la magnitud de un fenómeno cultural que excedió largamente los límites de la música y la dimensión política de una despedida que el kirchnerismo supo leer, organizar y protagonizar cuando el gobierno nacional no pudo —o no quiso— hacerlo.

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