Medios, Opinión, Política / 20 de noviembre de 2017

Corea del tuerto

Una respuesta a los que niegan la existencia de la neutralidad de parte de un periodista que conoció la capital de Corea del Norte en 1989… junto a Hernán Lombardi.

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Conozco Pyongyang, la capital de Corea del Norte. Fui a los 26 años, en 1989, a un congreso mundial de jóvenes. Entre los 120 delegados argentinos estaba también el actual ministro de Medios Públicos, Hernán Lombardi. Él tenía una barba colorada larga. Yo, el pelo rubio hasta los omóplatos y lentes onda Lennon. Allá gobernaba con mano dura Kim Il Sung, a quien sucedieron su hijo, Kim Jon Il, y luego su nieto, Kim Jon Un, el excéntrico gordito de peinado raro que ahora tiene al planeta a tiro de botón rojo. Ya entonces, aquello se veía a simple vista como una férrea monarquía ultra vertical. La frontera sur eran dos puestos de guardia enfrentados a ambos lados de una calle sin tránsito. Corea del Centro no existe. Es, apenas, un breve y tenso vacío militar entre el Norte comunista y el Sur capitalista.

En esa oquedad metafórica se ubica mi amigo Luis Majul, con un efectismo estandapero que le desconocía, a quienes pretendemos hacer periodismo sin caer en la trampa de enrolarnos en el “norte” K ni en el “sur” M. Para Luis y otros colegas de renombre (Lanata, Leuco, del otro lado Víctor Hugo) la supuesta “neutralidad” es falsa, engañosa y, peor aun, cobarde. Porque son tiempos de jugarse y dejarse de embromar. La “teoría majuliana” presupone una crítica a cierta tendencia a la “compensación” culposa que animaría, por ejemplo, a NOTICIAS cada vez que a una tapa sobre Cristina o los suyos le sigue una portada sobre algún personaje o aspecto del actual Gobierno.

Para mí todo eso es una reverenda gansada. El “norte”, el “sur” y hasta el supuesto “centro” son espacios absolutamente ajenos a la tarea periodística, por más que las audiencias fanatizadas y embrutecidas desde los propios medios nos exijan ser chicha o limonada.

Yo diría que la supuesta “Corea del Centro”, en todo caso, más bien corresponde a un Massa con o sin Margarita, a un Randazzo, tal vez a la izquierda. Es decir, a quienes no militan en el desgajado “norte” ni en el envalentonado “sur”.

El periodismo es otra cosa. Hablar de todo y de todos y, en especial, de quienes definen el curso del hoy. Si la Justicia, que quizás debería ser una “Corea del Centro” institucional, es blandita con los poderosos actuales y hace leña del árbol caído se debe, en buena medida, a que del mismo modo suelen actuar la mayoría de los medios y periodistas. Por lo visto, la Justicia necesita opinión pública caliente para actuar. Hoy, la opinión pública es editada en Comodoro Py con hasta 15 años de mora.

Mirar la realidad con un solo ojo podría llamarse “Corea del tuerto”, ya que estamos. Pero ninguna novedad en el frente: en todos los arranques de gestión que ví de cerca como periodista fue igual. Con Menem, con De la Rúa, con Duhalde, con Kirchner… Lamentable olvidarlo. Con chingui-chingui al fuerte y patadas el grogui no nos ha ido bien. Construimos egos (y fortunas) en las ruinas. Demagogias. Oportunismos. Ventajitas. Y venganzas.

*Jefe de redacción de NOTICIAS.
Autor del libro “Periodistas en el barro”.