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Sociedad / 3 de julio de 2018

Jorge: el CEO de Messi Sociedad Anónima

Su peso en la interna de la Selección. Negocios e influencia en la vida de Lionel. ¿El más odiado o hacedor de un crack?

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En silencio y con perfil extremadamente bajo, Jorge Messi (60) sabe cuál es el rol que le corresponde. La carrera futbolística de Lionel se convirtió en una exitosa empresa de escala mundial y Jorge es el CEO de la compañía. Es él quien toma las decisiones administrativas, de negocios, y el encargado de sacar el máximo rédito posible a las maravillas que hace su hijo dentro de la cancha. Desde que se instaló en Barcelona junto a La Pulga para acompañar su incipiente carrera futbolística, Jorge se convirtió en el hacedor del crack. Dedicó su vida a preparar el mejor entorno para que su hijo triunfe y una vez escalada esa cima, se procuró lograr que nada lo arruine.

Pero su influencia no queda en familia. Como garante de los intereses del mejor jugador del país, y de acuerdo a quien opine, del mundo, su injerencia es clave en todo lo que rodea al fútbol. Los directivos argentinos y del Barcelona ven en él un interlocutor que, aún sin cargo, puede influir en sus decisiones. A la par que la importancia de Lionel dentro de la Selección nacional fue creciendo, también lo fue haciendo la figura de Jorge en los despachos. Es que “en lo futbolístico él no es de meterse tanto. Ni en tácticas ni nada de eso. Pero es una voz más que autorizada y de peso al momento de los negocios de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)”, explica desde Rusia alguien que conoce la interna de la pelota y agrega como ejemplo que cada partido o amistoso que se concerta para la selección es previamente acordado con Jorge. Al menos, para conocer su opinión”. Otra persona que transita los pasillos de la entidad de la calle Viamonte va más allá: “Tiene línea directa con el ‘Chiqui’ Tapia (Claudio, el presidente de AFA)”.

“Él trabajó y trabaja sin cesar para que Leo sea lo que es. Y con Leo bien Argentina tiene más chances de ganar, así que es lógico que se le consulten cosas. Pero no más que eso”, reconocen en el entorno de la familia. Aunque desde Rusia explican que su voz no es sólo consultada sino que seguida a rajatabla. Incluso la lista de convocados a Rusia habría contado con el aval de Jorge. Paulo Dybala estaba en duda, no por sus cualidades futbolísticas, sino por una serie de declaraciones que no cayeron simpáticas para Messi y su gente, pero una mediación del padre habría sido clave para limar asperezas y evitar la polémica por dejar fuera al cordobés. “Igual Dybala no va a jugar ni un minuto”, arriesgan desde la concentración argentina en Bronnitsy.

El padre del crack sabe lo que representa su hijo y, montado a la idolatría que despierta el 10, ha creado una red de negocios e influencia que no para de crecer. En Barcelona y en Argentina, Jorge es quien vela por los intereses del futbolista. Para cuidar la carrera de Lionel, como hizo desde que era una joven promesa, pero también para seguir facturando. Sin ir más lejos, fue él quien actuó de nexo para que la AFA organizara el amistoso previo al Mundial contra Israel, que finalmente fue cancelado. Mientras Tapia y compañía dilataban la decisión de concretar el partido, la amistad de Jorge con Daniel “Danny” Benaim, empresario israelí al frente del Grupo Comtec, la empresa promotora del partido, ayudó a inclinar la balanza por el sí.

En la polémica e intempestiva decisión de cancelar el amistoso, también apareció la figura del padre representante. “Jorge fue uno de los que hizo fuerza para que no se jugara cuando todo empezó a tomar connotaciones políticas”, explica alguien que conoce la interna de AFA. Es que, pensando en negocios, que Messi quedara pegado al conflicto entre Israel y Palestina no era nada redituable. Fiel a su perfil bajo, Jorge nunca hizo pública ésta ni ninguna otra participación en decisiones dirigenciales, pero quienes lo conocen aseguran que tiene línea directa y llegada a quienes mandan en la AFA. Incluso la tuvo en épocas de Julio Humberto Grondona.

Con la selección instalada en Rusia para la disputa del Mundial, la figura de Jorge no menguó y, siempre desde las sombras, sigue tomando decisiones para cuidar los intereses de su mina de oro, su hijo Lionel. Hay quienes niegan rotundamente cualquier tipo de participación de Jorge, y aseguran que se mantiene al margen. Pero algunos hechos demuestran lo contrario.

 

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Nexo. “Apenas nombraron a Sampaoli, Jorge lo llamó para decirle cuándo tenía que ir a charlar con Lionel. No es que concertaron una reunión o que se pusieron de acuerdo. Jorge lo llamó y le dijo fecha, hora y lugar”. Así explica un conocedor de las internas de AFA el poder que amasó el padre del 10 argentino. Sabedor de lo que significaba su hijo a sólo un año del Mundial y de la poca espalda que Sampaoli tenía, el patriarca Messi aprovechó para marcarle la cancha en la primera jugada.

Quizá por eso el DT argentino insiste en que ésta es la selección de Messi y no suya. Es que Sampaoli sintió desde un principio en que su poder de decisión estaba coartado. “Leo es un pibe muy tranquilo que nunca generaría conflicto, él sólo quiere jugar a la pelota. Es como un nene. Pero el padre es otra cosa”, explica un allegado a los Messi desde la época en que aún eran una familia humilde en el barrio La Bajada de Rosario.

