Personajes / 25 de Octubre de 2013

María Fernanda Callejón: “Le tengo miedo a muy pocas cosas”

Conmueve personificando en teatro a la gran poetisa Alejandra Pizarnik. Madraza en busca de un hijo y un marido catorce años menor.

NUEVO DESAFÍO. Colgó las plumas de vedette y emergió la actriz: hizo cine, teatro y TV. Hoy es Pizarnik en “La mujer de los huesos de pájaros.”

Anda por la vida apasionada, sensibilizada, intensificada. Es una mujer atravesada por un personaje. “Cuando te metés en el mundo de Alejandra, ella te toma”, susurra María Fernanda Callejón. Se refiere a la poeta Alejandra Pizarnik, cuya vida recrea en “La mujer de los huesos de pájaros”, los viernes en el Teatro La Casona. Hay que verla a Fernanda desplegar su arte en el escenario, metida en la piel de aquella sufrida y torturada poetisa, para entender de qué habla. Su trabajo es tan intenso como conmovedor.

Noticias: Está viviendo un momento mágico, ¿no?
María Fernanda Callejón: Sí, nunca imaginé que iba a hacer a la Pizarnik. Me convocó el autor, Eduardo Román, y me enamoré del guión. Alejandra fue una gran poeta, amada en España, respetada en París, y un tanto olvidada acá. Hice una gran construcción del personaje, quise saber cómo se movía, cómo hablaba, cómo se vestía, hasta me ocupé del vestuario. Me enamoré de ella (lo dice casi susurrando), de sus poesías, de su belleza oculta, de su coraje. Me emociona mucho (se le nublan los ojos, se le quiebra la voz).

Noticias: Pizarnik emociona.
Callejón: Sí, fue una mujer fuerte, guerrera, que sabía elegir. Fue un desafío enorme para mí y ahora lo estoy disfrutando, pero en un momento lo padecí. Alejandra fue abusada de niña por un profesor de literatura, que le habían puesto sus padres porque era una niña prodigio de las letras, y ese abuso la marcó para siempre. Tenía una relación conflictiva con su madre y una profunda envidia de su hermana. Era tartamuda y asmática. Desarrolló una fuerte adicción a las anfetaminas porque se veía gorda, y por eso no le gustaban los espejos. Decía que en el espejo veía “la otra que soy”. Padeció esquizofrenia y bipolaridad. Era bisexual –un gran amor fue Silvina Ocampo, aunque no está claro si llegó a concretarse– y se consideraba promiscua. Se exilió por propia voluntad en París, luego estuvo internada en Buenos Aires y terminó suicidándose a los 36 años, en 1972, ingiriendo 50 pastillas de Seconal.

Noticias: Una personalidad tan rica y compleja, ¿cómo hizo para abordarla?
Callejón: Fue estudiar, estudiar y estudiar, y también dejarme llevar. Los primeros 25 días tuvo que ayudarme el director teatral Cristian Morales porque me daba un poco de temor. Después me encerré en casa con la compu, y eso que soy cero compu, y a algunos textos los agilizaba mientras corría en la cinta. Encontré en YouTube un audio con su voz, apenas lo escuché porque era un poco tenebroso y, como a los veinte días, me grabé imitándola. Cuando lo escuchó mi marido creyó que era Alejandra.

Noticias: ¿Qué tiene usted de Pizarnik?
Callejón: La personalidad masculina, la profundidad, soy una persona muy sensible y profunda. Y el coraje. Descubrí que soy valiente, con el cáncer de mi madre, por ejemplo. Pensé que sin ella me iba a morir y, sin embargo, me fortalecí. Ahora les tengo miedo a muy pocas cosas. También la sexualidad, Pizarnik era muy sexual y sensual, a pesar de renegar de su cuerpo.

Callejón es cordobesa, pero se crió en Carlos Paz. Llegó a Buenos Aires a los 17 dispuesta a entrar en el Conservatorio de Arte Dramático o tomar clases con el maestro Agustín Alezzo. Pero le propusieron hacer un casting para una revista encabezada por Moria Casán y fue elegida inmediatamente. Su proyecto de estudio quedó trunco. Las plumas le demandaron quince años. Tuvo trabajo a rabiar y actuó con los principales capocómicos, hasta que un día colgó el conchero y se plantó como actriz. Trabajó en teatro, cine y televisión. En noviembre la espera el estreno de la película “Omisión”, de Marcelo Páez Cubells, donde interpreta a la esposa de un empresario que abusa de sus hijas. “No sabía si iba a poder hacerla, me lloré todo”, asegura.

Noticias: ¿En sus comienzos pesaron más las plumas que Stanislavsky?
Callejón: Tal vez. En realidad, pesó más el orgullo de tener mi propio trabajo y mantenerme sola. Para mí nunca existieron los géneros menores y ser vedette fue mi primer papel.

Noticias: Pero no estaba en sus planes.
Callejón: ¡En la vida! (lo enfatiza). Admiraba a Nélida Lobato, pero nunca aspiré a ser vedette. Desde chiquita deseaba ser actriz. Lo heredé de mi madre, que era una gran actriz, aunque no pudo desarrollarlo porque mis nonos eran muy autoritarios y cuidadosos y se lo coartaron. Mi hermana (Sandra) y yo lo heredamos y mamá nos apoyó. Yo iba a un centro cultural de Carlos Paz, donde estudiaba teatro con Lisandro Selva, mi gran maestro.

Noticias: Lo cierto es que fue vedette durante quince años.
Callejón: La revista fue una gran puerta, nunca voy a renegar de eso, aprendí el oficio y me di el lujo de trabajar con los grandes. Y me fue tan bien que no tuve tiempo de estudiar teatro. Ser vedette no era nada fácil. Era una verdadera escuela, había escalafones, si te portabas mal te ponían en tablilla. Era otra revista. También me di el lujo de retirarme a tiempo. No esperé la decadencia física, lo hice allá arriba, encabezando en la calle Corrientes. Colgué las plumas, además, porque pesaba más la actriz. Pero el público masculino siempre me sigue y me recuerda esa faceta.

