Martes 14 de julio, 2020

POLíTICA | 01-06-2020 19:06

La revancha de Macri: encuestas, comparación con CFK y vínculos con opositores

Desde la quinta Los Abrojos, sigue de reojo la realidad. Charlas con Vidal, Prat Gay y Cornejo. Las causas judiciales que lo podrían forzar a no volver.

Hoy Mauricio Macri vive una gran contradicción. Aunque jamás lo admitiría en público, hay un costado suyo que está feliz de no haber ganado las elecciones y está “chocho”, como cuentan sus amigos, con poder dedicarle, por primera vez en muchísimo tiempo, largos ratos al ocio y a su familia, con los que pasa la pandemia en su quinta Los Abrojos.

Pero hay otro Macri, quizás más ligado a la sangre romana que corre por sus venas, que sigue “con preocupación” la realidad nacional y las internas del espacio al que una vez lideró sin cuestionamientos, que lee las encuestas sobre su imagen y que las compara con la que tenía CFK al semestre de dejar el poder, que habla por Zoom con su núcleo duro y que está atento a los vaivenes judiciales que se ciernen sobre él y su familia. En esta orilla sigue viviendo el animal político que lo llevó a pasar de ser el hijo extravagante de un empresario polémico a Presidente de la Nación, y que ahora podría volver para pedir la revancha en 2021. Pero el desenlace de ese rompecabezas personal es de resultado incierto y, mientras hoy disfruta su repliegue -intención que alientan varios políticos que lo prefieren jubilado-, la pregunta flota sobre él, sobre los otros líderes de Juntos por el Cambio e incluso en el Gobierno, que lo sueña como adversario: ¿qué Macri se terminará imponiendo?

Ante los que quieren jubilarlo, hay una línea de interpretación del presente de Macri que es furor entre su círculo duro. “Es un silencio patriótico”, dice Miguel Ángel Pichetto, uno de los últimos en subirse al barco PRO pero también de los últimos en quedarse en una embarcación que tambalea. Según esta corriente de pensamiento, la retirada presencial y mediática del ex presidente es estratégica en varios sentidos: aporta “estabilidad” al frágil presente del país, azotado por la crisis sanitaria y la económica, deja a la interna opositora correr su propio cauce sin tener que cruzar él mismo ese Rubicón, y lo pone en un lugar de consultor/referente/intelectual que mira de fondo el partido de largo plazo mientras aboga en silencio por la unidad de la oposición. “Mauricio hoy está entre dos alternativas: o se convierte en un ex presidente de consulta, un referente para el espacio, al estilo de los ex mandatarios estadounidenses, o se prepara para las elecciones del año que viene. De cualquier manera, si se decidiera por esta última lo haría recién entrado el 2021”, cuenta uno de sus íntimos.

Tiene, en ese sentido, ventajas sobre el resto: es un dirigente que se retiró en 2019 con el 41% de los votos -según dijo Pichetto en un reportaje con el diario Perfil, al menos 25% de esos votos los mantiene, y el ex presidente confía en que incluso tiene varios más- y que ya tiene un nivel de conocimiento elevadísimo. Se podría dar el lujo de hacer una campaña corta, aún cuando Jaime Durán Barba, otrora su gurú intelectual que hoy atraviesa la pandemia en Ecuador, afirme que “Macri ya fue”, declaración que cayó como hielo en Los Abrojos.

Aunque hay varias encuestas que lo posicionan como uno de los políticos con peor imagen positiva del país, luego de concluir un gobierno con pésimos resultados económicos, Macri tiene la duda sobre volver.

Además, el flamante presidente ejecutivo de la Fundación FIFA está convencido de que el rumbo que eligió el Gobierno para luchar contra la pandemia es más que incierto, y de que la crisis económica va a entrar en un ritmo realmente preocupante apenas aminore el impacto del coronavirus. Si tiene razón, la figura de Alberto Fernández que hoy despunta en todas las encuestas se iría rápidamente a pique, abriendo un escenario tan imprevisible que incluso un presidente que fue duramente derrotado tan sólo dos años antes podría resurgir de sus cenizas. Eso es, por ahora, sólo una especulación, aún cuando Macri le puso una firma a sus dudas, en el documento que coprotagonizó con Mario Vargas Llosa, a fines de abril, en el que alertaron por el “avance del populismo” en Argentina.

Pero el Macri político sigue vivo: cuando a María Eugenia Vidal le empezaron a llegar críticas presidenciales –y a pesar de que la relación entre la ex gobernadora y el ex mandatario viene fría, Mauricio la llamó para “solidarizarse” con ella, que en criollo significa aprovechar la excusa mediática para medir la temperatura de esa relación. No es la única novedad en esos pagos. Dos personas que durante años mantuvieron un vínculo tirante con Macri están empezando a acercarse: uno es Alfonso Prat-Gay, el primer ministro de Economía de su presidencia, y el otro Alfredo Cornejo, el ex gobernador que hoy se convirtió en el radical con más diálogo con el ex presidente. Desde las filas cambiemistas se lee que el endurecimiento de las críticas de estos dos políticos hacia el Gobierno tiene que ver con la cercanía que están empezando a tener con Macri. Con Nicolás Dujovne también empezó a mantener un diálogo más fluido.

Mañana. Si bien el futuro de Macri es una gran incógnita, hay una preocupación que ronda su cabeza y que lo podría terminar de definir: las causas judiciales, en especial la del Correo. Según cuentan sus amigos, es el temor a que se “metan con su familia”, miedo alimentado por la avanzada K sobre áreas sensibles del Gobierno, lo que podría definirlo a romper la quietud y volver a aparecer como el líder político que una vez convenció al 51% del electorado. ¿Cambiará?

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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