Personajes / 5 de abril de 2015

Gabriela Pochinki: “No podría sentarme a mirar el techo”

Cantante lírica, será Evita en la ópera rock local. Michael Jackson, Pavarotti, Plácido Domingo, ayuda de Bergoglio y vida acelerada.

Dice que como su amiga chilena, con quien compartía el escenario en Viena, cantaría embarazada con panza de ocho meses. Que es soltera y no tiene una hija –como publicó la prensa neoyorquina– aunque le gustaría; que la maternidad es uno de sus sueños pero no tiene pareja. Que está feliz por haber desfilado y cantado arias de ópera en los bosques de Bariloche y que disfruta siendo Personalidad destacada de la Ciudad de Buenos Aires en el ámbito de la Cultura. Confiesa que su papá no quería una hija artista y que su mamá la apoyó siempre: viaja para cada debut con su videocámara y registra cada instante. Y dice que jamás pensó en ser otra cosa distinta de lo que es: cantante lírica.
Noticias: Además es fonoaudióloga.
Gabriela Pochinki: Sí, gracias a Jorge Bergoglio que me ayudó a recibirme. Tuve un temita con Patología de la voz; una amiga y compañera, Silvina Reynolds, no sabía nada y yo amaba la materia porque está relacionada al canto. En esa época iba al Hospital Ramos Mejía donde el doctor Marcelo Zubizarreta –un gran otorrinolaringólogo– me invitaba a su consultorio para que viera las cuerdas vocales de sus pacientes. Si había un nódulo me lo mostraba, cuando tenía un paciente que cantaba me hacía ver qué problemas de emisión de voz tenía, si había úlceras de contacto, pólipos… Trabajé con él en un intercambio interesante; yo aportaba desde el rol de cantante y él de médico. Cuando llegó el final sabía un montón, en cambio Silvina, una genia en Audiometría, sabía poco y nada de Patología.
Noticias: ¿Dónde cursó?
Pochinki: En la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador, por eso mi relación con el Papa. La cosa es que Silvina me dijo “¡Pochi, Pochi –por Pochinki– haceme el examen vos que sabés! Lo escribí y se lo pasé. Terminamos, ella sacó 7 y a mí me reprobaron. Silvina no aguantó y contó la verdad. Entonces me mandaron a hablar con el decano. Me habían puesto un 3 y protesté: tenía 10 de promedio. Hablé con Zubizarreta y con Jorge Bergoglio, que estaba al frente de la facultad. Él se ocupó de mi tema, estudié todas las materias –me saqué 10 en Patología de la voz– y me recibí. Hace algunas semanas, cuando estuve en Roma y lo vi, lo primero que me dijo fue “¡Vos tuviste un problema en la facultad!”.
Noticias: Ser cantante y fonoaudióloga le dio ventajas.
Pochinki: Seguro. En la “Manhattan School of Music” de Nueva York egresé como Bachelor y Master en Ópera y creé una cátedra de Professional Voice –que existió mientras yo era estudiante– donde enseñaba relajación para pianistas y ejercicios de respiración para cantantes.
Noticias: ¿Por qué quiso ser cantante?
Pochinki: Vocación, y una hermana de mamá era cantante de ópera. A los 14 años mi profesora era Zulema Lasala; estudiaba con George Andreani, trabajábamos en el escenario con el papá de Adrián Suar (Leibale Schwartz), en el teatro Colón hice cursos con Norma Suárez, Willy Landin (régisseur argentino) y con Delia Rigal que tuvo la idea de que me fuera a estudiar al exterior. Ella me escribió una carta de recomendación. Decía que con una excelente guía iba a llegar a ser una gran cantante. Al llegar a la “Manhattan” me reconocieron muchas materias.
Noticias: ¿Hablaba inglés?
Pochinki: No, y no quería perder el tiempo estudiándolo. Entonces dormía con la radio prendida, a veces con el televisor, me hice amiga de chicas yanquis con acento cerrado. Nunca tuve amigos que hablaran español, ese fue mi tip. Hablo seis idiomas y todos los aprendí así. Tomé algunas clases pero a la par de estar en la ópera; mis mejores amigas fueron mis profesoras de alemán, francés, inglés… Trabajé mucho en televisión y me parecía importante comunicarme en el idioma del lugar.
Noticias: ¿Le gusta que la llamen soprano pop?
Pochinki: No. Soy cantante lírica. Lo que pasa es que en muchos diarios me llaman “The people soprano”. Con los años, cuando conocí a la familia Jackson (padres y hermanos de Michael) me acerqué a lo que no se aprende en la universidad, la música pop. Y cuando grabé mi primer CD, “Pájaro rebelde”, el repertorio era lírico pop. Siempre tendí a la música “orecchiabile”, amigable para público en general. Cuando me recibí en el Consulado Argentino en Manhattan con un concierto lírico, el público captó que yo hacía fácil lo difícil. Así interesé a gente que no era de la ópera. Por eso lo de “People soprano”.
Noticias: ¿La seduce convertirse en la soprano del pueblo, con la ópera rock “Evita” de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice?
Pochinki: Sí. Si Dios quiere, será en el teatro El Nacional, con Raúl Lavié como Perón; están buscando quién será el Che Guevara.
Noticias: ¿vio las versiones de Paloma San Basilio, Nacha Guevara y Elena Roger?
