Martes 27 de febrero, 2024

POLíTICA | 19-06-2023 06:10

Unión por la Patria: negociaciones frenéticas sobre el cierre de listas

Las chances de Axel Kicillof están en alza mientras que Máximo se mueve. Los caminos de Massa y De Pedro.

La reunión es de principios de junio. Máximo Kirchner atraviesa unos días de ritmo frenético, con algunos cortocirtuitos políticos con su propia madre, y al borde de una guerra abierta con Axel Kicillof. Siente en los huesos -más allá de lo que le digan las encuestas, en las que nunca confió demasiado- que ni Sergio Massa ni “Wado” de Pedro están en condiciones de encabezar una boleta presidencial. Cree que el peronismo está al borde de hacer un papelón electoral que quedará en la historia, con el apellido de su familia grabado junto a la derrota.

Por eso se pone algunas premisas, ya no para ganar la contienda sino para al menos evitar una colisión tan dura. Una es sacar al mimado de su madre de la gobernación bonaerense, y la otra es armar para la interna una lista de candidatos a diputados, senadores y concejales totalmente propia, de soldados. El fantasma de Diego Bossio -que entró como diputado K en el 2015 pero luego hizo una alianza táctica con el gobierno macrista- lo persigue en estas semanas, y de hecho viene contando sus temores en cada charla que tiene.

Por eso, a principios de junio, Máximo cruza el Rubicón y mantiene una reunión, bajo estricto secreto, con algunos popes del peronismo no K, que hoy se encuadran dentro del campamento sciolista. El tema central era debatir los términos de las PASO -con cada lista con sus propios candidatos en todas las ternas, además de un piso alto en el sistema D'hont-, pero también palpar los ánimos para evaluar si una alianza para la provincia sería posible: desde los dos lados de la nueva grieta peronista hay interés en quitar a Kicillof de la batalla bonaerense.

Aunque esa alianza con esa parte del peronismo en principio no estaría teniendo éxito, revela hasta donde está dispuesto a llegar el líder camporista en su misión de lograr que el gobernador sea el candidato presidencial. Al cierre de esta edición, desde varias tribus del oficialismo entendían que Máximo terminaría logrando su objetivo. Y si eso así fuera, abriría grandes interrogantes sobre los que hasta ahora pretendían ese puesto. ¿Qué pasará con Massa y con De Pedro?

Ojo de tigre

El ministro de Economía es otro que apenas logran conciliar el sueño. Y se mueve usando toda la expertise política que acumuló en las últimas décadas: envía a sus alfiles a tensar la cuerda plantando la idea de que no seguiría en su cargo si hay una interna, declara lo contrario en el congreso del Frente Renovador, y mientras mantiene frenéticas reuniones para insistir con la idea de que haya unidad.

El martes 13 se lo volvió a decir en la cara a CFK, en una reunión que mantuvieron en el Senado junto a De Pedro. Pero no se queda ahí. Por lo bajo, sus soldados siguen insistiendo con la idea de que el mejor candidato posible sería Massa, no sólo para “calmar a los mercados” para el día post PASO, sino, sobre todo, porque es el único que podría “ampliar la base” de cara a octubre.

Es que, aunque hizo todo lo posible y más para bajar la candidatura de Daniel Scioli -lo que llevó a que en ese campamento se quejen a diario de las “operetas” de Massa-, el hombre ya se prepara para la interna y para el día siguiente. “¿Qué pasa con los votos de quien pierda en las PASO?”, es una pregunta que se repite cada vez más en los pasillos del tigrense.

El temor es que los votos sciolistas terminen migrando a Juntos por el Cambio en caso de que el ex motonauta pierda. Esa es una de las incógnitas, aunque la mayor es el lugar en el que terminará Massa el 24 de junio, el día en el que cierren las listas.

El clima es sensible sobre este tema: cerca del tigrense están convencidos de que la tesis de que el ministro terminaría encabezando la boleta de senadores bonaerenses -idea que empezó a rodar con fuerza a principios de mes- fue lanzada desde las usinas del camporismo cercano a De Pedro, como una treta para correrlo de la contienda. Dicen que el propio Massa, experto en el toma y daca de la política, cazó la jugada al instante y que no le cayó para nada bien.

