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Sociedad / 22 de mayo de 2018

Susana Giménez, furiosa con su ex yerno, Eduardo Celasco

La hija de la diva, Mercedes, y su ex llegaron a un acuerdo para dividir sus bienes que ascienden a US$ 10 millones, pero siguen en guerra. Furia e insultos telefónicos.

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“Sos un hijo de puta” escupió la mujer con bronca contenida. “Pero, ¿Pero qué pasa?”, respondió él del otro lado, sorprendido de que saliera un insulto de su boca. “Callate. Vos no vas a hablar. Te di todo. Nunca te faltó nada. ¿Y encima me hacés esto? Chau”, replicó ella y le cortó en seco el teléfono. Este diálogo, que pudo reconstruir NOTICIAS, tiene como protagonistas a Susana Giménez y a Eduardo Celasco, ex pareja de la hija de la diva, Mercedes Sarrabayrouse.

Según pudo saber este medio por allegados a la familia, la conductora está en llamas porque su ex yerno estaría dilatando, desde hace al menos seis años, la división de bienes de la pareja que, entre inmuebles y vehículos, suman unos 10 millones de dólares, aproximadamente. Ellos se separaron en el 2012. Pero la interna familiar recrudeció en los últimos meses. Esto llevó a que la conductora llamara a Celasco por teléfono para echarle en cara que el dinero con el que había comprado todas sus propiedades, lo había obtenido gracias a ella. Susana alega que, en su momento, le dio trabajo en una productora. “Esto es una pesadilla. Quiero dar vuelta la página y él no me deja avanzar”, dice Mecha entre sus íntimos. Los hijos de la pareja, Lucía y Manuel, tampoco toleran la batalla entre sus padres: “No se peleen más. Terminemos esto de una vez”, les ruegan ellos. Aunque según el retalo de allegados de Mecha, reconocerían que su papá es el que no quiere dar el brazo a torcer ya que hacerlo implicaría una erogación de dinero que él dice no tener.

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Durante las casi dos décadas que duró la relación, Celasco puso a su nombre todos los bienes que fue comprando la pareja, cuentan del lado de Mecha. Y recién al momento de tener que dividir los bienes, Mercedes se dio cuenta de que no era propietaria de nada. Como la pareja nunca pasó por el Registro Civil, legalmente no tenía ningún derecho a reclamar, y se le dificultó la posibilidad de probar que las propiedades también le pertenecían. Tras una batalla judicial que duró años, la división se firmó en diciembre, aunque en los hechos no se concretó: Celasco argumenta no tener dinero para pagar los costosos trámites que se requieren con el fin de cambiar la titularidad de las propiedades.

En enero, la aparición de una cuenta bancaria en el exterior a nombre de Celasco, que Mercedes desconocía, habría ido sumando más leña al fuego. Desde entonces, Mecha y Celasco se declararon la guerra sin ningún tipo de diálogo y tuvieron que recurrir a la intermediación de los abogados. Una situación similar a la que pasó hace años Susana con Huberto Roviralta.

Mecha encendida. El viernes 4 de mayo parecía que el calvario en el que se siente Mecha estaba llegando a su final. Mercedes se dirigía hacia la escribanía donde firmaría unos papeles para que tres de las 10 propiedades que forman parte de la división de bienes con su ex pareja Eduardo Celasco, pasara a su nombre. El arreglo, aquel día, fue que la ex pareja no se cruzaría. Ella llegó primero con los hijos de la pareja. Pero Celasco se anticipó. Unos minutos a solas, sin sus abogados de por medio, alcanzaron para que el episodio terminara en un escándalo: él la insultó y ella salió a los gritos del lugar, según pudo reconstruir NOTICIAS de un allegado de la hija de la diva. La guerra estaba en su peor momento.

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“Estoy viviendo una pesadilla. Me robó toda mi plata”, se queja Mecha en la intimidad. El jueves 17, la división de bienes quedó nuevamente en stand by. Tras la reunión del escándalo, Celasco no habría firmado ninguno de los papeles que ejecutarían el convenio de división. Unos trámites que, tal como detallan fuentes cercanas a la familia, demandarían un gasto importante que él no estaría en condiciones de realizar. Es que desde que comenzó la batalla por la repartija en el 2012, cuando Celasco y Mecha se separaron, no lograban conciliar. La pareja llegó a hacer un reconocimiento de las propiedades y un convenio. Mecha se dio cuenta de que las propiedades no estaban a su nombre, excepto la casona de Barrio Parque, donde aún funciona el hogar familiar. Mercedes, según explican en su entorno, confiaba en la “buena fe” de Celasco. Él se había quedado con la administración y el usufructo de los bienes.

Además del dinero que percibían por los alquileres de las propiedades, que luego entregaba a discreción a Mercedes. La hija de la diva llevó el asunto a Tribunales y contrató abogados.
Todo se fue dilatando hasta el 2016, cuando Mecha se encontró con algo impensado: Celasco había comprado en secreto dos campos en Carmelo, Uruguay. “No te voy a dar ni una hoja de los campos. O me tenés que reconocer un porcentaje de la casa de Barrio Parque por la plata que puse en las reformas”, fue la respuesta de Celasco. Ahí Mercedes le inició un juicio de demandas precautorias, para que se embarguen los bienes, y evitar que él no los pueda vender.