Pochinki: Vi la de Nacha, a quien admiro. Y también estuve en primera fila en Broadway viendo a Elena, con Ricky Martin haciendo de Che. A Paloma la vi en algún video pero no en “Evita”. Estando en Broadway me eligieron para hacer “Evita” y como estaba estudiando en la “Manhattan” me dijeron que no podía trabajar porque hubiera perdido mi maestría en ópera.
Noticias: Ha dicho que los EE.UU. es su segundo hogar. ¿Por qué?
Pochinki: Por las oportunidades, el aprendizaje. Joan Dornemann, una famosa coach vocal, me decía que en la vida hay que trazarse metas pequeñas y grandes; para mí, el Teatro Colón o el Argentino de La Plata son los grandes objetivos… Soñar con ganarme un Grammy haciendo un fondo musical de película sería algo no menor pero con otra envergadura. Y audicionar con Baz Luhrmann en Broadway para “La Bohème” fue otro logro. Eligieron a Nicole Kidman porque yo no tenía el physique du rol, pero quedé finalista.
Noticias: También fue elogiada por la prensa y premiada al protagonizar el musical “West Side Story”.
Pochinki: “Amor sin barreras” fue un musical que hice mucho tiempo en diferentes óperas del mundo. Por ejemplo, en la de Viena hacía de María con un tenor de esa ópera. También la hice en la de Salzburgo y en gira por los EE.UU con un cast (elenco) de Broadway. Estoy como la mejor María del mundo en la pared de las estrellas en Salzburgo.
Noticias: Estuvo cantando en Las Vegas a raíz de la película de Michael Jackson “This Is It”. ¿Cómo fue?
Pochinki: Sí, le hicieron un homenaje y me invitaron a cantarle el “Ave María”. Fue emocionante; allí estaban sus padres y hermanos.
Noticias: Luciano Pavarotti ponderó su calidad de voz…
Pochinki: Creo que ponderó la “qualità della voce”, se dice en italiano, y explico: las voces tienen color; hay aterciopeladas –cálida como la mía– y hay metálicas, como la de María Callas, para mí la número uno del siglo XX, una voz brillante, con una técnica y temperamento únicos. Uno nace con el color, como el pelo, rubio o castaño. Cuando Pavarotti me escuchó se refirió a esto. “Nena, hay que estudiar porque esa bella cualidad no alcanza. Y acá tenés la profesora, Rita Patané”, me dijo. Lo conocí cuando audicioné en el Town Hall Theater para la Competencia Pavarotti. Fue un antes y un después en mi vida. Lo vi por primera vez cuando era chiquita, en el Luna Park y ahí dije: yo quiero ser así, una cantante lírica pero popular. Nunca lo olvidaré.
Noticias: También conoce a Plácido Domingo.
Pochinki: Fui compañera de escuela de su hijo Junior; él estudiaba composición. Después audicioné para Plácido y siempre quedamos en contacto.
Noticias: Tiene miles de premios, pero ¿cuál es su favorito?
Pochinki: El de “Mejor cantante lírica del mundo” San Remo 1997 por voto unánime. Primero elegía un jurado sin saber nuestros nombres, teníamos un número. El voto final era del público ¡y se sumaron los bomberos –los pompieri– que estaban en la sala cuidando! Me dieron un premio de rubíes y brillantes pero lo valioso fue que traje la copa para la Argentina. Justo coincidió con la muerte de José Luis Cabezas y no fui noticia. Al tiempo me dieron el Teatro Colón y elegí “Carmina Burana” para celebrarlo.
Noticias: ¿Alguna vez se enojó con la música?
Pochinki: Fue un año que me lo tomé medio sabático. Me anoté en clases de baile, de flamenco, de tango… ahí entendí lo que es cantar un tango. Porque yo terminaba mis conciertos con “El día que me quieras”, como un himno de mi país, envuelta en la bandera argentina. Pero me faltaba algo, bailarlo, el lenguaje del cuerpo.
Noticias: ¿Cómo se manejan sus contrataciones?
Pochinki: En los EE.UU., como en nuestro país, podés tener un solo manager; en Europa tantos como te tomen. Cuando trabajaba en la ópera de Lucerna, en mi día libre nos íbamos con mamá a Alemania. Ella manejaba el auto y yo dormía. Al llegar, audicionaba para managers. El que te toma te busca el trabajo. Cobran un porcentaje de entre el 10 y el 20%.
Noticias: ¿Cómo es un día cualquiera, cuando no actúa?
Pochinki: No soy de las que se tira en un sillón a mirar el techo, no podría. Voy unos minutos al parque, si puedo camino descalza por el césped. No almuerzo porque vivo muy acelerada, tomo jugos. Solo ceno. Salgo con mis amigas argentinas los jueves. Y trabajo en mi productora: estoy preparando un documental de mi vida, con miles de videos que están digitalizando.
Noticias: Vivió mucho en el exterior. ¿Qué cosas de nuestro país se destacan por deficientes y cuáles por meritorias?
Pochinki: Fueron 16 años. Lo mejor que tenemos es la calidez de la gente y el sentido de familia. Viviendo en el exterior he padecido esa falta. Y lo peor es la inseguridad. Sufrimos lo que pasaba en Nueva York cuando yo llegué, antes de la limpieza del alcalde Rudolph Giuliani. Iba al Central Park y me ofrecían mushrooms –droga– estaba lleno de homeless y tenía que encerrarme en casa con tres llaves.

 

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