Jueves 7 de diciembre, 2023

TEATRO | 18-11-2023 09:46

Entrañable ser carente de afecto

“Muerde”, escrita y dirigida por Francisco Lumerman. Unipersonal con Luciano Cáceres. Escenografía: Agustín Garbellotto, Diseño de luces: Ricardo Sica. Moscú, Juan Ramírez de Velazco 535.

(CUATRO ESTRELLAS)

“Puedo pasar muchísimos días sin emitir sonido. Desde chico que soy así, callado”, afirma René (Luciano Cáceres), el
protagonista de esta propuesta unipersonal, situado en una especie de galpón derruido donde encontró refugio para protegerse del asfixiante universo exterior.

Según cuenta, conoció la ausencia de su madre y mucho más tarde la de su padre, un carpintero que se dedicaba a construir ataúdes y que, a juzgar por sus afirmaciones, lo crió de forma bastante rigurosa y con carencia de afecto.
“Vivir con vos es como vivir con perro mudo; ni ladrás, ni saltás, ni movés la cola, ni llorás”, le decía con severidad. Cierto día, lo llevó a una plaza, donde un grupo de mujeres alcoholizadas, le hizo conocer lo que era el sexo. Ese
descubrimiento traumático, también contribuyó a formar su personalidad.

El muchacho, que creció a la sombra del desamparo, no soporta a la nueva mujer de su papá, una persona con incontinencia verbal a la que le puso el mote de “bolsa de palabras”, por su contextura física y tampoco se lleva bien
con “grandote”, su medio hermano, porque nunca lo quisieron cerca. Si algo tiene claro René, es que no se puede andar mendigando cariño ni ternura donde no hay receptividad. La única persona que trae un poco de sosiego a su
existencia es Rosa, a quien conoce desde la escuela y con quien tiene sexo, de tanto en tanto.

A lo largo de unos cincuenta minutos, iremos descubriendo que este hombre ingenuo tiene un entendimiento diferente al de los demás. Es como esos pasajeros de tren que se bajan en la estación equivocada y se encuentran desorientados, como perdidos en un mundo que no llegan a terminar de comprender. Para colmo, sus manos parecen heridas y escapa a su agudeza recordar de dónde ha salido la sangre que las recubre. Si bien queda claro en la trama a qué se debe esta mácula, no lo revelaremos en estas líneas, pero mucho tiene que ver con el título de la obra.

La concreto es que semejante texto, escrito y dirigido por Francisco Lumerman, requiere un actor de fuste, capaz de hacer convincente las aristas de un personaje difícil de interpretar. Cáceres, salido de las huestes de Andamio 90,
ese semillero de artistas fundado por la recordada Alejandra Boero, es el intérprete ideal. No sólo por poseer el talento indispensable para construir a esta víctima incomprendida, sino porque logra transmitir una máscara que va
desde la aparente candidez a la violencia explícita. Sólo estará en cartel durante seis funciones, no pierda la oportunidad de disfrutarlo.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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