POLíTICA | 12-11-2019 15:18

Cómo se vive la transición en la AFI

Arribas y Majdalani evalúan su futuro lejos de la función pública. Aliados y enemigos en el albertismo. Inquietud por el caso D'Alessio.

Gustavo Arribas, el director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), todavía no sabe a quién tiene que entregarle la llave de su oficina. Le llegaron muchos rumores sobre quién podría ser su reemplazante, pero hasta ahora ninguno confirmado. De todos modos, la transición no es la más importante de sus preocupaciones. El día de la elección general llegó al búnker de Juntos por el Cambio acompañado por Silvia Majdalani, la subdirectora de la AFI. Allí, a la salida del complejo Costa Salguero, fue abordado por esta revista y mientras caminaba hacia el estacionamiento, fue consultado sobre su futuro. 

Noticias: ¿Qué va a hacer el año que viene?
Gustavo Arribas: Todavía no lo sé.

Noticias: ¿Va a volver a representar jugadores de fútbol?
Arribas: No lo sé. Falta mucho para eso. 

Noticias: ¿Pero lo estuvo pensando por lo menos?
Arribas: Ya te respondí. ¿Me vas a seguir preguntando lo mismo?

En ese momento intervino su vocero, Hernán Nisenbaum, y pidió terminar con las preguntas que su jefe –y amigo– esquivaba. En paralelo, un custodio más alto que Arribas salió al cruce para evitar que se acerquen a él. Ahí se terminó la charla.

Majdalani se había retirado unos minutos antes para evitar el embotellamiento de autos para salir del complejo. El futuro de ella también es una incógnita. El mes pasado, el portal El Disenso descubrió que su marido y su hijo habían registrado sociedades en Miami. ¿Están pensando en radicarse en Estados Unidos? El esposo de Majdalani ha deslizado esa idea en charlas informales, pero cuando se le consulta a Majdalani lo niega rotundamente. Le parece una ofensa que le pregunten algo así.

Majdalani se siente una mujer de la política que no tendría por qué exiliarse tras un cambio de signo partidario. A diferencia de Arribas, “La Turca”, como la llaman sus amigos, ha cultivado relaciones políticas no solo dentro de su propio partido, sino también en la oposición. Un ejemplo es su amistad con Francisco “Paco” Larcher, el ex número dos de la ex SIDE, quien transitó el macrismo sin mayores inconvenientes, a diferencia de sus ex compañeros de Gabinete. Larcher es amigo de Sergio Massa y del empresario Sebastián Eskenazi, dos personas clave en el entorno de Alberto Fernández. Esos contactos con el nuevo Presidente pueden resultar muy útiles en caso de necesitarlo.

Problemas. Hay dos personajes que podrían traerles dolores de cabeza a los salientes jefes de la AFI. Uno es el espía y falso abogado Marcelo D’Alessio y otro, el sindicalista Hugo Moyano. Este último no perdona que dos agentes de Inteligencia hayan ido a presionar al juez Luis Carzoglio para detener a su hijo Pablo Moyano. Uno de los que visitaron al juez fue Juan Sebastián Di Stefano, director de legales de la AFI e íntimo amigo del presidente de Boca, Daniel “El Tano” Angelici. “El Tano” es otro personaje que la próxima administración mira con rencor.

Le adjudican ser parte de un “aparato de persecución” integrado por sus amigos jueces federales, sus allegados en la AFI y la jefa de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, esposa de su compinche Ernesto “Larry” Ochoa. Todas esas amistades podrían traerle problemas a Angelici, pero como buen gestor de relaciones, también tiene un teléfono para llamar dentro del albertismo: Juan Manuel Olmos, uno de los colaboradores más cercanos de Alberto y con algunas amistades en la Justicia.

El caso D’Alessio promete seguir dando novedades, sobre todo porque aún faltan declaraciones que podrían aportar detalles inquietantes. El 21 de octubre, el juez Alejo Ramos Padilla tomó declaración vía videoconferencia a Ramón Machuca, el líder de la banda “Los Monos” condenado a 37 años de prisión por narcotráfico. En su declaración dijo que tenía mucho para contar sobre lo que le narró D’Alessio cuando lo fue a visitar, pero quería hacerlo personalmente, por lo que reprogramaron la declaración.

En la AFI hay expectativa por lo que tenga para decir. Rolando “Rolo” Barreiro, el ex agente de Inteligencia que colaboraba con D’Alessio, ha dicho a quienes lo visitan en la cárcel: “Si abro la boca se destapa una cloaca”. Al submundo de la Inteligencia se la suele llamar la cloaca del poder y la mayor sospecha de los conocedores del caso D’Alessio es que los aprietes y las operaciones del espía y falso abogado estaban digitados desde la propia AFI, tercerizando en agentes retirados de otras fuerzas de seguridad.

Futuro. Hasta el momento, desde el albertismo trascendió que la AFI no sería desmantelada, como se especulaba en un principio. Todos los gobiernos hablan de desarmar la estructura de Inteligencia, pero luego entienden que es necesaria. Para lo bueno y lo malo.

Entre los nombres que trascendieron para ocupar el sillón del “Señor 5” sonaban Julio Vitobello, Alberto Iribarne y hasta Enrique “Pepe” Albistur, quien, al tanto de los rumores, hizo una humorada la noche de la elección en el búnker del Frente de Todos tras conocer los resultados. “Bueno, mañana voy a llamar a Arribas y Majdalani para arrancar el traspaso”, decía mientras se frotaba las manos. Fanfarroneadas.

Gustavo Béliz, uno de los encargados de organizar la transición, también sonaba para liderar la estructura en Seguridad, que incluiría a la AFI, pero en las últimas horas comenzó a rumorearse con que podría ser jefe de Gabinete. 

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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