Thursday 23 de May, 2024

TELEVISIóN | 07-08-2023 12:11

La Narcosatánica: por qué las plataformas apuestan al "encanto" del delito

Con la llegada del documental a HBO, se sigue apostando a las creencias oscuras para ganar audiencia. ¿Qué fascina tanto de la cultura de la maldad?

El documental cuenta la historia de Sara Aldrete, la presa mexicana más famosa de la historia. Su fama no se debe enteramente a hacer el mal y a haber cometido crímenes espeluznantes, sino que, hay un condimento que hace más interesante y tenebroso todo: a Sara, cuando es detenida, se le adjudica la realización de sacrificios humanos como muestra de agradecimiento a sus divinidades.

Para algunos grupos vinculados al delito, pactar con distintas entidades (dioses ancestrales, demonios, el diablo mismo) garantiza no sólo la supervivencia sino también el poder y hasta la riqueza. La devoción por San La Muerte (la Santa Muerte, como se la llama en México) asegura poder escapar de las balas policiales y desarrollar poderes extraordinarios. Y de todo eso se jactaba un extraño personaje llamado Adolfo de Jesús Constanzo y apodado “el Padrino”, un cubano devoto de la santería y autodefinido como “brujo”. Su madre lo había introducido en ese submundo saturado de velas y tambores, mediante reiterados viajes a Haití. Ya de adulto, Constanzo decidió aprovechar esos conocimientos non sanctos para acumular poder y dinero. Era guapo y un poco aterrador. Pero mejor arrancar por el principio. 

Adolfo De Jesus Constanzo
Adolfo de Jesús Constanzo, " El Padrino"

 

Descenso a los infiernos 

La señora Aldrete (quien para ese momento estudiaba Antropología en una universidad de Estados Unidos) entró al mundo delictivo a través de este hombre, que además de ser santero se encargaba de hacer pasar droga a los Estados Unidos, más precisamente desde la ciudad de Matamoros, en Tamaulipas, al norte de México. Y, para asegurarse la protección divina, realizaba sacrificios humanos en un rancho a las afueras de la ciudad. 

Si bien no se sabe si hubo una relación amorosa de por medio, lo cierto es que tanto "El Padrino" como "La Madrina" (apodo que se le dio a Sara dentro de la secta) hicieron una gran dupla para cometer delitos, al tiempo que honraban a aquellas fuerzas del más allá.

Una de sus víctimas fue un joven estadounidense (Mark Kilroy), cuya desaparición encendió en 1989 las alarmas de la policía. Y así fue cómo, buscando a Kilroy, se toparon con un miembro de la secta que habló de más y los condujo hasta los líderes. 

Al llegar la policía, el horror fue total: en el rancho, no sólo no había nadie sino que se toparon con trece cuerpos humanos enterrados después de haber sido mutilados. A todos les faltaba las mismas tres cosas: el corazón,  el cerebro y partes de la columna vertebral.  

Final y dudas

“Los narco satánicos", como se los conoció luego en los medios, tenían una peculiar tradición: en sus rituales, ingerían una mezcla de sangre y órganos humanos, más otros componentes como el ajo con el cual, según ellos, recibían poderes asombrosos. Por ejemplo, la invisibilidad o una mayor destreza física.  

Luego de tres semanas prófugos, una carta de auxilio escrita de puño y letra por ella y lanzada por una ventana, y una balacera memorable, Sara Aldrete queda como la única detenida del hecho, debido a que los demás integrantes fueron abatidos. ¿Por qué? Porque, convencidos de ser invisibles luego de tomar su brebaje ritual, salieron de su escondite y fueron asesinados a balazos por la policía. 

Ella siempre ha declarado que los demás miembros fueron acribillados por las fuerzas del orden, desmintiendo los supuestos suicidios. 

Sara -la protagonista de la serie de HBO- fue acusada en primera instancia de tres delitos: encubrimiento, homicidio y asociación ilícita. Enfrentó una condena a  647 años de reclusión. La enormidad del castigo encuentra su razón en el repudio generalizado que despertó su doble condición de narcos y santeros.  Finalmente se la condenó sólo por encubrimiento, a  una pena de cincuenta años de prisión. Se espera su salida en libertad para mediados de 2040. 

Sara Aldrete
Sara Aldrete, "La Madrina" narcosatanica

El oscuro encanto

El documental del caso causó furor en apenas días, en parte porque cuenta con el enorme atractivo del género “true crime”. Traducción: un crimen verdadero, tomado de la realidad y, justamente por eso, más atractivo e impactante. Como reza el dicho, “a veces la realidad supera a la ficción” y éste es uno de esos casos. Por lo demás, la historia se engloba dentro de una tradición de series y películas protagonizadas por delincuentes con algo de brujos y sacerdotes.

La combinación de ocultismo con ilegalidad llama demasiado la atención. Las verdades del bajo mundo son sólo para algunos iniciados pero son muchos más los interesados que  desean al menos asomarse al fenómeno. Eso sí: desde el sillón de nuestras casas, obviamente. Sin ir más lejos, una escena icónica de Breaking Bad alude a esto: aquella donde los dos hermanos sicarios deciden ir gateando hacia una casa que finalmente se revela como un santuario de San la Muerte. Ese inexplicable gateo por una calle de tierra vestidos de Armani hubiera sido hasta cómico de no haber mediado su componente religioso. Con la muerte no se hacen bromas. 

El Patron del Mal, Narcos y muchas otras series han sido grandes éxitos sin necesidad de exagerar nada. La “irreal realidad” de esas vidas al borde de todo es un factor clave en su suceso, y lo mismo puede decirse de La narcosatánica. No hablamos de una serie sino de un documental, de un relato que sigue al pie de la letra los hechos acreditados. Aquí, cada cosa que se dice es avalada por los protagonistas, desde Sara hasta los policías que participaron de las detenciones. Nosotros, como espectadores, podremos estar muy alejados de esas realidades pero igual sucumbimos a su encanto. Y esperamos más.

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Dante Gabriel Bogani Sandez

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