domingo, enero 19, 2020

POLíTICA | 12-12-2019 12:25

Teoria de la Conspiración

El abogado de ​​​​​Cesar Milani en las causas de Lesa ​​​​​Humanidad da sus fundamentos sobre el caso por la desaparición del soldado Ledo.

El viernes 29 de noviembre de 2019 el Tribunal Oral Federal de Tucumán absolvió a Cesar Milani por el caso del soldado Ledo, uno de los 127 conscriptos desaparecidos durante la Dictadura. Los fundamentos del fallo son exactamente los mismos que la defensa expuso siempre. Hace tres años y medio al asumir la defensa de Milani en ese juicio dije que lo hacia porque tenia el convencimiento de que Milani era inocente, que ese convencimiento se apoyaba en la absoluta falta de elementos incriminantes, y aclaré también que de no tener ese convencimiento no hubiera tomado el caso.

​​No solo las constancias de la causa, que repase varias veces, y la versión de Milani me dieron ese convencimiento, ahora avalado por la resolución judicial; la conducta aviesa y aleve de muchos actores mediáticos, políticos y judiciales; confirmaron esa verdad. Es que tanto la instalación de escenarios judiciales falsos como la prisionización preventiva fueron el sello del régimen conservador por fin saliente. Y ese montaje, perversamente autoritario, comenzó con la privación de libertad de Milagros Sala y de César Milani.

​​La causa “Ledo” tiene dos caras, una trágica, irremontable; la desaparición y muerte de Alberto Ledo (así lo dice el Tribunal Tucumano en el fallo) y de otros 126 conscriptos desde marzo del 76 a diciembre del 83; la otra, la conjura contra Milani y el Estado de Derecho, demostrativa de la miseria y la abyección de expresiones significativas de la sociedad argentina, encarnada por algunos políticos oportunistas, operadores de los medios camuflados como periodistas y magistrados acomodaticios y venales.

​​Las dos absoluciones de Milani, La Rioja y Tucuman, tienen dos características en común: la inexistencia total de prueba incriminante, y la tarea sistematica de esa tríada perversa. Esta vez se impusieron la verdad y la justicia-con jota  minúscula- por encima de la conspiración; no sin sufrir una detención arbitraria y una condena pública por anticipado.

​​La famosa “acta” de deserción nunca fue tal, se trata de una fotocopia, una fotocopia simple, inidónea para condenar a nadie por nada (también asi lo dice el Tribunal). El supuesto encubrimiento era de comisión imposible, en junio de 1976 era impensable que un subteniente supiera del plan criminal general y del plan criminal especifico para la supresión de libertad de los conscriptos.

​​Documentos y pruebas que dan cuenta de la participación de Inteligencia del Ejercito en la privación de libertad de los conscriptos fueron presentados en Tucumán apenas asumí la defensa en 2016, se planteo una verdadera hipótesis de investigación que el Fiscal Brito se negó a investigar  recurrentemente y el Juez Poviña cómodamente ignoro. La misma se basaba en que Ledo hacía tiempo que era un objetivo de inteligencia del Ejército, y que este estamento fue el encargado de diseñar y ejecutar el secuestro y muerte de los conscriptos en todo el territorio nacional, no solo en La Rioja y Tucumán. Y por supuesto que el subteniente Milani, ni ningún otro subteniente ni en aquellos días ni ahora, puede formar parte de la estructura de Inteligencia.

​​Las dos causas en las que le endilgaron a Milani la comisión de delitos de lesa humanidad terminan de desnudar una característica desgraciada y deleznable de buena parte de la magistratura federal; su camaleonismo y falta de escrupulos. Seguramente , terminado este régimen habrá una revisión general de esa conducta lesiva para la Republica; seguramente muchos magistrados deberán explicar algunas cosas y buscarse un buen abogado.

Probablemente haya un replanteo del funcionamiento de la Justicia Federal para lo que sigue; debe haberlo. Un país  con jueces venales y banales no es una república.

Con pesar debe reconocerse que la utilización del aparato de Justicia en la Argentina ha sido moneda corriente en más de un  gobierno. Quizas el “pulido”, la “sintonía fina” de esa desviación de poder se dio con el menemato y continuó en mayor o menor medida después. Se uso a los jueces y fiscales para proteger a los amigos y a los acólitos. La nota distintiva de este règimen  inspirado por la mediocridad y el mesianismo de Macri, Carrió y Bullrich es que lo hizo para perseguir a los adversarios. 

 

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Gustavo Esteban Feldman

Gustavo Esteban Feldman

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