“Después de que se separó de Mercedes, fue incapaz de generar un solo peso y de adquirir un solo bien. Eso demuestra que el dinero que fue ganando mientras vivió con Mercedes lo obtuvo gracias a ella y a Susana”, explica a NOTICIAS el abogado de Mecha, Agustín Miguez. Algo similar a lo que repite la diva en su intimidad. “Le di el trabajo y se portó re mal. Ella confiaba ciegamente en él”. La furia de la conductora con su ex yerno es tal, que hasta se animó a ventilar la interna antes las cámaras de televisión: “Eduardo siempre trabajó conmigo, así que es todo mío en realidad”. Celasco habría amasado su fortuna gracias a los sueldos que recibía simbólicamente mientras se desempeñaba como vicedirector en la sociedad que tenía con la diva, Susana Giménez Producciones S.A. “Cumplía la función de conseguir publicidad, de esa forma Susana les daba plata, en vez de regalársela”, explican.

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En diciembre del 2017, parecía que el conflicto terminaría con la reparto de bienes. Mercedes se quedaría con la casa familiar de Barrio Parque, la única que siempre estuvo a su nombre; dos monoambientes en el edificio Concord en Recoleta y el departamento de Figueroa Alcorta y Tagle. Además de unas oficinas en la calle Humboldt y otras en la calle Nicaragua, ambas ubicadas en Palermo, pero que aún no están a su nombre. Este trámite es el que tiene que concretar Celasco: hasta ahora una de ellas está a nombre de una sociedad suya y, la otra, la donó a sus hijos. Algo similar sucedió con la camioneta Mercedes-Benz modelo ML 350 blindada, que está a nombre de una sociedad. En cuanto a Celasco, se quedaría con el galpón de la calle Uriarte, el tríplex y la cochera de Palermo y los dos campos “La Mechita” y “La Loma” en Uruguay. Además de la segunda Mercedes-Benz ML 350.

A pesar de las idas y venidas con los abogados, para ese entonces Mecha, y en especial Susana, parecían respirar en paz: “Está firmada la división de bienes”, había dicho la diva en aquel momento. Pero un nuevo problema empeoró el panorama, llegando a que el diálogo entre Mecha y Celasco se hiciera insostenible: una cuenta de 500.000 dólares en Suiza a nombre de él. “Con la cuenta, Mecha se enojó bastante. Se sintió usada. En la intimidad quería pensar que no lo hizo de mala fe”, explican.

El 11 de diciembre, la última vez que la ex pareja se vio cara a cara de forma civilizada, ella lo apuró: “No te hacemos quilombo y usás la mitad de la plata para pagar los gastos de los trámites”. Celasco no cedió: “No, quiero usar uno de los campos de Uruguay para los gastos”. Según detalló el letrado de la rubia, hasta ahora no lo habría vendido.

“Estos juicios duran años. Y Celasco es muy vueltero y se vuelve agotador. El tipo se borra, no llama. No les da bola a sus abogados”, detalló Miguez. NOTICIAS se comunicó con Celasco, quien rompió el silencio en este medio:

“Que digan lo que quieran, me da igual. Mis hijos saben quién soy, y también la persona a la que le intereso de verdad”, respondió el ex yerno de Susana, en relación a su pareja, la cantante Florencia Fiorini. Y continuó: “Me separé hace 7 años. Nunca estuve casado. La gente que conoce de leyes, sabe que firmé un acuerdo voluntario. Le reconocí a Mercedes cosas que no correspondían por no estar casado”. Y por último, no se guardó nada respecto a los motivos que él dice, están detrás de esta batalla legal: “Esto es un problema de bronca, de despecho. De una persona que no pudo asumir su responsabilidad en la separación”. Los abogados de Celasco son Julio Roth y Federico Masciarelli.

Guerra fría. “Hace meses que no hablo. Además me graba las llamadas. Estoy mal porque los chicos no la están pasando nada bien”, le confió Mecha a una amiga sobre su vínculo actual con Celasco. Desde su círculo íntimo, no entienden cómo este trámite se pudo haber dilatado tanto. “No se quiso meter con el padre de los chicos porque en el fondo todavía está enamorada. Se muere por él. Le preguntás qué pasaría si él llegara a aparecerse con un ramo de flores y ella te responde que no sabe”, confían sus amigos.
El lunes 14, Mecha hizo saltar la banca en el Hipódromo de Palermo. Ganó 126.000 pesos en el casino, y la noticia se conoció rápidamente. Sus amigos, al enterarse, no dudaron en felicitarla. “Me vino re bien la plata con este asunto. La estaba necesitando”, les confió.

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En cuanto a Celasco, allegados a la diva cuentan que vive de rentas del alquiler mensual del edificio de Humboldt y Honduras, que luego le quedará a Mecha. “Vive tipo hippie. Viaja en avión gratis, pero no tiene un estándar de vida alto. Se mueve modestamente. No produce plata y va consumiendo lo que le queda”, cuentan allegados a la hija de Susana.

Mientras tanto, desde el lado de Mecha, confían en que Celasco conseguirá la plata para finalizar con la repartija de bienes que ya lleva tanto tiempo de demora.

Después de todo, del pasado siempre se aprende, y Roviralta hay uno solo. ¿O no?