La cuenta oficial de Instagram de “La Oficina del Presidente de la República Argentina” difundió hace dos días un mensaje celebrando una fuerte caída de los homicidios en Rosario y vinculándola con la política de seguridad del gobierno de Javier Milei.
Según la publicación, el Plan Bandera, impulsado por el Ministerio de Seguridad nacional, permitió que entre enero y febrero los homicidios bajaran un 57% respecto del mismo período de 2025, lo que —según el posteo— constituye “el primer bimestre con menos homicidios desde que existen registros oficiales”.
El mensaje oficial remarca que el descenso se da en el marco de una tendencia nacional. De acuerdo con esos datos, durante 2025 la tasa de homicidios en la Argentina cayó a 3,7 cada 100 mil habitantes, mientras que los robos simples y agravados se redujeron 20,8% en comparación con 2024.

La publicación atribuye esos resultados al “liderazgo del presidente Milei” y a una política de seguridad enfocada en enfrentar al narcotráfico, el crimen organizado y la delincuencia con “ley, orden y respaldo total a las fuerzas de seguridad”.
El rol de la provincia
Sin embargo, la reducción de la violencia en Rosario también está asociada a las políticas implementadas por el gobierno de Santa Fe, encabezado por el radical Maximiliano Pullaro.
Desde su asunción, el mandatario provincial impulsó una estrategia de seguridad centrada en el fortalecimiento de la policía santafesina, el aumento de recursos y la coordinación con las fuerzas federales. Entre otras medidas, su administración incrementó la inversión en equipamiento, infraestructura y formación de efectivos para enfrentar la crisis de violencia vinculada al narcotráfico que atravesaba la ciudad.
Pullaro también dispuso una reorganización del sistema policial y reforzó el despliegue en las zonas más conflictivas de Rosario, además de impulsar controles más estrictos dentro de las cárceles provinciales, un punto clave en la dinámica del crimen organizado en la región.
El Plan Bandera
El Plan Bandera fue lanzado como un operativo conjunto entre Nación, la provincia y el municipio de Rosario. El programa combina despliegue de fuerzas federales, operativos de saturación y controles intensivos en los barrios con mayores niveles de violencia.
En el marco de ese operativo se realizaron cientos de miles de controles y detenciones, además de secuestros de droga, armas y vehículos utilizados por organizaciones criminales. Los datos oficiales difundidos en su momento señalaron que, en los primeros meses de implementación, los homicidios en Rosario registraron una caída cercana al 57% en comparación con el mismo período del año anterior.
Disputa política por los resultados
El descenso de los homicidios se convirtió ahora en un nuevo capítulo de la disputa política por el crédito de la mejora en seguridad. Mientras la Casa Rosada lo presenta como resultado de la política nacional contra el narcotráfico, desde Santa Fe destacan que la estrategia fue posible gracias al trabajo coordinado entre la provincia, la Nación y el municipio.
En cualquier caso, los datos marcan una mejora significativa en una ciudad que durante años fue símbolo de la violencia narco en Argentina y que llegó a registrar algunos de los índices de homicidios más altos del país.















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