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Mundo / 21 de enero de 2018

Saqueos y militares en Venezuela

Mientras Maduro negocia el llamado a elecciones con la oposición, el país se hunde en la miseria. Récord de refugiados en Argentina.

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Foto: Rayner Pena/DPA

Venezuela ha tenido un inicio de año marcado por las protestas ante la falta de alimentos, que han derivado en saqueos. El resultado ha sido la muerte de siete personas, más de 100 comercios desmantelados, y al menos 300 detenidos.

Y se han hecho virales en redes sociales videos lamentables: desde hombres matando a machetazos y pedradas a una vaca, pasando por el robo de una cisterna de leche, hasta helicópteros arrojando desde el aire bolsones de comida en poblaciones sumidas en el caos.

“Fueron 22 comercios afectados, donde más de 10 no tienen que ver con alimentos”, reveló el gobernador del céntrico estado Guárico, el oficialista José Vásquez, durante una rueda de prensa en la que señaló que el centro de acopio de alimentos gubernamental fue “atacado con bombas molotov”.

Crisis. Venezuela atraviesa desde hace meses una grave crisis económica y social caracterizada por la hiperinflación, la escasez de comida, medicamentos y otros productos básicos. Sumado a los retrasos en la entrega de los bolsones de comida subsidiados de los que dependen millones de venezolanos, el país es un hervidero.

El acelerado aumento de precios ha arrasado con los bolsillos de la clase media y baja. Y es el tema de conversación recurrente en Caracas, y motivo de lamentos cada vez que se está frente a un mostrador para pagar.

Durante el último mes los venezolanos, 82 % de los cuales hoy vive por debajo de la línea de la pobreza, quedaron aún más rezagados en la carrera contra la hiperinflación.

El presidente Nicolás Maduro, que nunca se ha referido a las cifras de la disparada inflacionaria, tomó sin embargo en el último mes algunas medidas que de alguna manera reconocen el problema: ordenó a los supermercados regresar los precios de 50 productos a lo que marcaban el 15 de diciembre.

El resultado: una vez más se reportaron enormes colas de gente que quería aprovechar las rebajas, lo que disparó más tarde los saqueo y disturbios, y la posterior militarización de los establecimientos.

El domingo pasado, muchos supermercados, arrasados por las compras masivas, no abrieron. La imposibilidad de reponer mercancía con este nuevo control de precios vislumbra un enero mucho más complicado en el país bolivariano: mayor escasez de alimentos y en consecuencia, más hambre.

Hambruna. Susana Rafalli, asesora externa de Cáritas para Venezuela, y nutricionista especializada en gestión de crisis humanitarias, asegura que aunque es dolorosa la situación venezolana, está lejos la hambruna.

“La hambruna se declarada por la definición de tres factores. El primero es el porcentaje de niños menores de cinco años que muestran desnutrición aguda grave, usualmente supera el 30%, y en Venezuela en los estratos más pobres, está en 15,6%. El segundo parámetro se mide por el aumento de la tasa mortalidad de niños menores de un año en 2,5 a 3 veces a la habitual. Venezuela ni siquiera lo ha duplicado. Como tercer indicador está el acceso prácticamente nulo a la comida. En Venezuela se puede demorar doce horas en hacer una cola, pero salís a la esquina y hay un señor con un puesto de yuca o una señora con unos huevos”, subraya Rafalli a NOTICIAS.

Aun así, hay quienen insisten que este estadío es el período de mayores sufrimientos que haya conocido Venezuela desde la Guerra Federal, el más doloroso y humillante de los últimos 150 años.

Aumentos. Maduro ha decretado 20 aumentos del salario mínimo desde que llegó al poder en 2013. Y 6 de ellos se aplicaron durante el último año, en un intento infructuoso por correr detrás de la inflación.

El más reciente, de 40 %, fue anunciado el 31 de diciembre: fijó el salario mínimo integral (sueldo más bono de alimentación) en 797.510 bolívares (238 dólares a la tasa oficial y seis dólares en el mercado negro).

Pero la caída del poder adquisitivo del salario mínimo es tal que solo permite comprar 5 % de la canasta básica de bienes: otra prueba de que los venezolanos corren con una amplia desventaja en la carrera contra la hiperinflación.

En noviembre el alza de precios en Venezuela fue de 56,7 % según las mediciones que comenzó a hacer en 2017 la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, ante la ausencia de cifras oficiales. Firmas privadas como Ecoanalítica calculan que en diciembre el indicador llegó a 81 % y la variación anual superó el 2.700 %.

Además, Venezuela cerró 2017 con una caída del Producto Interno Bruto de 15%, según cálculos de la comisión especializada del Parlamento.

