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Personajes / 5 de octubre de 2012

Fátima Florez

“Antes de aceptar imitar a Cristina lo pensé un mes”

Imita a la Presidenta en “Periodismo Para Todos” y quiere hacer ficción. De andrógina a sex symbol. Humor y machismo, ovarios y AFIP. Galería de fotos.

Sin máscaras. Venció la anorexia, es voluptuosa e intuitiva. Los sábados conduce “Plan TV” por el Trece.

Si le dicen que no le conviene hacer algo, no le quedan dudas: tiene que ir tras ello. Lo toma como cábala y se convence de que el resultado será genial. “Siempre me pasó, cuando no se espera nada de mí salgo con más fuerza, arremeto y se les cae la mandíbula”. La carrera de Fátima Florez se desarrolló como un proceso lento que de repente explota. Lo mismo que su cuerpo: hasta los 18 se había recluido en su casa, apichonada, con un físico andrógino y la certeza de no cuajar en el mundo de sus pares. Sufrió anorexia, y cuando finalmente las hormonas se alinearon con el calendario, se liberó y empezó a reinar su otro yo: cuerpo voluptuoso y ganas declaradas de ir por la actuación. Salió al ruedo cantando y haciendo humor, de gira por Perú. “Sabía que me iba a costar porque este ambiente es muy machista, pero siempre creí en mí como producto”, asegura.

Noticias: Fue una adolescente con problemas de autoestima. ¿Cómo pudo saltar de un lugar a otro con tanta firmeza?

Florez: Creo que soy una persona dúctil, me pasaron cosas pero pude salir airosa. La etapa de la anorexia tiene que ver con que yo siempre hice lo que querían mis papás. Ellos fueron muy deportistas y a mí me gustaba lo artístico, pero no me acompañaban en eso, entonces jugué al hockey hasta los 15 años, fui federada. Pero sabía que tarde o temprano iba a llegar, viste cuando uno tiene una vocecita que escuchás y sabés…

En Perú empezó a imitar a unas actrices locales y conoció a Norberto Marcos, ahora su pareja y representante (23 años mayor que ella), quien la convenció para que puliera esa garganta versátil. Estaba a punto de volver a la Argentina y le robaron del hotel todo lo que había logrado ahorrar. Un año entero de trabajo y ni siquiera pudo presentar la denuncia porque, a esa altura, estaba ilegal en Perú. No le quedó otra que volver haciendo una gira pueblito por pueblito. Fue el momento de mayor malaria, pero también un estímulo. Después la vida le estiró la mano, porque llegó al país cuando Rocío Marengo se bajó del espectáculo de Jorge Corona; se presentó al casting y se quedó con el papel. Compartía cartel con Evangelina Anderson y Fernanda Vives y, como en su adolescencia, la comparación con lo que lograban las otras la daba perdedora.

Muchos le aconsejaban que armara un escándalo o un amorío para sobresalir, pero fue por el camino más largo. Una y otra vez le dijo a Corona que hacía imitaciones. “Piba, mostrá el culo y las tetas”, le contestaba él. Hasta que un día se cortó la luz en un show y Corona la mandó a hacer lo que sabía. Se produjo la primera caída unánime de mandíbulas: desplegó en abanico a Beatriz Salomón, Natalia Fassi, Moria Casán y Catherine Fulop, y Corona terminó rendido a sus pies. Después la convocarían Carlos Perciavalle, Aníbal Pachano y Gerardo Sofovich. “Al principio veían una vedetonga más y después decían: esta puede”, evoca.

Noticias: ¿Ese look de “vedetonga” fue obstáculo para su carrera como imitadora?

Florez: Fue un obstáculo y, por otro lado, una puerta para entrar al medio. Dije: lo aprovecho y después muestro que puedo cantar, bailar, hacer reír, imitar. Pero cuesta, porque para muchos las mujeres no hacen reír.

Noticias: Como si las mujeres solo pudieran hacer llorar, ¿no?

Florez: Totalmente, ¡dejala para la novelita de la tarde! (risas). En el humor, ellos hacen reír y las mujeres son el culito. Yo creo que podés mostrar un buen cuerpo y todo lo otro.
En tele empezó a enseñar sus condiciones un mes después de ir a la iglesia de San Expedito y pedir que se le abrieran las puertas para crecer artísticamente. Era abril del 2009 y a los pocos días la contrataron para Gran Cuñado, el segmento de “ShowMatch” en el que parodiaban a los políticos. Le tocó hacer de Nacha Guevara, por entonces candidata por el FPV. El “efecto Tinelli” fue contundente para ganar popularidad. Todavía va cada mes a agradecérselo al santo. En el 2012 viene experimentando el “efecto Lanata”, o mejor dicho el “efecto Cristina”: su imitación de la Presidenta en el programa “Periodismo Para Todos” tiene enormes repercusiones.

Noticias: ¿Es lo mismo parodiar a la Presidenta en un programa de humor que en uno político como “PPT”?

Florez: Para mí, es lo mismo. Para el afuera no. Si hubiera hecho a Cristina en un programa de humor, no hubiera causado tanto revuelo. Antes de aceptar lo pensé un mes, tenía miedo de que creyeran que me embandero, a quedar marcada… No me interesa estar ni de un lado ni del otro, yo soy artista. Tengo mis ideas pero no me interesa exponerlas.

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