Personajes / 25 de mayo de 2016

Pilar Sordo: “El mote de gurú me revienta, no lo soporto”

Presenta su último libro, “Oídos sordos”, en el que su enfermedad fue disparador. Vulnerabilidad, autofinanciación y contradicción de Chopra.

Sordo sangró durante tres meses. Se le repetían taquicardias, como si su pecho hubiese acelerado el paso. Tuvo derrames en los ojos cada quince días. La psicóloga que investiga y reflexiona sobre el autocuidado y los vínculos, colapsó. En 2014, terminaron diagnosticándole una alteración hormonal y metabólica grave asociada al agotamiento mental. “Me reventé por un estrés que arrastré por cinco años y que no fui capaz de identificar”, explica. Del cimbronazo, nació “Oídos sordos”, su último libro, donde pone el eje en escuchar las señales del cuerpo que, asegura, también son las del alma.

Noticias: De adolescente pensó en ser monja y terminó siendo psicóloga y cargando con el mote de “gurú”.

Pilar Sordo: Sí, me carga, me revienta, no lo soporto. Lo encuentro un endiosamiento que no corresponde a la realidad.

Noticias: Esto que le revienta, ¿habrá tenido que ver con el reventón en el cuerpo?

Sordo: No, nunca me creí nada de eso. El cuerpo me dijo: “A este ritmo, no te acompaño más. Te he acompañado a funerales, pérdidas, errores, éxitos, aplausos y me cansé”.

Noticias: ¿Entró en conflicto profesional?

Sordo: Absolutamente, por eso el libro se llama “Oídos sordos”, me reí de mi apellido y de mi inconsistencia. No me podía parar en un escenario diciéndole a la gente que, aunque llevo 30 años hablando del autocuidado e investigando sobre las relaciones afectivas, a mí no me resultó. Tenía una responsabilidad con mi trabajo, tuve que hacer el camino largo y doloroso de descubrir qué mensaje había ahí. Así es que, por primera vez, me metí como participante en los talleres y trabajé esta investigación. Además era bueno que la gente se diera cuenta de mi vulnerabilidad. La vida de todos está siempre en proceso. Al mismo (Deepak) Chopra, se lo dije.

Noticias: ¿Qué le dijo?

Sordo: Le conté que estaba en un proceso de enfermedad y él me planteó que tenía que hacer cinco cosas: dormir bien, comer bien, meditar, expresar sentimientos y hacer ejercicios. Yo le planteé que me llamaba la atención que él habla mucho del ritmo lento de las cosas y él no para (se ríe), que sentía que había una contradicción. Y me dijo que efectivamente a él le costaba parar.

Noticias: Repite que no es una iluminada, que investiga y que no habla sobre lo que sabe sino acerca de lo que descubre. ¿En qué consisten sus trabajos de campo?

Sordo: Son investigaciones que financio. Me da risa cuando dicen que estoy tapada de plata: tengo que pedir préstamos. Siempre voy a estar endeudada mientras siga haciendo investigaciones (se ríe). Primero tengo que descubrir un tema que me movilice tanto para arriesgarme económica y emocionalmente durante cuatro años, que es en promedio lo que duran. Y se arman talleres.

Noticias: ¿Cómo convoca a la gente?

Sordo: Aparece. Por ejemplo, llego a un colegio donde doy una charla y pregunto quién quiere participar de un grupo sobre determinado tema. Eso se hace en Chile por región y en ciudades de América Latina puntuales que son representativas de los países, como Buenos Aires.

Noticias: ¿Los participantes reciben una paga?

Sordo: No, la financiación tiene que ver con los pasajes para moverme, con el arriendo del local donde se hace, con papel para llenar encuestas.

Noticias: ¿Qué trabajo hace en esos grupos focales?

Sordo: Fundamentalmente la gente habla y conversa sobre determinado tema. Después lo chequeo vía internet y vuelvo a los talleres con la información. Tiene un ida y vuelta.

Noticias: Reírse de su apellido con el título del libro, ¿es reírse de la “gurú”?

Sordo: Obvio. Este libro desmitifica cualquier pensamiento respecto de que yo tenga algo resuelto en mi vida. Me muestra hipervulnerable, honesta, sin disfraz.

Noticias: ¿Tiene costos eso?

Sordo: No, siento que es liberador. Mis hijos me dijeron: “¡Ay, mamá, vas a contar que estuviste sangrando tres meses!”. No me lo cuestioné nunca.

Noticias: ¿Asoció los síntomas con la menopausia?

Sordo: Sí, claro, fue mi primera interpretación, lo sanguíneo estaba presente en todo: en los ojos, en la taquicardia, tenía erupciones, reventones y derrames cada quince días. Me preguntaba: “¿Qué será lo que no estoy viendo?”… Era un nivel de pelotudez enorme (se ríe), no me estaba viendo, eso era lo terrible y divertido. Mi reflexión era que estaba negando algo del afuera, pero no me estaba viendo a mí.

Sostiene que el discurso dominante de “Estoy estresado” funciona como tapón y genera solidaridad colectiva: “Parecería que es top sentirse cansados y estresados porque eso te hace sentirte ocupado y exitoso. Hay una valoración social bien enfermiza en la que el estrés se ha transformado en un valor”.

