Viernes 25 de septiembre, 2020

POLíTICA | 06-08-2020 15:31

Sabina Frederic: de la interna con Sergio Berni al plan pospandemia

La ministra de Seguridad salió triunfante del último cruce con su par bonaerense. Su giro personal y su combativa mano derecha. Preocupación por los casos de gatillo fácil.

Ezequiel Demonty era cartonero. Tenía 19 años cuando nueve efectivos de la Policía Federal lo detuvieron ilegalmente, lo secuestraron, torturaron y obligaron a cruzar nadando el Riachuelo. El joven no lo logró y murió ahogado. Ese brutal asesinato de septiembre de 2002, que agitó aún más a un país que todavía no se recuperaba del infierno del año anterior, tuvo consecuencias sorprendentes: a tres de los agentes les cupieron condenas ejemplificadoras, de prisión perpetua, y, también, supuso un momento trascendental en la vida de Sabina Frederic. Es que fue tan impactante aquel episodio para la antropóloga que la impulsó a dar un vuelco a su carrera profesional: pasó de investigar a la militancia social y a la política a empezar a interesarse por las Fuerzas de Seguridad y la Policía, en especial en intentar entender la lógica de ese mundo que, a veces, era demasiado cruel. Como una paradoja, la trágica muerte de Demonty haría nacer a la actual ministra de Seguridad de la Nación.

Pasaron 18 años desde el primer acercamiento de Frederic a este universo, pero los problemas en el área que ahora comanda –y en el país– siguen siendo graves. En plena crisis sanitaria, un jubilado en Quilmes asesinó a un delincuente que había intentado robarle, volviendo a hacer florecer los discursos y las teorías sobre la justicia por mano propia, y la angustiante desaparición del joven Facundo Astudillo Castro, que está por cumplir cien días, vuelve a poner en la mira el accionar de las fuerzas policiales. A eso se le suma un anunciado incremento en la inseguridad que se profundizaría en la pospandemia y los incesantes cruces con Sergio Berni, su polémico colega bonaerense. No hay paz para Frederic.

Fuego ¿amigo? La reunión de la mañana del jueves 23 de julio no salió como se esperaba. La idea era organizar un encuentro de trabajo, en clave de distensión, y por eso el cónclave entre Frederic y Berni, en el “Centro de Coordinación Estratégica” que armó el Ministerio de Seguridad bonaerense en Puente 12, en La Matanza, contó con una visita estelar: Axel Kicillof. La presencia del gobernador, se suponía, era la garantía de paz y armonía, ya que todos especulaban que el ministro bonaerense, siempre al filo de la polémica, no iba a protagonizar ningún cruce con su jefe al lado, algo que también daba tranquilidad del lado de la funcionaria nacional. Pero algo salió mal.

Las versiones del cruce entre los dos encargados más importantes de la seguridad en Argentina varían según el receptor de la consulta. Todos insisten, sin embargo, en minimizar el incidente, aunque la frase “me atacás porque soy mujer”, palabras más, palabras menos, sonó sobre esa mesa. Berni respondió con otra chicana más y la situación se podría haber desmadrado si no hubiera sido por la mediación de Kicillof.

Lo que dijo la ministra tampoco es una novedad en términos periodísticos, aunque Frederic recién la materializó en aquella fría mañana bonaerense: hace rato que en la sede de Gelly y Obes están convencidos de que en los cortocircuitos con Berni se esconden más problemas de género que de gestión. El ministro de Kicillof, cada vez que le mencionan esta posibilidad, se ríe y esgrime como respuesta que su única jefa real es una mujer: la vicepresidenta de la Nación, quien lo llevó al cargo y de quien depende, en última instancia, que siga o no en su puesto.

De cualquier manera, el último incidente volvió a tocar una fibra sensible en todo el Gobierno. En la Quinta de Olivos ya habían advertido en el cruce anterior, el que protagonizó Berni cuando fue a quejarse de un operativo de Nación en el Puente La Noria, en el primer día de julio, que estaban más que cansados del superministro. De hecho, Alberto Fernández se lo hizo saber directamente a Kicillof, y la soga había estado al borde de romperse: aunque Berni jamás lo admitiría en público, es más que consciente de que su continuidad había estado en debate, y por eso había tomado la saludable decisión de bajarle varios cambios a su perfil mediático. Esa postura, sin embargo, no resistió a todo julio y, sea por culpa suya o porque Frederic lo buscó, otra vez la situación estuvo a punto de explotar por los aires.

Es que después del chispazo en La Matanza otra vez hubo una intervención presidencial. Esta vez desde Olivos no solo hablaron con la Provincia, sino que el celular de la ministra, quien tomó el protagonismo en el último cruce, también sonó. “Bajaron la idea de ordenar, nada más”, cuentan desde Seguridad. Sin embargo, la escalada llegó a tal punto que el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, tuvo que salir a aclarar en sus redes sociales que no estaba en los planes echar a Berni. ¿Por ahora?

