Martes 7 de diciembre, 2021

TEATRO | 25-11-2021 15:25

Pirandello, en una joya

“Una”, unipersonal escrito y dirigido por Giampaolo Samá. Con Miriam Odorico. Timbre 4, México 3554.

★★★★ “Uno, ninguno y cien mil”, es la última de las novelas escritas por el gran escritor y dramaturgo italiano Luigi Pirandello, en 1927. Texto de madurez creativa y difícil gestación: “Será como mi testamento literario, después de su publicación debería callar para siempre”, afirmó el autor, ganador del premio Nobel de Literatura en 1934. De su pluma brillante, salieron clásicos como “Seis personajes en busca de autor”, “Enrique IV” o “El hombre de la flor en la boca”.

En el libro citado, un hombre sufre una crisis de identidad muy acentuada luego de una banal observación sobre su nariz que le hace la esposa, mientras se mira en un espejo. A partir de ese momento, su vida cambiará para siempre al descubrir que ya no es el mismo sino otros, cien mil, exactamente; tan distintos y con tantas personalidades como la mirada de los demás puede atribuirle. En su juego del ser y el parecer, lleva a sus últimas consecuencias la soledad del hombre moderno.

Con semejante material, tan rico y atractivo intelectualmente, el destacado actor y director Giampaolo Samá realizó una adaptación que protagoniza la notable actriz Miriam Odorico. Gracias al talento de ambos, el resultado es una genialidad en formato de unipersonal; una pequeña joya teatral en medio de una cartelera super poblada. Aquí, la existencia de Angélica Moscarda (Odorico), se transforma luego de un comentario de Hugo, su esposo, que le hace caer en la cuenta que no conoce su propio cuerpo. A temprana edad, huérfana de madre, fue criada de manera distante y exigente por su padre, el usurero del pueblo. Al morir él, heredará su patrimonio, deberá lidiar con inquilinos y a raíz de alguna decisión, se intentará declararla insana. ¿Cómo encontrar equilibrio en medio del caos? Esa es la principal pregunta que se hace la protagonista, que también nos obliga a pensar y cuestionarnos durante los sesenta minutos del espectáculo.

No revelaremos más detalles de la trama, que, abunda en personajes de ese terruño que la mujer habita y que se corporizan en el cuerpo y toman la voz de Odorico para seducir al espectador con un auténtico trabajo de orfebrería.

La expresión de la actriz da vida al texto y su labor es una auténtica clase de interpretación, una propuesta imperdible que transforma el arte de actuar en poesía.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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