Noticias: ¿Cómo modificó su rutina a partir de la enfermedad?

Sordo: Cambié mi relación con mi cuerpo, que siempre había sido peleada por la exigencia y la crítica. La relación actual es más amorosa, dulce, contenedora, protectora. Quiero que me acompañe mucho tiempo más y sé que las decisiones que tomo hoy, desde lo que como hasta lo que hago, me van a llevar a tener unos buenos 60.

Noticias: ¿Bajó el ritmo de trabajo? Porque parece seguir hiperproductiva, lo mismo que le cuestionó a Chopra.

Sordo: (Se ríe) Sí. Ahora tengo intervalos donde me pronostico descanso. Si viajo por trabajo, planifico dos días libres en el lugar. Ha sido un ejercicio de voluntad.

Noticias: ¿Tuvo miedo de no poder restablecer un equilibrio?

Sordo: No, siempre supe que lo que me pasaba era una invitación a algo.

Noticias: Es una linda frase pero cuando realmente uno toca fondo…

Sordo: Lo sentí de verdad. Desde siempre confío que todo tiene un sentido y que cuando uno descubre el para qué en vez de enfrascarse en el porqué, ese para qué te hace caminar con otra cara aunque la estés pasando mal.

Noticias: ¿No teme que quien esté atravesando una enfermedad se sienta culpabilizado al escucharla?

Sordo: La palabra culpa me carga pero siento que uno es responsable de lo que se genera en la vida. Acá hay algo muy occidental que tiene que ver con que nos cuesta mucho visualizar que somos una unidad con el cuerpo. Pasar de “¡Este colon de mierda!” a “¡Pobre, colon, que es víctima mía!”, esa es la invitación de “Oídos sordos”, que uno entienda que el cuerpo es un comunicador –y hoy más que antes porque todo está centrado hacia afuera, todo es tan rápido y hay tan poco silencio–, que no le queda otra que batallarla para poder decirnos lo que le está pasando.

Noticias: ¿Cuál fue el mensaje del suyo?

Sordo: Mis vulnerabilidades, la sensación de sentirme tremendamente privilegiada con hacer lo que hago porque lo amo, y al mismo tiempo haber formado a lo largo de mi vida una estructura muy positiva, muy de tirar para adelante. Siento que ser positivo es primo hermano de ser negador.

Se casó a los 22 con su primer novio. Nacieron sus hijos Cristián (24) y Nicole (22), y se divorció tras 11 años de matrimonio. Luego se entrampó en lo que define como una relación tóxica. Pero ese dolor la impulsó a organizar su primera investigación y dio lugar al libro “Viva la diferencia”. Más tarde, se enamoró profundamente de Oscar Letelier González, quien murió de cáncer. Ella se sintió viuda y confesó que ya no pretendía otro romance. Pero Juan Fabri, un empresario 18 años mayor, la hizo cambiar de idea. Se casaron en 2013 y, al año, la salud de Sordo colapso: “Creo que Juan tuvo mucho que ver en mi enfermedad porque, como tenía al lado a este hombre maravilloso, en mi inconsciente tuve que haber sentido que había un espacio para caerme tranquila. Si hubiera estado sola, probablemente no hubiera parado y me hubiera desplomado en un escenario”.

Noticias: ¿Cómo fue volver a enamorarse? En medio de su duelo por Oscar, decía que no podría volver a hacerlo.

Sordo: Mirándolo desde hoy, creo que llegué a la vida de Oscar para ayudarlo a morir, esa fue mi única función.

Noticias: ¿Cuánto hacía que estaban juntos cuando a él le diagnosticaron cáncer?

Sordo: Nada, nueve meses. Y falleció nueve meses después. Creo que llegué a su vida con la función de ayudarlo a partir reconciliado con un montón de cosas que él tenía que reconciliarse. Estuve ciento por ciento entregada a cuidarlo. Todo eso tenía que venirse en algún momento de vuelta, para hacerme cargo de mí. Me parece bien que así haya sido, que me reconciliara conmigo.

Noticias: ¿Esa reconciliación se la dio la enfermedad o el nuevo amor?

Sordo: Siento que va junto, que Juan es un hombre que me ha permitido reencontrarme, reencartarme y requererme de nuevo o, quizás, por primera vez en serio. También tiene que ver con un tema mío, de etapa de vida. El llegar a los 50, el instalarme, el dejar de sentir que tenía que hacer todo bien, todo tan perfecto. Y empezar a ser un poco más libre en el ejercicio de lo que quisiera hacer.

Noticias: ¿Cómo está ahora?

Sordo: En un estado de transición todavía, terminando de resolver temas pendientes que me generan tensión, como pagar la deuda del libro. También, recuperar la actividad física y la constancia en la meditación. Tengo que hacer todo lo posible porque la enfermedad no se me descompense otra vez. Eso me obliga a estar consciente. Fundamentalmente es esta sensación de sentirme permanentemente en proceso de cambio.

 

Valeria García Testa

Fotos: Marcelo Escayola.

 

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