Menú
Sociedad / 3 de marzo de 2018

Débora Pérez Volpin: Anestesista en la mira

El abogado de la familia cree que esa profesional cometió errores graves y terminó de provocarle la muerte. Guerra mediática.

Por

“El endoscopista la llevó a un estado de crisis pero la anestesióloga realizó las maniobras que le provocaron la muerte”. Diego Pirota repite la frase una y otra vez. El abogado que designó la familia de Débora Pérez Volpin para que los representara en la causa que investiga su fallecimiento quiere ir por todo. Para él, ni los médicos ni el Sanatorio de la Trinidad están exentos de responsabilidad. Está convencido de que todos los elementos que empiezan a sumarse al expediente lo avalan, incluso la mismísima carta que le envió la anestesióloga Nélida Inés Puente a la fiscal, en donde explica detalles de cómo se llevó adelante la fatídica endoscopia y las tareas de reanimación posteriores.

La “batalla” legal ya comenzó y todas las partes bajo la mira se esfuerzan, con distintas estrategias, para desligarse de la responsabilidad de la muerte. El primer estudio de la autopsia confirmó que las lesiones internas en el cuerpo de Débora estaban relacionadas con las “maniobras endoscópicas practicadas”. Sin embargo, y a pesar de que en un principio se pensó que esto podría concentrar la mirada en el endoscopista Diego Bialolenkier, la querella insiste con poner la lupa también en la anestesióloga. La reconstrucción del minuto a minuto dentro del quirófano y los exámenes de laboratorio (que se conocerán en un mes) serán fundamentales para lograr un panorama completo.

La reanimación. A la media hora de que la familia de Pérez Volpin había radicado la denuncia por su muerte, la anestesióloga se presentó en forma voluntaria ante la Justicia junto a su abogado, Eduardo Gerome. Su estrategia, desde el minuto uno, fue ponerse a disposición aunque sin reconocer ninguna responsabilidad. En esta línea, en los últimos días le envió una carta a la fiscal Nancy Olivieri para darle su versión sobre lo sucedido dentro del quirófano.

El abogado Gerome se encargó de enviarle a la prensa parte de la carta, en la que Puente cuenta sus antecedentes profesionales y lo que hizo después de que falleciera la periodista. Sin embargo, el abogado omitió dar a conocer los párrafos más sensibles en los que la médica describe toda su intervención en el momento de crisis. NOTICIAS tuvo acceso al documento completo. Ella cuenta que el quirófano se encontraba “en penumbras” cuando comenzó la endoscopía. Este dato, que llamó la atención de la familia, es explicado por su defensa: “Estos estudios siempre se hacen a oscuras para que los médicos puedan ver la pantalla”.

Puente relata que notó la desaturación del oxígeno cuando había pasado de 99 a 90 y afirmó que le “sorprendió” ver el estado de hinchazón de la periodista. Frente a esto, allegados a la querella se mostraron indignadas: “¿Qué estaba haciendo la anestesista durante los minutos que tardó en disminuir el nivel de oxígeno?”, se preguntan. De esto se agarrarían para sostener una de sus hipótesis: que Puente no notó a tiempo que algo andaba mal y que, por ende, comenzó tarde con las tareas de reanimación.

Según describe ella, para elevar los niveles de oxígeno se lo proporcionó de forma directa. Aquí, según la querella, es donde se produjo el error fatal. “Debido a las perforaciones interiores que se produjeron durante la endoscopía, ese aire se le metió por todo el cuerpo. La hinchó más todavía”, asegura una fuente cercana a la familia.

En la carta, Puente describe que luego intentó ponerle a la periodista una mascarilla de aire pero que, debido a que su lengua ocupaba el 80 por ciento de la cavidad bucal y a la hinchazón general, este método tampoco fue el adecuado. Finalmente, la anestesista optó por la intubación –que para la querella debería haber sido la primera opción–, pero a esa altura fue imposible practicársela debido al estado general de la paciente.

La querella cree que en la carta con la que Puente intenta defenderse hay elementos que servirán para inculparla. Sin embargo, fuentes cercanas a la defensa de la anestesióloga, insisten con que la mujer hizo lo que creyó correspondiente: “Con los resultados de la autopsia, todos saben qué había que hacer”. Y agregan: “El accionar anestésico no tuvo nada que ver con el daño que tuvo el cuerpo. En cuanto a la reanimación, que es donde la atacan, ella se enfocó en el restablecimiento de la vía aérea, es decir, en que respire”, subrayan. Además, insisten en que al momento de insuflarle oxígeno, Puente no tenía manera de saber que había perforaciones dentro del cuerpo.

Allegados a la familia entienden que la defensa de la anestesióloga es imposible: “Hay que definir si lo que hizo fue una animalada o una salvajada”, ironizan y agregan: “Cuando abrieron el cuerpo en la autopsia, del estómago salió una cantidad de aire que todavía no se había ido. Eso da una pauta de la cantidad de oxígeno que se le insufló”.

 

Lea también::
– La muerte de Pérez Volpin: Dudas macabras
– Caso Pérez Volpin: minuto a minuto de una práxis fatídica

 

La historia clínica. Además de las dudas sobre las maniobras de reanimación, la querella insiste con que es fundamental mirar las horas previas a la fatídica endoscopía. ¿Por qué se produjeron las perforaciones durante un estudio que, en general, no conlleva riesgos? A esta altura, la familia cree que hay dos escenarios posibles: que el endoscopista Bialolenkier haya manipulado mal el aparato y haya abierto la pinza antes de tiempo, a la altura del esófago, o que Pérez Volpin haya ingresado al quirófano con alguna condición no diagnosticada a tiempo y que no le hubiera permitido someterse a este estudio.

En la historia clínica, a la que tuvo acceso NOTICIAS, el único cuadro que se describe es el de “Epigastalgia” (dolor abdominal). En ningún lugar se habla de hepatitis o de inflamación hepática aguda (dos versiones que hizo circular el sanatorio de forma extraoficial). Para esto, serán fundamentales los exámenes de laboratorio. “Si se comprueba que Débora tenía un cuadro que le impedía someterse a una endoscopía, va a haber más médicos involucrados, porque estaríamos frente a un mal diagnóstico”, insisten.