Noticias: ¿Es cierto que Jorge Porcel le dijo que nunca iba a ser actriz?
Callejón: En una entrevista de trabajo me preguntó qué clase de artista quería ser. Desde mi ingenuidad le contesté que soñaba con convertirme en una gran actriz. Entonces, me miró y me dijo: “Pero vos, con ese cuerpo, nunca vas a ser actriz” (finge la voz). Yo lo tomé como un halago, era muy chiquita, todo se me daba de golpe, y no veía el prejuicio. En algún punto, me desafió. Y a mí me encantan los desafíos.

Noticias: Uno fue trabajar en la película “Sofacama”, de Ulises Rosell. Ha dicho que significó un antes y un después en su carrera.
Callejón: Fue mi primera película más comprometida, permitió que la gente, mis pares y directores importantes me vieran. Además, por primera vez gané no uno, sino dos premios (Clarín Revelación 2006 y Premio Sur como Mejor Actriz de Reparto). Ahí empezaron a mirarme diferente o, tal vez, a mirarme. Ahora me dicen que soy una actriz seria, cuando yo siempre fui seria en mi trabajo. Ahí protagonicé con Cecilia Roth, una chica Almodóvar, y fue un desafío. Había que bajarla a tierra y tener un tête à tête con ella. Fue una experiencia mágica, entrañable y encontré, además, una amiga del alma. Hice un casting de cinco horas y, cuando me eligieron, hubo algunos prejuicios.

Noticias: ¿Le molestan?
Callejón: No, los prejuicios me dieron más fuerzas. Antes, decía que iba a demostrarme a mí misma y a los demás, pero ahora no tengo que demostrar nada a nadie.
Mujer intensa, sinónimo de femme fatale, llegó a hacer seis tapas de “Playboy”. Se casó a los 15 con un hombre diez años mayor, tuvo romances y amores importantes – entre ellos una relación con Gonzalo Heredia y una pareja de siete años con Guillermo Coppola – y hace tres encontró su “gran amor” en el odontólogo, compositor y cantante Ricky Diotto.

Noticias: ¿Dónde quedó su imagen de mujer fatal?
Callejón: En el imaginario popular. Hoy me siento sensual en casa, en pijama, y mi marido me dice que estoy hermosa. Soy muy coqueta, me gusta cuidarme, hago deportes, como sano, pero no estoy pendiente de mi imagen y tampoco tengo cirugías. Disfruto la comida y si tengo un rollo de más no me obsesiono. Siempre fui muy libre con mi cuerpo. Hasta cuando era una femme fatale me divertía, no me exigía. Ahora las chicas son bellas y quieren más y más.

Noticias: ¿Qué le dieron las seis tapas de “Playboy”?
Callejón: Me ayudaron a comprar mi primera casa. Ahora me dan ternura, las conservo en mi casa como una reliquia. Todo el mundo hasta el día de hoy me habla de esas tapas. No puedo creer lo que pasa, se va pasando de generación en generación. La última la hice a los 42 y les prometí a las mujeres de mi edad que no me iba a poner más en bolas. Hay momentos para cada cosa.

Noticias: Sin embargo, dijo que “para hacer cochinadas y para el placer no hay edad”.
Callejón: Es verdad. En la intimidad y, mientras uno se lo permita, ¿quién dice que a tal edad no se puede hacer tal cosa?

Noticias: ¿Tuvo grandes amores?
Callejón: Sí, tuve dos muy fuertes que marcaron mi vida, pero mi gran amor es Ricky. Es el encuentro de dos almas afines. Estamos en una misma sintonía, somos muy compañeros, disfrutamos mucho de nuestro arte, nos apoyamos. Lo conocí a través del chat, rarísimo en mí, en un momento me invitó a almorzar en una cita a ciegas, que yo jamás había tenido porque me parecía re boludo, y cuando lo miré a los ojos por primera vez, vi pasar cosas de mi vida, y me enamoré absolutamente al rato de estar charlando con él. Desde ese día nunca más nos separamos y al mes nos fuimos a vivir juntos. Acá tampoco importa la edad. Yo le llevo catorce años y nunca nos pesó esa diferencia.

Noticias: En el 2011 perdió un embarazo y le detectaron trombofilia. ¿Esto le impediría tener hijos?
Callejón: Se me complica. Perdí tres embarazos a lo largo de mi vida y, en el último, me detectaron esta enfermedad. Ahora tomo una aspirina todos los días para la coagulación de la sangre y, si llegara a quedar embarazada, tendría que darme una vacuna diaria. Además, hice dos tratamientos con hormonas. Tengo que esperar, el médico me da esperanzas.

Noticias: ¿Si no, estaría dispuesta a adoptar?
Callejón: Sí, desde chica quise ser mamá biológica y del corazón. Aunque tenga mis propios hijos, quiero adoptar. He sido madre de mis padres, de mi hermana, de mis sobrinos, de mis amigos, de mis novios. Hasta mis seguidoras en twitter se llaman “Hijitas de Fer” y “Mami del corazón”. Soy muy madraza.

Esta es una versión digital adaptada. Para leer la entrevista completa, adquiera online la edición 1922 de la revista NOTICIAS, o encuéntrela en los principales quioscos del país.

Fotos: Octavio Mancini. Producción: Esteban Vedia. Agradecemos a Modo Casa. Ropa: Verónica Far;Tucci. Accesorios : Escuela de Sirenas. Zapatos: Luciano Marra.

 

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