Así las cosas, dentro de la cancha el que manda es Lionel, líder indiscutido del equipo y máximo responsable de las derrotas y los triunfos. Fuera, en el ámbito directivo, Jorge es consultado para la toma de decisiones. “Cuando ocurrió el accidente de Lamia (el chárter del equipo brasilero Chapecoense que se precipitó en Colombia a fines de 2016) Jorge puso el grito en el cielo. Es que ese mismo avión había trasladado hacía poco a la Selección. Se encargó de que en AFA todos supieran de su enojo”, explican fuentes cercanas a la entidad.

La importancia futbolística y comercial de Lionel para la albiceleste es total. El rendimiento dentro del campo depende en gran medida del rosarino. Y el valor de mercado de la Selección también lo necesita ya que es a él a quien buscan los sponsors. Es en esta dependencia que la figura de Jorge cobra aún más valor ya que se vale de lo que representa su hijo para presionar al máximo. Así, las cláusulas monetarias por jugar partidos en destinos exóticos como Malasia, Singapur o los lugares donde se disputan amistosos de la Selección necesitan del visto bueno del padre representante.

Messi SA. La historia de que Lionel y Jorge dejaron todo atrás para apostar a la carrera de “La Pulga” en Barcelona es sabida. Pero además del sacrificio, aquellos años sirvieron para crear un vínculo especial entre padre e hijo. “Son muy unidos y es mentira que se lleven mal”, aseguran en su entorno, aunque también reconocen que al apostar un pleno al estrellato de Leo, Jorge dejó de ser sólo el padre para volverse mánager, asesor y representante. “Cuando era todavía chico y volvía a Rosario no lo dejaba jugar al fútbol para que no se lesionara. Lo cuidaba en todo. Hasta en lo que comía”, recuerda alguien que compartió infancia con La Pulga.

En Barcelona, la presencia de Jorge siempre fue bien vista. La irrupción en el primer equipo de Lionel se dio en paralelo a la caída en desgracia del anterior ídolo “Culé”, Ronaldinho. El brasilero dilapidó parte de su carrera por sus excesos fuera de la cancha. La vida privada del nuevo crack influyó en su rendimiento y por eso los dirigentes veían con buenos ojos que el joven Lionel no se descarriara y tuviera a alguien que lo guiara y lo mantuviera lejos de las tentaciones que rodean a los jóvenes millonarios. Creen que Leo le debe mucho de su carrera a Jorge.

A la par que el joven crecía como futbolista, su padre lo hacía en las oficinas. Hasta 2006, Leo era representado por Rodolfo Héctor Schinocca, pero la sociedad terminó en la Justicia y el patriarca familiar pasó a controlar todo. Padre, representante, entrenador, nutricionista y más. Jorge se volvió omnipresente en la vida del futbolista y su voz pasó a ser la más autorizada. Cada paso de la incipiente carrera era auditado por el CEO de la marca Messi.

Había sido el propio Jorge quien se había encargado en 2004 de hacer llegar un video con jugadas de su hijo a los dirigentes de AFA para que lo convocaran a la Selección. Los directivos de la Federación Española de Fútbol pretendían nacionalizar a la incipiente figura del Barcelona, pero Lionel quería jugar para Argentina. Jorge, sin contactos y sin experiencia, fue el encargado de lograrlo. Ese VHS fue clave en el futuro de su hijo y también en el suyo. La marca Messi debutaba con la albiceleste y no pararía de crecer.

“Hasta el Mundial Sub-20 en que Leo fue figura (Holanda 2005) Jorge se comportaba de una manera. Cuando empezó a jugar más en Barcelona, fue otro”, asegura un allegado. Y relata los cambios: “Se volvió más distante y cerró mucho el entorno de Leo. No se podía acercar nadie. Y como Leo empezó a facturar mucho, Jorge se volvió el encargado de administrar la fortuna que fue ganando y cada vez más celoso de la plata”, comentan.

El excelente rendimiento de Messi, que logra mantener con el correr de los años, construyó un patrimonio neto de entre 250 y 265 millones de euros. Jorge fue el gran responsable de este crecimiento económico. Es él quien negocia aumentos de sueldo con el Barcelona prácticamente todos los años y que consigue nuevos sponsors para la imagen de La Pulga. Según la revista Forbes, Messi es el segundo deportista que más facturó en 2017 con un total de 111 millones de Euros, sólo por detrás del boxeador estadounidense Floyd Mayweather. Claro que semejante caudal no estuvo exento de polémica. Jorge y Lionel fueron condenados por evasión de impuestos en España. El Tribunal Supremo español los encontró culpables y los condenó a 21 meses de prisión por el fraude de 4,1 millones de Euros. Este no fue el único episodio de este estilo (ver recuadro) pero más allá de algunos trascendidos, quienes los conocen bien aseguran que esto no repercutió en la relación.

“Jorge se desvive por su hijo. Todo lo que hace es lo que cree que es lo mejor”, se sincera un amigo de la familia. Otros, no tan cercanos, bromean con que se mueve con la misma velocidad que su hijo dentro de la cancha, pero para aprovechar las oportunidades de negocios que Leo genera.

“Hay una obsesión por querer pintarlo como el malo de la película, pero no es así. Dicen eso porque muchas veces Jorge no quiere hablar, pero él mantiene el perfil bajo porque es respetuoso del rol que tiene que ocupar y sabe que el protagonista es Leo”, confía un íntimo desde Argentina. Ese es el rol principal de Jorge Messi: erigirse en el CEO de una de las empresas argentinas más lucrativas, que lleva su apellido.