Domingo 18 de abril, 2021

POLíTICA | 15-12-2020 10:08

Norberto Oyarbide: las dos caras del juez que no vive sin la radio

El polémico magistrado retirado no mira televisión y ahora debuta como columnista radial. La insólita investigación que le hizo a NOTICIAS. "Ahora quiero hacer algo verano", dice.

Diego Armando Maradona logró algo insólito: que Norberto Oyarbide prendiera la televisión para seguir las noticias sobre su muerte. Fue otro milagro del eterno astro, porque el retirado juez le sigue escapando a la TV de la misma manera en que la evitó durante los más de veinte años en los que brindó con champagne con el círculo rojo de la Argentina. Es que Oyarbide fue siempre un hombre de radio. Los que lo conocen dicen que tiene varios receptores en distintas habitaciones de su hogar en Recoleta, y que es frecuente que, durante las largas horas que le dedica al asunto, se tome un rato para llamar a tal o cual programa para dejar una opinión o sugerencia, casi como cualquier hijo de vecino. Una de las emisoras que suele sintonizar es Radio 10, la misma que lo tendrá, a partir de febrero de 2021, como columnista estrella del nuevo programa de “Coco” Sily, “Fuerte al medio”. “Quiero hacer algo muy verano, muy fresco, simpático, para llevarle alegría a la gente. Nada judicial ni de política”, avisa ante la consulta de NOTICIAS.

Es que ese es Oyarbide: es el juez que sobreseyó, bajo presiones que él mismo confesó, a Cristina y Néstor Kirchner por una denuncia de enriquecimiento ilícito –acto que, según el entonces contador del matrimonio, Víctor Manzanares, el magistrado celebró brindando con champagne–, y también es el petiso rubión y extrovertido que se viraliza en las redes bailando con elegancia clásicos de Memphis La Blusera. Oyarbide fue un animal político que, desde que se convirtió en juez federal en 1994, tuvo en sus manos las causas de la Triple A, de Skansa, de las escuchas de Mauricio Macri, de Jorge Rafael Videla, entre otras tantas investigaciones importantes y polémicas. Ahora es todo eso y un debutante columnista radial.

“Loros”. Como cualquiera de su raza, él entendió siempre la importancia de los medios, y por eso ahora llega a la radio con la idea de acentuar su faceta más light y divertida. Pero no siempre fue así, y sus cruces con la prensa van mucho más allá de las rabietas que tenía cuando se le acercaban los periodistas en Tribunales y Oyarbide, ofuscado, los rechazaba bajo amenazas de “un garrotazo” con su ya famoso paraguas en forma de calavera y los tildaba de “loros” cuando le preguntaban por su participación –luego descartada por la Justicia– en el escándalo de los cuadernos.

Esta revista sabe hasta dónde era capaz de llegar Oyarbide en el clímax de su poder: en 1997 investigó durante meses al director de aquel entonces, Héctor D’Amico, por una insólita denuncia que indicaba que este, bajo su disfraz de periodista, era en verdad un narco que traficaba pastillas de éxtasis por la redacción. La acusación, apenas un escrito de siete líneas que señalaba que los jueves, los días de cierre de NOTICIAS, D’Amico ingresaba “entre sus ropas” las drogas para vender en la Editorial Perfil, era evidentemente absurda para cualquier juez con buenas intenciones. No fue el caso de Oyarbide, que ordenó a decenas de policías y agentes de la Justicia a investigar al periodista y a la revista, y a pinchar sus teléfonos, en una persecución envenenada de un molino de viento que el juez sabía falso. “Esto demuestra la meticulosidad con la que yo trabajo, en mi juzgado investigamos todo”, fue la insólita explicación que dio el magistrado ante un enfurecido D’Amico, cuando el entonces director le exigió respuestas.

Pero de eso ya pasó un tiempo, y Oyarbide desde 2016 es un jubilado más. Aquel año, acorralado por la posibilidad de un juicio político, le entregó su renuncia al otrora ministro de Justicia Germán Garavano, aunque ahí también logró caer bien parado: como cualquier juez retirado, Oyarbide cobra el 82% de su sueldo original, que sin los descuentos jubilatorios llega a ser el 95% de su salario. Estos no fueron años fáciles para el futuro columnista: los primeros dos después de dejar el cargo los pasó recluido en su hogar, tiempo en el que, según su versión, llegó a recibir “más de cincuenta amenazas de muerte”. Pero en lo que va de 2020 le llegaron varias ofertas mediáticas, y decidió ir con Radio 10, emisora que es propiedad de Cristóbal López y Fabián de Sousa, a quienes el ex juez asegura desconocer.

Ahora Oyarbide está entusiasmado, igual que Sily. “Va a participar como un personaje en el buen sentido de la palabra, es alguien muy importante de la historia contemporánea argentina. Más allá de las controversias, es un hallazgo periodístico y va a ser un programón”, le dice el conductor a NOTICIAS.

El ex juez ya se puso en campaña: apura la charla con esta revista porque tiene que ir a su primera producción fotográfica para el programa. Aunque todavía no debutó en radio, es claro que al menos su inminente misión no será un problema: Oyarbide siempre se llevó bien con la cámara.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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