Martes 4 de octubre, 2022

POLíTICA | 14-02-2022 08:00

Los dilemas de JxC y la chance de aislar a Máximo Kirchner

La oposición quedó desconcertada tras la ruptura oficialista. Las críticas de sus referentes y la tregua de la Mesa Nacional.

La carta de renuncia de Máximo Kirchner generó un terremoto en el oficialismo, pero las réplicas alcanzaron a la oposición. Es que Juntos por el Cambio quedó desorientado sobre la posición a tomar cuando el principio de acuerdo con el FMI llegue al Congreso.

Acompañar o no acompañar, esa es la cuestión. Y con esfuerzo intentaron dejarla a un lado en la última Mesa Nacional, donde debatieron por más de cinco horas: la conclusión fue unificar la postura para “honrar las deudas”, aunque con ciertos reparos. El quórum está asegurado, pero todavía hay debate.

El quiebre del Frente de Todos en la posición con respecto al Fondo logró que aparezcan las dudas en la oposición. Luego vinieron los reproches: Elisa Carrió acusó a algunos dirigentes de especuladores y Gerardo Morales dijo que los halcones del PRO “no tienen garras”, mientras Patricia Bullrich pedía no acompañar para que el kirchnerismo “se haga cargo de su Gobierno”.

“Nos corrieron del ring y estamos peleándonos abajo”, protestó un dirigente. La teoría de que la renuncia del hijo de la vicepresidenta fue una estrategia para dividir a la oposición, fue planteada en cada uno de los encuentros. Planificada o al azar, logró que Juntos quede bastante separado.

Interrogantes. El primer espacio en decidir fue la Coalición Cívica. Carrió encolumnó a sus legisladores en el apoyo al acuerdo con el Fondo. En el Congreso Federal, realizado de forma virtual, la cofundadora de Cambiemos sostuvo: “Nuestra posición se basa en los principios. Primero la República, luego honrar las deudas”. Y, si bien no arrojó nombres, expuso a los dirigentes de su misma coalición que todavía no se manifiestan a favor de aprobar el acuerdo: “La teoría de que ‘cuanto peor, mejor’ solo le sirve a unos pocos oportunistas. No se puede golpear a un gobierno que está débil”.

El presidente del radicalismo, Gerardo Morales, también apostó por el acuerdo: “Hay que dar quórum”, pidió a los suyos. Y agregó: “La actitud de la oposición debe ser hacer lo correcto y no esperar a ver cómo se levanta Cristina”. El gobernador había sido víctima del ataque del ala dura, por eso salió al cruce: “Que vengan a Jujuy a ver cómo peleamos las palomas contra el kirchnerismo. A esos halcones no les veo las garras. A mí no me van a venir a correr”.

Las rápidas definiciones de la Coalición Cívica y el radicalismo dejaron en un lugar incómodo al PRO. El miércoles por la tarde, los diputados amarillos se reunieron en el Congreso para analizar la situación. El bombardeo de declaraciones de sus compañeros de coalición llegaban de todos lados y aumentaban las expectativas sobre el encuentro. De todas maneras no hubo definiciones contundentes: “Nadie puede decir cómo va a votar un texto que no conoce”, sostuvo Cristian Ritondo, el presidente del bloque. 

Luciano Laspina secundó al presidente en la reunión PRO: “Todavía no conocemos la letra del acuerdo. Lo que sabemos es que no hay cambios de fondo en las principales políticas del kirchnerismo”. El interrogante subsiste, a pesar de que al otro día, en la Mesa Nacional, la misma presidenta del espacio, Patricia Bullrich, fuera una de las que diera aval a la idea de “no ir hacia el default”.

Desde el PRO, incluso, había salido la versión más extremista sobre el asunto: derogar la ley que exige que los acuerdos sean ratificados por el Congreso. De esa manera, el Presidente debería hacer un decreto de necesidad y urgencia y asumir todo el costo político. La idea fue descartada rápidamente.

Futuro. La posición de Juntos por el Cambio ante el FMI es apenas uno de los tantos dilemas. A un año y medio de la campaña presidencial, otra discusión se basa sobre qué hacer con el espacio. “Hay que ampliar, pero no amontonarse”, pidió María Eugenia Vidal. Es que siempre suenan, como posibles incorporaciones, Javier Milei y José Luis Espert. Pero también se habló de que Sergio Berni cruzara la vereda. Por ahora, sólo son especulaciones.

Otros, como Patricia Bullrich, ya ensayan fórmulas con liberales y piensan en dirigir el espacio: “Yo quiero conducir el proceso político como conduje en las elecciones legislativas”, le dijo la presidenta del PRO a NOTICIAS durante sus vacaciones en Pinamar.

Además está el dilema de las candidaturas del 2023. Con un gobierno debilitado, hay muchos que se animan a acomodarse en la línea de partida. Horacio Rodríguez Larreta es número fijo, pero Mauricio Macri, que hace un tiempo lucía retirado, también coquetea con la posibilidad.

No son los únicos. La UCR propondrá una fórmula: “Habrá un presidente radical”, arenga Morales. Por su parte, Bullrich ya expresó sus ganas de participar de la contienda y aseguró que habrá internas: “Va a haber PASO, ya que nosotros con este sistema crecimos muchos. Antes los candidatos se elegían desde la centralidad y esta vez se dejará que cada uno haga su camino”. Falta mucho, pero nadie quiere quedarse relegado.

Mientras tanto, el próximo paso de la oposición es decidir cómo votará el acuerdo con el Fondo en el Congreso. Si apoyan el acuerdo de Alberto Fernández podrían lucir más oficialistas que el propio kirchnerismo. Pero si logran aislar a Máximo Kirchner y una veintena más de legisladores que votarían en contra, pueden dejar en evidencia la fragilidad del hijo de Cristina: el ala dura camporista sería una minoría intrascendente en Diputados.

El debate está al rojo vivo. En la oposición temen que tantas diferencias internas transformen a Juntos en un rejunte, eso que tanto critican del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. La Mesa Nacional del último jueves fue una demostración de que no quieren llegar al punto de ebullición que vive el Gobierno.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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