Domingo 2 de octubre, 2022

POLíTICA | 06-02-2022 11:10

Juegos Olímpicos en la mira: porqué censuran lo que Alberto Fernández celebra

Xi Jinping atraviesa un fuerte rechazo internacional por el genocidio de los uigures. El mutuo apoyo con Vladimir Putin.

Por estas horas, el presidente Alberto Fernández y su comitiva mantienen una gira asiática con encuentros con Vladimir Putin y con Xi Jinping, en el marco de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing.

Dos de los máximos referentes políticos mundiales sin duda alguna, pero también de los más cuestionados. Putin atraviesa uno de sus peores momentos de imagen internacional, al borde de la guerra con Ucrania, y enfrentado a la OTAN y Estados Unidos.

Pero con el apoyo chino: el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, se entrevistó con su homólogo estadounidense Antony Blinken y llamó a “abandonar completamente la mentalidad de Guerra Fría” y a “abstenerse de incrementar la tensión” (el presidente ruso le agradeció a Xi su apoyo). Wang Yi le pidió también a Estados Unidos que ponga fin a la “injerencia” en los Juegos Olímpicos de Beijing, en referencia al boicot diplomático impuesto por Washington y sus aliados.

La Casa Blanca remarcó que no enviará mandatarios a los Juegos en protesta por la detención de un millón uigures y otros musulmanes en la región de Xinjiang, en el noroeste de China.

Xi Jinping sufre así el boicot de varias naciones a los Juegos, en respuesta a las denuncias de organismos internacionales por violaciones a los derechos humanos y abusos contra los uigures.

Estados Unidos empujó la sanción diplomática a la que se sumaron Australia, el Reino Unido y Canadá. Jen Psaki, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, explicó que la decisión responde al “genocidio y crímenes de lesa humanidad en Sinkiang”, una región semidesértica del noroeste de China que desde hace tiempo ha sido golpeada por varios atentados: el gobierno chino ha arremetido con dureza en consecuencia contra los uigures (una población mayoritariamente sunita) y otras minorías étnicas musulmanas, en las que realizó detenciones masivas y esterilizaciones.

Amnistía Internacional ha lanzado además una campaña para liberar a personas encarceladas en China por “expresar opiniones políticas” y “defender los derechos humanos” bajo el lema “Pekín 2022 se pasa la libertad de expresión por los aros”.

Represión

Amnistía llamó al movimiento olímpico a “no ser cómplice de la represión en China”: el COI le ha permitido a China evadir la supervisión de derechos humanos que regirá desde París 2024 (las ciudades sede deben adherirse a los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas), y no estaba vigente en 2015 cuando se eligió a China para estos juegos.

Además, grupos promotores de los derechos humanos han documentado casos de trabajos forzado y tortura contra los uigures. Gulbahar Haitiwaji quien pasó dos años presa en en un campo de “reeducación” de Xinjiang, contó hace una semana el método de represión china: “arrastraron mi cuerpo al infierno y mi mente al borde de la locura. El proceso comienza despojándote de tu individualidad. Te quitan tu nombre, tu ropa, tu pelo”.

“En el campo, yo no era Gulbahar, sino el número 9. Se me prohibió hablar en uigur, o rezar, y te obligan a recitar repetidamente las glorias del Partido Comunista durante 11 horas al día en un aula sin ventanas. Si fallas, te castigan.

Así que sigues diciendo las mismas cosas una y otra vez hasta que no puedes sentir, no puedes pensar más. Pierdes el sentido del tiempo”, reveló en una entrevista con The Daily Mail. “Uno de los agentes me puso una foto bajo la nariz. Era mi hija, Gulhumar, en una manifestación en París, para protestar contra la represión china en Xinjiang. El oficial golpeó su puño sobre la mesa. Su hija es una terrorista”, contó.

Censura

La Asamblea Nacional de Francia calificó “las violencias cometidas por las autoridades de la República Popular de China contra uigures como constitutivas de crímenes contra la humanidad y de genocidio”. Pekín denunció en respuesta, “una grosera injerencia en los asuntos internos” del país asiático.

Internamente, el gobierno de Xi Jinping silencia por la fuerza las acusaciones, aplicando una dura censura a medios de comunicación locales y redes sociales, para marcar los límites de la discusión dentro de su propio territorio: si el gobierno alguna vez intentó apaciguar a sus críticos para que los juegos fueran un éxito, hoy los desafía.

“Pekín 2022 no solo mejorará nuestra confianza al hacer realidad el gran rejuvenecimiento de la nación china. Mostrará una buena imagen de nuestro país y demostrará el compromiso de nuestra nación al construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad”, marcó Xi, preparado para adjudicarse un tercer mandato como líder.

En contraste con la imagen del régimen represor que populariza occidente, China quiere proclamar la visión arrolladora de una nación próspera (como lo hizo Putin con el Mundial de fútbol en 2018) y más segura bajo el mando de Xi, el líder más poderoso del país desde Mao Zedong.

 

 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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