Menú
Opinión / 24 de enero de 2014

La izquierda también existe

DES-UNEN. En el espacio integrado por Carrió, Pino Solanas, Cobos y Binner hay más peleas que coincidencias.

En el lado izquierdo del espectro político, abundan dirigentes que están tan habituados a liderar una facción minúscula, con frecuencia unipersonal, que les motiva indignación la mera idea de que sería suicida negarse a subordinarse a otro dirigente más taquillero.  Entre aquellos izquierdistas que toman en serio las cuestiones doctrinarias, el “narcisismo de las pequeñas diferencias” que interesaba a Sigmund Freud se manifiesta de forma aún más virulenta que entre los peronistas, que han conseguido atenuarlo exaltando “la lealtad” y exagerando el “verticalismo” que es propio de movimientos totalitarios, de ahí la voluntad de tantos compañeros a arrodillarse ante el Líder Máximo de turno mientras conserve la capacidad para aportarles votos y dinero.

Pero no solo se trata de lo difícil que sería reconciliar el egoísmo personal de una multitud de caciques menores con la necesidad objetiva de construir cuanto antes un bloque coherente. También habrá influido la consciencia de que, si bien en teoría las circunstancias son favorables a las aspiraciones electorales de un candidato izquierdista como Binner, no lo serían para que, en el caso de que le tocara ganar, gobernara como un socialista. Hacerlo sería relativamente sencillo en un momento de auge económico, pero el sucesor de Cristina no podrá dedicarse a repartir beneficios en nombre de la justicia social. Tendrá que administrar la austeridad.

Por razones comprensibles, la gente de la UCR, el socialismo santafesino, Coalición Cívica, Proyecto Sur y sus respectivos satélites querrían olvidarse del destino del gobierno de la Alianza de radicales y frepasistas. Fracasó porque no pudo salir de la convertibilidad y tampoco pudo hacer lo necesario para que se perpetuara un esquema basado en un grado de disciplina fiscal ajeno a la Argentina. ¿Estaría en condiciones una réplica actualizada de la Alianza de salir del contrahecho “modelo” kirchnerista sin tomar medidas tan antipopulares que, en un lapso muy breve, harían trizas de su capital político? Si no lo estuviera, a los referentes más destacados del progresismo les convendría más seguir hablando pestes de las barbaridades cometidas por los peronistas que asumir responsabilidades gubernamentales pesadas que podrían aplastarlos.