La presencia de Fernando Cerimedo y del periodista español Javier Negre en la ceremonia de asunción de Rodrigo Paz Pereira como presidente de Bolivia fue uno de los episodios más comentados de la transmisión de mando del 8 de noviembre de 2025. Ambos se encontraban ubicados dentro del sector reservado para invitados especiales y asesores del nuevo mandatario cuando se produjo un saludo que rápidamente se viralizó en Bolivia, España y Argentina: el momento en que el rey Felipe VI de España fue recibido personalmente por el flamante Jefe de Estado trasandino antes del inicio de la ceremonia oficial y, al avanzar por la fila de invitados, estrechó la mano tanto de los propietarios de La Derecha Diario.
La ceremonia se realizó en el nuevo edificio de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en La Paz, donde Rodrigo Paz juró como presidente para el período 2025-2030. Asistieron más de cuarenta delegaciones internacionales, entre ellas presidentes sudamericanos, representantes de la Unión Europea, funcionarios de Estados Unidos y el monarca ibérico como principal celebridad, quien encabezó la delegación española como representante de la Corona. La llegada real constituyó uno de los momentos protocolares más importantes de la jornada debido al peso histórico de la relación entre España y Bolivia y al interés del nuevo gobierno boliviano por recomponer vínculos con Europa.

Negre difundió posteriormente fotografías y videos del encuentro en sus redes sociales y en La Derecha Diario, donde presentó el saludo como parte de la cobertura especial de la asunción presidencial. El periodista español aseguró que había sido invitado por el nuevo gobierno boliviano y destacó la presencia de líderes internacionales alineados con el espacio político conservador. Cerimedo también compartió imágenes de la ceremonia, mostrando su cercanía con Rodrigo Paz y con integrantes del gabinete que asumía funciones ese mismo día.
Por supuesto, la presencia de ambos no fue casual. Cerimedo había sido uno de los principales estrategas digitales de la campaña presidencial de Paz durante las elecciones de 2025. Diversas fuentes bolivianas coinciden en que comenzó a trabajar con el entonces candidato varios meses antes de la primera vuelta y que adquirió un rol todavía más importante durante la campaña del balotaje que enfrentó a Paz con el oficialismo del Movimiento al Socialismo (MAS). El operador libertario aportó la estructura de comunicación de su consultora Numen y coordinó equipos dedicados a segmentación digital, producción audiovisual, campañas en redes sociales y monitoreo de opinión pública.
Desde el propio entorno presidencial se reconoció que Cerimedo participó en el diseño de la estrategia comunicacional que acompañó la victoria de Rodrigo Paz. Sin embargo, una vez iniciado el gobierno, comenzó una discusión pública sobre el verdadero alcance de su influencia. Mientras Cerimedo se presentaba en entrevistas y conferencias como un asesor cercano al presidente, el Ejecutivo boliviano insistía en definirlo como un consultor externo contratado con financiamiento privado y sin cargo dentro de la estructura estatal. La explicación oficial fue dada meses después de la asunción por el entonces ministro de la Presidencia, José Luis Lupo. El funcionario afirmó que Cerimedo "trabaja directamente con el presidente", pero aclaró que "no le paga el Estado boliviano, no tiene oficina, no tiene estacionamiento y no ocupa un cargo público".

Pese a esa aclaración, la imagen pública de Cerimedo dentro del oficialismo boliviano fue creciendo durante los primeros meses de gestión. Participó de reuniones de gabinete ampliado, encuentros con ministros y actividades vinculadas a la estrategia digital del gobierno. Medios bolivianos publicaron fotografías donde aparece junto a Rodrigo Paz en el Palacio Quemado y en la Casa Grande del Pueblo durante reuniones de planificación política. También fue visto acompañando al mandatario en actos públicos y viajes oficiales, lo que alimentó las versiones sobre un rol mucho más amplio que el reconocido oficialmente.
La relación entre Rodrigo Paz y el consultor tiene además un componente ideológico. El presidente boliviano buscó construir una coalición liberal-conservadora con fuerte presencia de dirigentes cercanos al espacio internacional de la derecha latinoamericana y estadounidense. Cerimedo se convirtió en un puente con ese universo político gracias a sus vínculos con Javier Milei en Argentina, Jair Bolsonaro en Brasil, Nasry Asfura en Honduras y operadores republicanos de Estados Unidos vinculados al movimiento MAGA. Su experiencia en campañas digitales y comunicación agresiva fue considerada un activo importante para la construcción del nuevo oficialismo boliviano.

Esta relación adquirió una dimensión completamente distinta tras la detención del argentino hace días por la investigación del atentado contra Nadia Beller. La Fiscalía boliviana sostiene que existen elementos suficientes para investigarlo como presunto autor intelectual del atentado contra la abogada y analista política boliviana , quien recibió tres disparos ejecutados por sicarios vestidos como repartidores. El caso se investiga bajo la figura penal de tentativa de feminicidio, uno de los delitos más graves contemplados por la legislación boliviana que puede suscribirse a una condena de décadas.
La oposición recordó inmediatamente las imágenes de la asunción presidencial y el saludo con Felipe VI para subrayar el nivel de cercanía que Cerimedo mantenía con la administración Paz. El gobierno respondió marcando distancia y sostuvo que el consultor ya no formaba parte del equipo de comunicación presidencial. El propio presidente emitió un comunicado afirmando que nadie estaría por encima de la ley y ordenó colaborar plenamente con la investigación judicial.
La secuencia de la asunción quedó así resignificada políticamente. Lo que en noviembre de 2025 había sido presentado como una muestra del ingreso de Bolivia a una nueva red de alianzas internacionales de la derecha iberoamericana terminó convirtiéndose, meses después, en una de las imágenes más utilizadas para ilustrar el vínculo político y personal que Fernando Cerimedo mantuvo con el actual gobierno boliviano desde la campaña electoral.















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