Lunes 20 de septiembre, 2021

POLíTICA | 26-03-2021 11:03

Martín Soria, el ministro de Guerra

Los objetivos del nuevo jefe del Ministerio de Justicia: la Corte, la mesa judicial PRO y jueces de Casación. Familia polémica.

En la Argentina, la última vez que hubo un Ministerio de Guerra fue durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Hasta 1949 se llamó así y tenía facultades similares a las que hoy tiene la cartera de Defensa.

En la actualidad, el Gobierno tiene una nueva consigna: “combatir el lawfare”, que en español significa guerra judicial. El Gobierno tomó este término anglosajón para explicar lo que ellos definen como una persecución judicial, política y mediática contra Cristina Kirchner y otros dirigentes oficialista. El encargado de encabezar la batalla es el sucesor de Marcela Losardo en el Ministerio de Justicia, Martín Soria.

La designación de Soria va en línea con el cambio de postura del Gobierno frente al Poder Judicial. Durante la gestión de Losardo, a pesar de la diatriba de la vicepresidenta o, en menor medidad, del propio Presidente, desde el Ministerio se intentó conservar un canal de diálogo con los diferentes sectores de la Justicia. La designación de Soria es la confirmación de que esos tiempos de paz se terminaron. La etapa que viene “necesita otra actitud”, le dijo Losardo al Presidente. Y él no la contradijo. La llegada de Soria es un anticipo de la actitud que tendrá el Gobierno a partir de ahora con la Justicia. Se viene una etapa bélica con “carpetazos” contra jueces y una retórica más dura frente a todas las decisiones judiciales que el Gobierno considere injustas.

Un pequeño adelanto ya lo dio el propio Soria semanas antes de que le ofrecieran el cargo de ministro. Fue el denunciante del presidente de la Cámara de Casación Gustavo Hornos por visitas al presidente Mauricio Macri. Sobre Hornos también tiene una vieja denuncia archivada por violencia de género contra la madre de sus hijos. Fue en el año 1987, y aunque haya prescrito, podría usarla para mellar la imagen del juez. Otro que está en la mira es el también camarista de Casación Mariano Borinsky, quien mantuvo buen diálogo con el gobierno de Macri.

Los otros temas que Soria tiene en carpeta son la reforma judicial, la reforma de la Ley del Ministerio Pública Fiscal para poder cambiar la forma en que se elige al procurador y también avanzar sobre la llamada “mesa judicial” del macrismo. Sobre esto último, el jueves 18 hubo una novedad: el asesor judicial del ex presidente Mauricio Macri, Fabián Rodríguez Simón, fue llamado a indagatoria. Soria todavía no asumió y ya podría adjudicarse algunos resultados.

La reforma judicial y la ley del Ministerio Público están trabadas en la Cámara de Diputados, donde todavía no están garantizados los votos, porque con los del oficialismo solo no alcanzan. Estas demoras no se le podrían achacar a Soria o Losardo, en el pasado, sino a Sergio Massa, por no conseguir el número. Soria, en este caso, llega para compensar un problema que la política no está pudiendo resolver.

Durante su tiempo como diputado, el nuevo ministro estuvo en todas las comisiones relacionadas con temas de Justicia: Legislación Penal, Asuntos Constitucionales, Juicio Politico y la Bicameral que monitorea la implementación del nuevo código procesal penal. En ninguna de ellas logró demasiados consensos.

Su vínculo con la Justicia nació a fines de los ‘90, cuando estudiaba abogacía y entró a trabajar al juzgado de Juan José Galeano, donde se investigaba el atentado contra la AMIA. Llegó allí recomendado por su padre, el fallecido dirigente peronista Carlos Soria, quien en la madrugada del 1 de enero del 2012 murió asesinado por su esposa y madre de Martín, Susana Freydoz. El juicio mantuvo en vilo a la provincia y terminó con una condena de 18 años para Freydoz, quien en enero del 2020 logró el beneficio de la prisión domiciliaria y se fue a vivir a la casa de una prima en Neuquén. En el juicio, Freydoz decidió no declarar en su defensa. Los amigos de la familia Soria sostienen que quien tomó esa decisión fue Martín, para evitar dañar el legado político de su padre y por consiguiente su propia carrera política. Llamativa noción de Justicia del ministro.

Supremos. Una de las primeras declaraciones de Soria sobre la Corte Suprema fue que iba a pedir una audiencia para exigirles algunas explicaciones. Allí tiene un amigo: el cordobés Juan Carlos “Pato” Maqueda, a quien conoce porque era amigo de su padre cuando ambos eran diputados nacionales entre 1995 y 1999. Años más tarde, Maqueda y Soria padre volverían a coincidir bajo un mismo presidente: Eduardo Duhalde, quien llevó a Soria a la SIDE y nombró a Maqueda en la Corte. La amistad es tal que Maqueda fue uno de los invitados especiales del casamiento de Martín con Leila Aschkar. En este punto hay una coincidencia con “Pepín” Rodríguez Simón, quien invitó al casamiento de su hija al presidente de la Corte Carlos Rosenkrantz. Soria fustigaba por esto a “Pepín”. ¿Se criticará a sí mismo por la amistad con Maqueda? En Río Negro, el ex gobernador Alberto Weretilneck le adjudica a Soria el voto de Maqueda en su contra para bloquearle la re-reelección.

La Corte Suprema tiene un caso de interés particular para el nuevo ministro: se trata de una denuncia por malversación de fondos públicos que impulsó Soria en 2011 contra el entonces candidato a gobernador radical Cesar Barbeito, que competía contra su padre. Es un caso que estaría colmado de irregularidades y la Corte, si acepta tomarlo, deberá definir esta situación. Si falla a favor de Barbeito, se demostraría que Soria también aplicó el “lawfare” en su provincia.

En su nuevo rol de ministro, Soria tendrá el desafío de sumarse a un equipo que ya está armado y que en la parte operativa está liderado por el secretario de Justicia Juan Martín Mena. La dirección política está en cabeza del ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro, es decir: La Cámpora y Cristina Kirchner.

En Río Negro, la relación de Soria con La Cámpora siempre fue tensa, porque nunca quiso sumar a ese movimiento a la estructura tradicional del peronismo, de la que él proviene. El representante camporista local es Martín Doñate, con quien tuvo fuertes enfrentamientos, incluso por la senaduría nacional, que finalmente quedó en manos de Doñate. Hoy la relación entre Soria y Doñate está mejor que en el 2019, pero habrá que ver cómo llega al 2023, cuando haya que definir quién será el candidato a gobernador.

Ella. En cuanto a la relación con Cristina Kirchner, el único antecedente que hay es un diálogo entre ellos en febrero del 2012, en un acto por videoconferencia entre Soria cuando era intendente de General Roca y Cristina presidenta. “Te quiero saludar, Martín, y darte mi apoyo en un momento tan difícil”, le dijo Cristina. “No sabe cómo valoro sus palabras. La siento un poco como una madre”, le respondió Soria. Su verdadera madre un mes antes había matado a su padre.

En el 2019, Soria tuvo dos derrotas fuertes en su provincia: perdió la gobernación y tuvo que conformarse con ser candidato a diputado nacional. Supo esperar y acomodarse a los tiempos políticos. Hizo propias las peleas que inició el kirchnerismo en su guerra contra el Poder Judicial y pasó de ser un soldado del proyecto a liderar la avanzada contra la Justicia. Es un ministro en tiempos de guerra y está dispuesto a llevar la batalla hasta el límite.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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