Como si fuera poco, el último encontronazo coincidió con la publicación de una encuesta que hizo la Universidad de San Andrés sobre algunos ministros de Nación, en la que incluyeron a Berni. Los resultados son sorprendentes: el funcionario bonaerense es el que más imagen positiva tiene, con 34%, mientras que Frederic, con 16%, quedó en el puesto número 12 entre 14 encuestados. El ministro de la Provincia, que ya había iniciado una protocampaña en Buenos Aires en 2019, sabe que su estilo gusta en un amplio sector social, y no pierde la esperanza de un día alcanzar un puesto ejecutivo.

Desafíos. Más allá de las polémicas, Frederic tiene que comandar un área central para el mantenimiento de una delicada paz social, azotada por la pandemia y la enorme crisis económica. Además, también tiene que gambetear la crítica de los propios, como la de Horacio Verbitsky. El periodista la chicaneó con “el regreso de la doctrina Bullrich” cuando el juez Federico Villena ordenó detenciones, que fueron mediatizadas, en el marco de la causa por el supuesto espionaje ilegal durante el macrismo. “Pero eso es agua abajo del puente, ya se cruzaron al aire, ella tuvo su derecho a réplica y aclararon los tantos”, dicen cerca de la ministra, quien tuvo un paso por el CELS que comanda Verbitsky.

De cualquier manera, el foco central de preocupación en Seguridad es el conurbano. Aquel jueves del encontronazo se terminó de delinear un plan de acción sobre las localidades más castigadas de este lugar, la zona donde más está avanzando el Covid en todo el país, que se puso en marcha el último fin de semana de este mes. Es más: dicen que, a través de este operativo, Berni y Frederic volvieron a hablar con cierta regularidad. “Kicillof ayuda con esto, él habla todos los días con Sabina y hace de mediador”, explican desde Seguridad.

De esta manera se sumaron 600 efectivos a siete municipios del Gran Buenos Aires, pero en Argentina es casi imposible que queden todos conformes: Diego Kravetz, que durante los gobiernos K en los que fue legislador porteño cultivó una cercana relación con el actual Presidente, puso el grito en el cielo. Es que, en su condición de responsable del área de Seguridad de Lanús, dio a entender en un tuit que su municipio estaba siendo discriminado, haciendo referencia a que el intendente, Néstor Grindetti, es del núcleo fundador del PRO. Eduardo Villalba, el secretario de Seguridad y Política Criminal que es el segundo de Frederic en el ministerio (ver recuadro), le contestó en las redes y se armó un cierto revuelo, que incluyó hasta al intendente de Lomas de Zamora: “Buena, Giuliani del sur”, le dijo, con ironía calculada, Martín Insaurralde a Kravetz, parodiándolo con el alcalde de Nueva York, famoso por su política de mano dura.

“Villalba se calentó porque un día antes de que Kravetz arme el lío se le había explicado perfectamente cuándo iban a llegar los refuerzos, él sabía muy bien que faltaban dos días hasta que tocara Lanús”, dicen desde el ministerio.

El aumento de efectivos en las calles es un tema para seguir con atención. Desde la CORREPI, la organización de Derechos Humanos que desde 1992 estudia el accionar de las fuerzas de seguridad en Argentina, alertaron que en lo que va de la cuarentena ya hubo 71 asesinatos confirmados por parte del aparato estatal. No solo eso, sino que aseguran que, una vez que tengan tiempo para estudiar otros posibles casos que ya están siguiendo, el número podría llegar a ser hasta el doble. Desde Seguridad destacan que en cada ocasión que hubo un accionar indebido por parte de las fuerzas se investigó y se apartó a los responsables. Frederic no quiere un Demonty sobre su consciencia.

Mano derecha. Frederic conoció a Eduardo Villalba en los años del macrismo, cuando ambos eran parte de la mesa de Seguridad de “Agenda Argentina”, un espacio que buscaba lograr la unidad del peronismo sobre la base de algunos temas en común. La antropóloga, cuando asumió en el ministerio, lo nombró Secretario de Seguridad y Política Criminal, y en la práctica es su mano derecha. Parece haber sido una decisión acertada. Aún cuando Villalba tuvo Covid –del que ya está totalmente recuperado–, no la dejó de defender en lo que va de la pandemia: se cruzó con Berni en varias ocasiones –él sería el autor de la frase “la próxima vez que hagas lo del Puente La Noria vas preso”–, y también tuvo una polémica tuitera con Diego Kravetz, el encargado de la seguridad en el municipio de Lanús.

Villalba conoce al superministro bonaerense: trabajó bajo sus órdenes cuatro años, y la relación no terminó de la mejor manera. Berni, consciente de que es blanco de las críticas del secretario, asegura por lo bajo que Villalba “no aprendió nada” en el tiempo que fue su subordinado.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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