Al momento del cierre de esta edición, sin embargo, crecía una idea junto a las posibilidades en alza de Kicillof candidato presidencial: el tigrense como su sucesor en Buenos Aires, lugar al que históricamente le escapó -está convencido de la veracidad de la tesis que indica que ningún gobernador bonaerense puede llegar a la Casa Rosada-, pero que ahora podría ser su próximo destino. De hecho es una propuesta que viene sugiriendo Ruben Eslaiman, legislador bonaerense del Frente Renovador. Todavía falta, y sobre todo faltan pagar los vencimientos ante el Fondo a fin de junio. Es un partido largo.

“Wadito”

De Pedro es el único de los posibles candidatos presidenciales que no trabaja en las sombras y que viene mostrando sus intenciones ante todo el público. De hecho, hasta protagonizó un divertido spot junto al actor Esteban Lamothe que se viralizó en las redes (ver recuadro).

Sin embargo, en los pagos del ministro del Interior están siguiendo con atención la presión de Máximo de enviar a Kicillof a la nacional. Aunque el plan A es que sea De Pedro el candidato -que hasta sumó a un posible vicepresidente, el tucumano Juan Luis Manzur-, hay una alternativa en marcha.

Es que ahí hay quienes ven que el nacido en la bonaerense Mercedes tiene un plan activo para la provincia: en el peronismo anotan que la mayoría de reuniones políticas y de contactos, y la gran parte de los esfuerzos -como la cartelería pública y el refuerzo en las redes sociales- se está haciendo en Buenos Aires y en el especial en el Conurbano. ¿Será una señal de algo más o sólo la reafirmación del histórico núcleo duro K?

Es otro misterio que se develará recién el 24, pero que combina con una realidad que quedó en evidencia luego de la reunión de los gobernadores peronistas, donde estos firmaron un documento que “exigía” que haya un candidato de unidad. Esa es una postura contraria a los deseos del ministro del Interior, que necesita de la instancia de la primaria para “validar” su figura y para hacerla crecer.

Esa idea se le había transmitido al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, que había sido el primero en salir en público a empujar la candidatura de “Wado”, aunque luego, en el cónclave con sus pares, el riojano dio marcha atrás con sus declaraciones y se acopló a la posición mayoritaria. En el “wadismo” algunos lo sintieron como una traición, mientras que se volvió a asomar en el horizonte un cortocircuito con el tigrense. Son varios en este esquema los que ven la mano de Massa detrás de la apilada de gobernadores reclamando un candidato único, una postura que sobre el cierre de alianzas también salió a pedir la CGT. Son días frenéticos para todos dentro del oficialismo.

Quinta de Olivos

Del otro lado de la grieta, en cambio, las aguas están cada vez más claras. En la campaña de Scioli empiezan a aparecer secretarios y funcionarios del Ejecutivo, además de los ministros que ya integran su nómina, como Aníbal Fernández y Santiago Cafiero. Atrás se asoma la mano de Alberto Fernández, que viene empujando la postulación del embajador y se esperanza con los números que le llegan de las encuestas, como el alto desconocimiento que todavía mantiene De Pedro o la imagen negativa de Massa.

A esta altura, el máximo sueño político del Presidente es lograr que el otrora motanauta haga una elección lo suficientemente digna como para que él y todos los que integren ese espacio queden en una posición de relevancia dentro del peronismo. Esa es una manera elegante de decir, como le contó al periodista ultra K Roberto Navarro, que lo que más quiere es “terminar con veinte años de kirchnerismo”.

Scioli, por su parte, sigue firme en su idea de competir. En su fuero íntimo, y a pesar de las heridas que se causaron a lo largo de los años, coincide con Máximo: esta elección seguramente está perdida, y el debate es por la conducción del peronismo en el futuro. Ahí está la verdadera pelea.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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