Martes 17 de mayo, 2022

POLíTICA | 14-04-2022 07:25

¿Cuánto vale un exilio?

¿Qué Justicia es justa al reparar 20 años después un daño producido por el propio Estado, como en el caso de la revista NOTICIAS, o casi 50 años después como en el caso de Nacha Guevara?

Para no hacer abuso de ocupación de espacio ni torturar al lector con repeticiones, desde el lanzamiento del diario Perfil dejé de escribir en la revista NOTICIAS como lo hacía hace décadas. Lo hago hoy conmovido con un tema que me toca personalmente y toca a esta revista en particular.

Me costó entender que la sentencia a favor de Nacha Guevara en el cobro de una indemnización por su exilio durante la dictadura generara críticas a la artista. El argumento de que los 12 millones de pesos que ella cobrará le quitarán recursos al Estado para ayudar a personas más necesitadas, me resulta demagógico. Con ese criterio, nadie que no fuera indigente le debería hacer reclamos al Estado.

Creo que detrás de esa crítica a los exiliados –mayoritariamente progresistas– que cobraron indemnización, está la grieta que se devora toda racionalidad.

Pero antes deseo agotar el tema económico.

Las indemnizaciones de este tipo que la Justicia dispone que pague el Estado, se hacen efectivas mucho después de la sentencia: se tienen que aprobar primero partidas dentro de Economía, entre otros ministerios, quedando sujetas al deterioro por la inflación y se realizan con bonos que emite el Estado, que es como emitir dinero a futuro.

Un ejemplo es la indemnización que la Justicia ordenó que el Estado le pagara a Editorial Perfil cumpliendo la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a través del Tribunal de San José de Costa Rica. Era la devolución del dinero que Carlos Menem había cobrado de Editorial Perfil en un juicio del entonces presidente por una tapa de la revista NOTICIAS que, a su entender, afectaba su honor. La tapa fue publicada en 1995, en 2011 la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló a favor de la revista, en 2015 la Justicia argentina dispuso que el Estado debía pagar como indemnización lo mismo que previamente había cobrado Menem. Un monto que Editorial Perfil donó al Centro de Estudios Legales y Sociales, Cels, porque sus abogados defendieron de oficio a NOTICIAS. Hasta ahora, solo se hizo efectivo el cobro correspondiente a gastos y honorarios, restando aún el cobro del capital.

¿Qué Justicia es justa al reparar 20 años después un daño producido por el propio Estado, como en el caso de la revista NOTICIAS, o casi 50 años después como en el caso de Nacha Guevara? ¡Medio siglo después y genera críticas! La artista, junto a su pareja y sus tres hijos pequeños, salieron por primera vez al exilio en agosto de 1974 tras la amenaza de muerte de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Ella intentó volver en 1975 y solo pudo hacerlo durante un mes para volver a irse cuando una bomba destruyó el teatro en el que iba a debutar.

Y la pregunta de fondo: ¿cuánto vale un exilio? Nacha Guevara pasó una década fuera de su país. Entre los 24 y los 34 años no pudo trabajar ante su público. ¿Esos 12 millones de pesos que cuando termine cobrándolos podrán ser menos del costo de sobrevivir un año fuera del país? Pero quien no vivió la violencia en el alma que produce un destierro, ni la violencia en el cuerpo que genera estar detenido ilegalmente, difícilmente pueda comprender de lo que se trata. En la Grecia antigua se le daba a elegir a los condenados a la pena máxima entre el suicidio o el exilio porque eran castigos equivalentes.

Yo conocí a Nacha en mi propio exilio, durante el último año de la dictadura militar, cuando fui puesto a disposición del Poder Ejecutivo. Vivíamos en Nueva York al igual que Jacobo Timerman; otro exiliado con quien, compartiendo vicisitudes, era lógico encontrarse. La foto que ilustra esta columna es de la nota que le hice cuando estrenó un espectáculo en una pequeña sala del Village, el barrio bohemio de Manhattan.

Recuerdo sus dificultades para sobrevivir y mantener a sus tres hijos, fuente de su resiliencia. Ya de adultos, ella escribió una carta a sus hijos que en uno de sus párrafos dice: “Ustedes fueron mi motor. Sin sus pequeñas presencias, sin haber tenido la necesidad y el deber de cuidarlos y protegerlos seguramente me hubiera deprimido, resentido, ensimismado y ni hubiera hecho del exilio lo que terminó siendo, una experiencia de aprendizaje. (…) Hoy, que son padres y buenos padres, sé que comprenden lo que les estoy diciendo. Ustedes me obligaron a usar recursos que no sabía que tenía, me empujaron con sus manos pequeñas pero poderosas, a resolver situaciones para las que no sabía que estaba preparada. (...) Gracias por ser mis hijos, ustedes me salvaron”.

Ayer (escribo estas líneas el jueves 7) vino Nacha a visitarme, quería hablar con alguien que hubiera pasado por una experiencia similar. No paraba de llorar y, entre lo mucho que me dijo, quiero compartir con los lectores la identificación que le produjeron unas imágenes de Ucrania donde una persona estaba cavando la tumba para sus familiares queridos muertos por el bombardeo ruso. Un periodista se acerca y le pregunta: “¿Qué siente?”. A lo que el ucraniano respondió: “Ahora no puedo sentir, tengo que ocuparme”.

Reflexionábamos juntos sobre cómo en los momentos en que la vida corre peligro, uno no piensa: actúa. Saca fuerzas de donde no sabe que tiene y, mucho tiempo después, le cae la ficha y siente lo que había obturado en el momento de peligro.

Nacha me preguntaba por qué yo no había hecho juicio al Estado no solo por el exilio y ordenar mi arresto a disposición del Poder Ejecutivo a comienzos de 1983, sino por haber estado detenido en el campo ilegal de detención El Olimpo en 1979. Le conté que no pude, que me sentía culpable por estar vivo cuando tantos otros murieron: en El Olimpo detuvieron a 750 personas y mataron a 700. Le dije que cuando regresé del exilio, con la democracia y habiendo sido Alfonsín el abogado de mi habeas corpus, el director del departamento de Legales de Editorial Perfil me consultó antes de que prescribiera si quería presentar mi reclamo. Editorial Perfil sí presentó su demanda por la clausura de la revista La Semana, predecesora de NOTICIAS, ganó el juicio y cobró su indemnización. Pero yo no pude, estoy agradecido por estar vivo.

Recuerdo de aquel año en Nueva York, con Nacha y Timerman entre otros, que cuando venían a visitarme los amigos de Argentina y los acompañaba a despedirlos al aeropuerto Kennedy, yo lloraba.

Ojalá quienes tienen ideas políticas distintas a las de muchos de aquellos que se tuvieron que exiliar, puedan separar el rechazo al falso setentismo del kirchnerismo, como al uso indecoroso de las justas causas por los derechos humanos, que yo comparto, y permitirse comprender al otro como ser humano.

 

* CEO de Perfil Network y fundador de NOTICIAS

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Jorge Fontevecchia

Jorge Fontevecchia

Cofundador de Editorial Perfil - CEO de Perfil Network.

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