El gobierno de Estados Unidos ofrece US$2.600 en efectivo a los inmigrantes ilegales que decidan abandonar voluntariamente el país, además de un vuelo gratuito de regreso a su país de origen. El incentivo forma parte del programa CBP Home, impulsado por el Department of Homeland Security (DHS), y busca reducir el costo y la conflictividad de las deportaciones forzadas.
La iniciativa fue relanzada y ampliada el 21 de enero de 2026, cuando el estipendio pasó de US$1.000 a US$2.600, en coincidencia con el primer aniversario del nuevo gobierno de Donald Trump. Según datos oficiales, el objetivo es fomentar la llamada “autodeportación voluntaria”, una alternativa que resulta significativamente más barata para el Estado que los operativos tradicionales de expulsión.
De acuerdo con el DHS, una deportación forzada cuesta en promedio US$18.245, mientras que una salida voluntaria gestionada a través de la aplicación oficial tiene un costo estimado de US$5.100 por persona. En ese marco, el pago en efectivo y el pasaje aéreo funcionan como incentivo económico y logístico para acelerar las salidas.
El programa está dirigido exclusivamente a personas que se encuentran en Estados Unidos sin estatus legal. No pueden acceder ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes ni personas con asilo aprobado. Para aplicar, los interesados deben utilizar la app CBP Home, donde verifican su identidad, declaran su decisión de abandonar el país y permiten que el sistema gestione tanto el vuelo como el pago, que se efectiviza una vez confirmado el regreso.
Desde el DHS señalaron que más de 2,2 millones de inmigrantes se autodeportaron desde enero de 2025, y que decenas de miles ya utilizaron el programa CBP Home. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, definió la iniciativa como “un regalo” para quienes opten por irse antes de enfrentar arrestos y procedimientos del ICE.
La campaña oficial incluye piezas audiovisuales difundidas en redes sociales del DHS. Uno de los anuncios más comentados, titulado “HOMESICK?”, muestra paisajes de distintos países de origen, imágenes de aeropuertos y fragmentos subtitulados de la canción Home Sweet Home, con un mensaje directo: volver a casa con dinero y pasaje pago, o arriesgarse a una deportación forzada.
El programa generó debate dentro y fuera de Estados Unidos. Mientras el gobierno lo presenta como una herramienta eficiente para reducir la inmigración ilegal y el gasto público, sus críticos cuestionan el uso de fondos de los contribuyentes para ofrecer incentivos económicos a personas en situación irregular y el tono publicitario de la campaña oficial.














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