"Tenés que amar a Nueva York. Uno nunca sabe cuándo se puede cruzar al presidente de Argentina, Javier Milei, bailando canciones hebreas con un grupo de judíos ortodoxos", posteó Yael Bar Tur en su cuenta de X. La joven tuitera neoyorquina acompañó el mensaje con un curioso video en el que se ve al Jefe de Estado danzando en conjunto con otras personas presentes en un salón al ritmo de temas musicales de la cultura hebrea. El acontecimiento fue en la gala anual J100 organizada por la revista y fundación judía The Algemeiner, un evento de la comunidad judía internacional que se realizó el lunes por la noche como parte de su agenda en Estados Unidos.
La fascinación del presidente argentino Javier Milei por el judaísmo y la cultura judía se ha convertido en uno de los rasgos más singulares de su perfil político y personal. Desde antes de llegar a la Casa Rosada, el mandatario comenzó a estrechar vínculos con referentes religiosos judíos, estudiar textos sagrados como la Torá y participar de rituales y tradiciones propias de esa religión, un proceso que él mismo describe como parte de una búsqueda espiritual que influye también en su visión del mundo y de la política.
Si bien se define formalmente como católico, el presidente reconoce practicar elementos del judaísmo y estudiar regularmente la Torá. En distintas entrevistas explicó que le atrae especialmente la lógica del Talmud y la tradición intelectual judía. “Soy católico, pero practico un poco el judaísmo”, afirmó en más de una ocasión, al tiempo que sostuvo que encuentra en esa tradición una forma de pensamiento que le resulta profundamente estimulante para analizar la realidad. También aseguró que siente un “fanatismo por el judaísmo”, una expresión que él mismo utilizó para describir su creciente interés por esa religión y su cultura.
Uno de los pilares de esa relación es su vínculo con el rabino argentino Shimon Axel Wahnish, a quien considera su guía espiritual. Wahnish, líder de la comunidad ACILBA y posteriormente designado por Milei como embajador argentino en Israel, fue clave para introducir al entonces economista libertario en el estudio de la tradición judía. El encuentro entre ambos ocurrió en 2021 y, según relatan quienes los conocen, una reunión que debía durar apenas unos minutos se extendió por más de dos horas y derivó en una relación estrecha que incluye estudios religiosos, celebraciones de festividades judías y encuentros familiares durante el Shabat.
La influencia de esa relación se refleja también en la cercanía de Milei con el movimiento jasídico Jabad‑Lubavitch, una de las corrientes más influyentes del judaísmo ortodoxo contemporáneo. El presidente argentino ha visitado en varias oportunidades el Ohel, el sitio donde descansan los restos del histórico líder del movimiento, el rabino Menachem Mendel Schneerson. Ese lugar, ubicado en el cementerio de Montefiore en Nueva York, es considerado un espacio de peregrinación espiritual para miles de fieles de todo el mundo. Milei volvió a rezar allí durante su reciente visita a Estados Unidos, en una escena cargada de simbolismo religioso y político

La conexión entre Milei y la cultura judaica volvió a evidenciarse durante su última gira en Nueva York, donde mantuvo encuentros con referentes comunitarios y participó de actividades académicas y religiosas. En una charla en la Yeshiva University, una de las instituciones emblemáticas del judaísmo moderno en Estados Unidos, el presidente argentino ratificó su alineamiento político con Israel y pronunció una frase que rápidamente recorrió los medios internacionales: “Estoy orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”.
En ese mismo contexto, Milei reiteró su visión geopolítica sobre Medio Oriente y su respaldo al Estado israelí. El mandatario recordó los atentados contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y contra la AMIA en 1994 y reafirmó su postura frente a Irán, país al que considera responsable de esos ataques. Durante su exposición insistió en que Argentina se ubica del lado de Israel y de Estados Unidos en el conflicto regional y sostuvo que su gobierno abandonará la tradicional neutralidad argentina frente a los conflictos internacionales.
La relación política con Israel también se expresa en decisiones diplomáticas concretas. Desde su campaña electoral Milei prometió trasladar la embajada argentina a Jerusalén y, ya como presidente, ratificó ese compromiso durante su visita oficial a Israel, donde se reunió con el presidente Isaac Herzog y el primer ministro Benjamin Netanyahu, visitó el Muro de los Lamentos y expresó su respaldo al derecho de Israel a defenderse frente a los ataques del grupo Hamas.

La impronta religiosa también estuvo presente en su agenda durante la llamada “Argentina Week” , un conjunto de actividades políticas y económicas organizadas para promover inversiones y relaciones con el sector financiero y empresarial estadounidense en la Gran Manzana. En el marco de esa semana, el líder argentino encabezó reuniones con empresarios, participó en conferencias académicas y mantuvo encuentros con representantes de la comunidad judía local. Antes del inicio formal de la agenda económica, el presidente realizó nuevamente una visita espiritual al Ohel del rabino Schneerson, donde permaneció en oración durante varios minutos.
“La tradición judía tiene una forma de discutir y de buscar la verdad que es extraordinaria”, afirmó en uno de sus discursos, donde también vinculó esa tradición intelectual con su concepción de la libertad y del debate de ideas. Al referirse a la guerra en Medio Oriente, reiteró su respaldo al gobierno israelí y sostuvo que Argentina acompañará a Israel “en su derecho a defenderse del terrorismo”.
Desde el estudio cotidiano de la Torá hasta sus visitas a lugares sagrados del judaísmo, pasando por su cercanía con líderes religiosos y su alineamiento diplomático con Israel, el presidente ha construido una relación singular con esa tradición religiosa. Una relación que, en sus propias palabras, forma parte de un proceso espiritual en curso y que ha influido tanto en su vida privada como en su visión del escenario internacional.














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