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Sociedad / 9 de mayo de 2018

La “nueva” Pamela David: cursos de oratoria, lentes y política

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Las tardes en la TV de aire tienen un denominador común: las mujeres. Son ellas las que tienen a su cargo los programas de la franja vespertina y las encargadas de engrosar los números de rating en una época de bajo encendido. La fórmula es similar en todos los casos. Actualidad, panelistas e invitados parecen ser el camino elegido por todas las producciones. Así, mientras Verónica y Maju Lozano en Telefe y Canal 9, respectivamente, y Mariana Fabbiani, en El Trece, conducen los magazines de la tarde, América recurre también a su arsenal. Y la elegida es Pamela David. La morocha que, a diferencia de sus contricantes, no comenzó su carrera como conductora.

Detrás de unos gruesos lentes, ya dejó de lado ese look de femme fatale que la volvió conocida y hoy tiene una apariencia más intelectual. Como si el cambio externo fuera producto de una modificación interna, ella asegura que la “Pamela de lentes” es otra, pero no por el look. Con más de diez años de aire encima, supo crear su estilo de conducción. “Los uso por necesidad, no por dar una determinada imagen. Obvio que hay ‘looks’ que me gustan más con lentes que sin, y tampoco reniego de ellos. Pero si no los tuviera, no puedo leer ni un PNT”, explica Pamela David a NOTICIAS sobre su nuevo aspecto que tiene un correlato frente a las cámaras. Ahora se muestra más acompasada y segura como cara visible del programa que lleva su nombre. Estudia inglés, toma clases con una coach de oratoria, busca mantenerse informada y se anima a las entrevistas políticas, lo que hasta hace un tiempo no daba con su perfil de conductora.

Etapas. David ingresó al mundo de la conducción en el 2007 y eso cambió su carrera para siempre. “Cuando arranqué en ‘Fuera de foco’ dejé el papel de mujer sexy para convertirme en una mujer que piensa y puede preguntar y repreguntar. Y ese camino empecé a transitar”, rememora. Sensual y provocativa, sus anteriores roles explotaban sus atributos físicos pero todo cambió en un momento particular de su vida. “Había engordado 20 kilos con el embarazo de Felipe y Gastón Portal creyó en mí para hacer otra cosa”, asegura.

En 2011 debutaría con “Desayuno Americano”, programa que le daría no sólo continuidad en la pantalla sino que la llevaría a lograr una identidad frente a las cámaras. “Si hoy miro mi primer programa me quiero matar. No me gusta para nada”, se ríe. David condujo las mañanas de América por un año y, en el 2012, volvió a tener otro momento clave en su carrera que la llevó a reinventarse. “Paré un año cuando quedé embarazada de Lola y en ese momento fue que aproveché para prepararme fuerte. Armé un estilo de conducción y me coacheó Cecilia Maresca. También estudié periodismo y cambié mi manera de afrontar el programa: antes no soportaba tener un furcio en vivo, me autoexigía mucho”, dice.

A su vuelta, la Pamela sensual fue cediendo lugar a la conductora. Incluso, aprendió a relajarse y delegar. “El primer año de ‘Desayuno’ cometí el error de meter mucha mano en la producción. Quizá era la inexperiencia. Hoy aprendí a confiar en mi producción. Quizás algún tema en particular que me haga ruido podemos hablarlo, pero es la excepción”, asegura sobre su actitud actual.

 

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Preconceptos. Pero además de aprender sobre la marcha, David debió romper con otros prejuicios que había sobre ella. Y así, a la vez de lidiar con el cartel de “chica sexy” que sólo se vale de su belleza, también debió lidiar con las críticas por ser la esposa de Daniel Vila, presidente del Grupo América. “Que me acusen de ‘ser la mujer de’ es la chicana fácil. Lo tomo como parte del juego. Ya no me lastima.

“Aprendí a quererme y valorarme”, dice. Y agrega: “Voy a cumplir 40 y hace un año que estudio inglés todo los días porque era algo que me faltaba y necesito seguir sumando herramientas”, se sincera.
Por el momento, su programa en América pelea cabeza a cabeza con Canal 9 por el tercer puesto, detrás de El Trece y de Telefe, lo que obligará a David a redoblar esfuerzos.

Hace poco más de una década, Pamela no imaginaba ser la figura principal de un magazine televisivo. Su rol de chica provocativa en “La Peluquería de los Mateos”, el “Bailando” o en “Los Bañeros 3” no se asemeja en nada a lo que es hoy. El 2018 la encuentra afianzada como una conductora que, incluso, se anima a entrevistas políticas como la que realizó el jueves 26 al empresario de medios, Daniel Hadad. Una David que, detrás de su look más intelectual de lentes, buscó y aprendió un nuevo rol.