Martes 4 de octubre, 2022

POLíTICA | 21-08-2022 00:02

Sergio Massa y los fantasmas del ministro

El tigrense sigue preocupado por los números de las reservas. Medidas e ideas para calmar la tormenta. Pulseada con Miguel Pesce.

Una de las primeras decisiones que tomó Sergio Massa cuando asumió como ministro de Economía no tenía que ver, estrictamente, con el área que ahora comanda. Fue una medida llamativa, de la que no se enteró el público, pero que para él significó bastante: mandó a su gente a que apagaran todos los monitores de computadora que históricamente están siempre prendidos en el despacho que ahora le pertenece. Esos aparatos muestran en vivo, y las 24 horas, la cotización del dólar, de la Bolsa y de otras variables financieras que al tigrense, un recién llegado a la cartera y a la economía en general, lo inquietaban. “Apáguenlas porque me voy a volver loco si no”, dijo el flamante funcionario a los suyos. Aunque el mensaje venía cargado de ironía, también tenía su cuota de realidad: la silla sobre la que se sentó arde. Y, en el medio de la crisis económica que intenta frenar y la interna partidaria que busca surfear, aparece también la atracción del horizonte 2023. Massa asumió hace tan solo dos semanas y pareciera que el mundo se le viene encima.

Laberinto

El tigrense y su equipo desembarcaron en Economía con varias ideas y medidas, pero una destacaba sobre todas. Era algo que charló con Cristina Kirchner en las largas reuniones que tuvieron antes de que ambos lograran convencer a Alberto Fernández de que aceptara el ingreso del hasta entonces presidente de Diputados. Es la gran preocupación de la vicepresidenta, que tiene desde que se convirtieron en Gobierno: la estremecedora falta de dólares en el Banco Central. Todas las medidas que está tomando nacen a partir de este temor que atraviesa a todo el oficialismo. Es el mismo que llevó al tigrense a mandar a apagar sus computadoras.

Para lidiar con este gran fantasma propuso varias ideas. Primero insistió con la idea de anunciar “todos los días” alguna medida de Gobierno, que impacte no sólo por la decisión en sí sino por la lógica de transmitir gestión. En quince días -al cierre de esta edición-, el ministro logró al menos ganar tiempo, avanzar en la segmentación de tarifas, y contener la furiosa escalada en los mercados que le antecedió a su gestión. Esa intención de calmar los ánimos es parecida a la del boxeador que se abraza a su oponente para evitar que le sigan lloviendo trompadas. La búsqueda es aguantar el temporal hasta que entren dólares al Banco Central. Un préstamo de la Corporación Andina de Fomento de US$ 750 millones y anticipos de exportación del campo de US$ 500 millones le dieron cierto aire. Massa promete conseguir US$ 5000 en sus primeros 45 días, entre aportes de distintos bancos internacionales. La gira que arrancará a fin de mes -en la que tendrá una parada compleja en Estados Unidos ante las autoridades del Fondo- apunta en ese sentido. Los que hablaron con Massa dicen que gran parte del sueño que perdió desde que asumió como ministro tiene que ver con la falta de dólares. “Sabíamos que la situación era mala pero el escenario es realmente complejo”, dicen en esos pasillos.

Esa preocupación va seguida de un intento de avance. Es que cuando el tigrense asumió, quedándose además con la cartera de Producción y Agricultura, y puestos clave en la Aduana y en la secretaría de Energía, la lectura predominante fue que el Presidente había logrado retener el control del Central de la mano de su histórico amigo, Miguel Pesce.  Si bien esa es estrictamente la realidad, la asunción de Lisandro Cleri como vicepresidente de esa entidad tiene varias capas de lectura. Él es uno de los grandes cerebros económicos de Massa, se mueve en el ministerio de Economía como por su casa, y llega al BCRA con la idea firme de concentrar el poder real del banco más allá del cargo. En esos pasillos, donde siguen atentos el empoderamiento de Massa, ya se animan a un pronóstico. “Miguel, que es vivo, sabe que más allá de las formas va a tener que adaptarse a los nuevos tiempos. Lisandro va a terminar quedándose con el poder”, arriesga uno de los hombres fuertes del Central. Hay que recordar que el control de esta institución es tan vital que fue una de las dos condiciones -la otra fue la secretaría de Energía, que ahora también controla Massa- que puso el entonces ministro Martín Guzmán para seguir en su cargo. El tigrense quiere toda la botonera.

Futuro

En una de las reuniones en las que Massa intenta conseguir dólares para el Central sucedió un hecho curioso. Fue con la Mesa de Enlace, el martes 16. Según Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria, el ministro aseguró en esa reunión que no iba a ser candidato en el 2023. El massismo prefirió la prudencia. “No hablamos de lo que pasa en reuniones privadas”, dicen en ese equipo.

Massa sabe que si logra capear el temporal será el candidato cantado del Frente de Todos. Pero también es consciente de lo delicado de la interna e intenta no avivarla. La cúpula del Gobierno llegó ahora, tres años después, a un esquema de chequeo entre CFK, Alberto y el ministro antes de tomar alguna decisión relevante. Es que el tigrense ya no necesita rosquear: sabe que su suerte depende de que logre domar a los fantasmas que lo acosan a él y a la economía.

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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