Política / 23 de marzo de 2018

Ola de liberaciones: El escape de los presos K

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Una semana antes de que Cristóbal López y Fabián De Sousa dejaran la cárcel de Ezeiza, en C5N era un rumor a voces que iban a recuperar su libertad.

Así como una fuente les había avisado a los empresarios K que serían detenidos el 17 de diciembre, otra había hecho correr entre las autoridades del canal de noticias el mensaje de que la suerte estaba echada: el huracán judicial había pasado. El dato fue correcto, porque el 16 de marzo, 89 días después, Cristóbal salió por la misma puerta que había entrado.

Y lo hizo enfurecido: “No estuve preso, estuve secuestrado”, señaló a las pocas cámaras que lo esperaban en la entrada de su departamento de Puerto Madero. Pero haber salido de prisión no fue su mayor victoria, porque la resolución de los jueces Eduardo Farah y Jorge Ballestero conllevó, además, un cambio de calificación (mal llamado cambio de carátula), que le garantiza al empresario K, acusado de no pagar 8.000 millones de pesos de impuestos, no volver a prisión. Ya no está procesado por “administración fraudulenta”, sino por “apropiación indebida de tributos”, un delito de la ley penal tributaria por el que en el país nadie, nunca, fue detenido.

Antes del 1 de abril, la AFIP apelará la decisión de la Cámara Federal para volver a acorralar a López, pero incluso en las oficinas legales de la administración los ánimos están por el piso. Tienen por delante una tarea titánica y saben que se enfrentarán a grandes dificultades para que su recurso llegue a Casación. “Técnicamente, estamos en problemas”, dicen por lo bajo mientras buscan la forma de entrarle al fallo de los camaristas.

Los vientos de cambio en Comodoro Py no sólo beneficiaron a los empresarios de medios K. El ex vice Amado Boudou y su socio José María Núñez Carmona, y el segundo de Julio De Vido, Roberto Baratta, son otros de los que ya pasaron por el encierro y gozan de libertad. Para el kirchnerismo, la puerta de la cárcel es giratoria.

Resurgir. “Parece haberse frenado esta locura de meter a todo el mundo preso”, dijo Boudou tras conocerse la noticia de que Cristóbal López quedaba libre. El ex vicepresidente multiprocesado había sido detenido con prisión preventiva en noviembre, acusado de haber lavado activos y de asociación ilícita. Pero recuperó su libertad el 12 de enero, 70 días después y poco antes de que nacieran los mellizos León y Simón, los primeros hijos del ex funcionario.

Las prisiones preventivas se transformaron en una constante desde que el kirchnerismo dejó el poder: Lázaro Báez, Daniel Pérez Gadín, Julio De Vido, Claudio Minnicelli, José López, Víctor Manzanares, Omar “Caballo” Suárez, Carlos Zannini y Luis D’Elía se reparten en Marcos Paz y Ezeiza sin condenas. Ricardo Jaime, el ex ministro de Transporte, es el único con sentencia firme entre rejas. Por eso, tal como había adelantado NOTICIAS, ese vendaval de detenciones más pronto que tarde comenzó a desmembrarse.

Sin saber cuánto tiempo estaría entre rejas, Boudou se había armado un plan “de dos años”, una rutina diaria dividida en dos partes: una intelectual, que incluía tres bloques de lecturas distintas, y otra física, que conllevaba dos clases de gimnasia. No llegó a desarrollarla.

Otra vez en libertad, reclama que le paguen su jubilación como ex vice. Cree que el Gobierno se la tiene pisada a propósito y no la suelta, por eso hizo una presentación judicial.

Roberto Baratta, el ex subsecretario del Ministerio de Planificación y mano derecha de De Vido, estuvo detenido durante 140 días. Quedó libre el 8 de marzo, cuando la Sala II de la Cámara Federal le dictó falta de mérito en la causa que investiga presuntas irregularidades en la compra de gas licuado. La medida también benefició a su ex jefe, que sin embargo no obtuvo la libertad por otro procesamiento.

En el limbo. Aunque siga detenido, el ánimo de De Vido mejoró desde que obtuvo su primera victoria con la falta de mérito. Ahora la pelea de su abogado está por lograr un final favorable en la causa por malversación de fondos para obras en la mina de Río Turbio. El miércoles 21, consiguieron que el fiscal Carlos Stornelli fuera apartado de la causa.

Otro que espera paciente por salir de Ezeiza es Lázaro Báez. El 5 de abril se cumplen los dos años de prisión preventiva que la ley marca como el tiempo máximo que un procesado puede estar detenido sin condena, aunque por circunstancias excepcionales podrían decidir estirar esa medida un año más. Lázaro, el primero en manifestar que el kirchnerismo lo había dejado abandonado, espera que en Comodoro Py se apiaden de él.

“Hablar de la Justicia es una abstracción”, dice una alta fuente de Comodoro Py. Intenta explicar que los jueces, en definitiva, son personas a las que cada una de las causas les generan sentimientos particulares. Por eso, asegura: “En el caso Cristóbal López, el juez Ercolini se apuró en meterlo preso, pero se calentó. Sintió que se le estaba riendo en la cara con esto de la venta a Rosner y reaccionó”. Los enojos pueden salir caros.

En el rincón K, tienen clara la norma: “Al que Cristina le suelta la mano, va preso”. Pero claro, también saben que la ex presidenta dejó a todos en el camino y apenas se ocupa de defender a sus hijos. El kirchnerismo es un ejército sin general, la ley de la selva. Cada uno corre y escapa para salvar su propia libertad. Y muchos lo logran.