Eso se debe a que la industria petrolera, que aporta el 96% de los ingresos del país, y produce 1,9 millones de barriles diarios según la última cifra oficial difundida,tuvo una merma de producción de 400.000 barriles el año pasado, según el Parlamento.

El diputado José Guerra, presidente de la Comisión de Finanzas, insitió en que para frenar la hiperinflación es necesario desmontar el sistema de control de cambio, vigente desde hace 15 años, con el cual el gobierno monopoliza las divisas.

Ante la falta de dólares, muchos empresarios acuden al mercado negro (donde el dólar se cotiza 40 veces más que el oficial) para operar sus negocios, disparando los precios de los bienes y servicios. Según Guerra, el BCV debe “parar la impresión de dinero inorgánico” y el gobierno “refinanciar la deuda externa”, estimada en unos 150.000 millones de dólares. “Estamos hablando de una inflación que puede pasar el 10.000% si el Banco Central siguen financiando al gobierno”, manifestó Guerra.

Elecciones. Aunque el presidente Maduro insista por Twitter en que todo marcha de maravilla (casi tan enfrentado con la realidad como su enemigo mediático Donald Trump), Venezuela está devastada. Es un territorio arrasado por la pobreza y la enfermedad, cuyo deterioro avanza a diario.

Cada día el país se emparenta más con la pobreza estructural de la Cuba castrista, pero potenciada gracias a un cuadro de hiperinflación, hambre, enfermedad, escasez y delincuencia que crece a diario. La pregunta ineludible es hasta cuándo lo soportará el pueblo venezolano, y hasta cuándo se mantendrá el régimen de Nicolás Maduro en el poder.

El presidente venezolano ya manifestó su voluntad de que haya elecciones este año, y por estos días, una delegación de su gobierno dialoga con políticos de la oposición para definir la fecha de los comicios. “Tienen instrucciones precisas para avanzar en los acuerdos del proceso y para dar garantías plenas en la realización de las elecciones presidenciales de este año”, remarcó Maduro en un discurso esta semana por el canal estatal VTV.

La oposición propone elecciones en el primer semestre. con la presencia de veedores internacionales que garanticen condiciones para una elección presidencial libre y justa, tras las acusaciones generalizadas de fraude gubernamental en la votación del año pasado.

Inicialmente, la oposición había aceptado que las elecciones se realizaran en octubre, pero pidió adelantar la fecha al 8 de julio en la última ronda de conversaciones, dada la gravedad de la crisis de Venezuela y su deseo de lograr cambios dentro de los primeros seis meses del año, de acuerdo con uno de los negociadores.

Las conversaciones, que se celebran a puerta cerrada en la sede de la Cancillería dominicana, continuarán toda la semana. Durante estos días se integrará el presidente dominicano, Danilo Medina, que dirigirá las negociaciones junto con los ministros de Exteriores de los países acompañantes.

“Confiamos Venezuela al Niño Jesús para que se pueda retomar un diálogo sereno entre los diversos componentes sociales por el bien de todo el querido pueblo venezolano”, manifestó Francisco en su reciente visita latinoamericana. Las palabras del Papa llegaban cuando fuentes del madurismo aseguraban que la oposición pedía demasiadas condiciones y amenazaba con bajarse si no se las concedía. “El Gobierno no cumple con el tema de las garantías para las elecciones”, escribió en Twitter el economista Asdrúbal Oliveros. Y el diputado Juan Raffalli publicó: “Lamentable actitud del Gobierno. No reconoce catástrofe nacional y no garantiza elecciones libres ni limpias. Hicimos todo lo que pudimos”.

“Aquí en Venezuela habrá elecciones con una parte de la oposición o con toda la oposición, pero con el pueblo”, remarcó el presidente en su discurso del martes 16. Maduro insitió también con la teoría de que hay células terroristas que quieren correrlo del poder por medio de la violencia. El presidente indicó que estas planeaban un ataque con un carro bomba en frente de una embajada en Caracas. “Nos enteramos de que tenían preparado un carro bomba para explotarlo frente a una embajada de un país querido”, expresó el mandatario.

El discurso de Maduro se produjo el martes luego de que el lunes, el prófugo de la justicia venezolana, Óscar Pérez (piloto de helicóptero que se había declarado en rebeldía), fuera acorralado por oficiales en El Junquito, 25 km al noroeste de Caracas, junto al grupo de hombres con el que planeaba el ataque con carro bomba. El presidente Maduro aseguró que el “enfrentamiento armado” se produjo luego de que se les prestara a los sublevados “todas las condiciones para su entrega”.

“Los grupos de comando tuvieron que actuar, cayeron abatidos una parte del grupo terrorista, otros están capturados. Hay más de cinco capturados y se encuentran ya dando su testimonio”, remarcó Maduro mientras en la oposición surge el fantasma de otro autogolpe.