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Sociedad / 9 de agosto de 2018

Tensión entre la Policía Bonaerense y Vidal

Los efectivos se movilizaron a raíz del asesinato de Lourdes Espíndola. Reclamos, internas y la disputa por la caja es el fondo del problema.

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Un cuento de nunca acabar. La tensa relación entre las autoridades provinciales y los efectivos de la Policía Bonaerense volvió a quedar al descubierto. Las muertes de Lourdes Espíndola (25) y de la integrante de la policía local de Almirante Brown, Tamara Ramírez (26), en el mismo fin de semana, hicieron que entre los uniformados estallara el descontento.

“A la señora María Eugenia Vidal y a Macri, que se vayan a la c…. de su madre”, descargó furioso Fernando Altamirano, esposo de Lourdes y también miembro de la fuerza provincial. Es que además del dolor por la pérdida, quería dejar en claro el descontento y enojo que subyace entre los efectivos por lo que entienden es “un abandono político”. “Cuando asumieron nos prometieron el cambio y al final sigue todo igual”, resumió otro efectivo el sentir de varios integrantes de la fuerza.

Así, policías y familiares se congregaron el miércoles 1 de agosto en la puerta del Ministerio de Seguridad provincial para demostrar su malestar y, además, entregar un petitorio a las autoridades. En tanto, se anunció que el 18 de agosto se realizará otra marcha, en el Obelisco, con la consigna #NiUnPolicíaMenos.

Protestas, acusaciones, aprovechamiento político y hasta disputa por la caja de aportes, todo mezclado en un cóctel que vuelve a poner a la Policía Bonaerense en el centro de la escena y enfrentada a su cúpula y a las autoridades políticas.

Pedidos. Seguridad fue la palabra que más se escuchó en el reclamo policial. Paradójicamente los encargados de velar por ella, o de tratar de brindarla, la reclaman. “Si la gente viera cómo trabaja un uniformado, todas las falencias que tiene, y cómo igual se brinda por su trabajo, entendería por qué se pide que desde la política no miren más para otro lado”, apuntó un efectivo que no quiso revelar su identidad por miedo a lo que él llamó “caza de brujas” contra aquellos que protestan.

Según los efectivos, poco ha cambiado en la fuerza desde la llegada de Cambiemos al gobierno provincial. Aseguran que, a pesar de los anuncios políticos, el día a día de los efectivos sigue igual. “Se habla de la compra de chalecos y la renovación del armamento, pero nosotros no vemos nada de eso”, afirman.

Un ex integrante de la fuerza explica los motivos del descontento: “La llegada de Cambiemos hizo creer que las cosas iban a modificarse, pero ahora se ve que no fue así. Ya desde fines de 2016 que los efectivos están disconformes. Es culpa del Gobierno por no hacerse cargo”.

Versiones. Mejorar y “limpiar” a La Bonaerense fue uno de los objetivos en materia de seguridad que se propusieron al asumir la gobernadora María Eugenia Vidal y el ministro Cristian Ritondo. Iniciaron algunos cambios como que los oficiales de alto rango deban presentar declaraciones juradas; se iniciaron sumarios por enriquecimiento ilícito, hubo una purga de efectivos cuestionados y se desmantelaron redes de corrupción enquistadas en la fuerza. Estas medidas generaron resquemores dentro de una corporación no acostumbrada a perder sus privilegios.

Desde el Ministerio de Seguridad explicaron a NOTICIAS que se está trabajando en la mejora de las condiciones laborales de los efectivos. “Es totalmente falso que no se haya renovado equipamiento. De hecho se ha hecho una gran inversión. Hoy, cada efectivo de la provincia tiene su propio chaleco antibalas en buen estado y sin vencer y hasta se renovó el armamento”, explicaron fuentes oficiales. Otro integrante del Gobierno reconoció que seguía habiendo falencias pero eso se debía a que el estado de abandono que encontraron al asumir era “muy elevado”. Para este funcionario, “las muertes de Lourdes y Tamara son lamentables”, pero no se deben a falta de presencia gubernamental: “El dolor es entendible y lo compartimos, pero lo aprovechan para otros fines”.

Aseguran que, en algunos casos, detrás de las manifestaciones se esconden otros motivos. “De los que vinieron a la puerta del ministerio, muchos fueron exonerados o apartados por diversos motivos y aprovechan para hacer su propio ‘juego’”, cuentan. “Por ejemplo, estaban los familiares de los efectivos apartados por la causa de sobres de la departamental primera de La Plata”.

Así, asoma detrás de las tensiones por las condiciones laborales, otra realidad: los intereses políticos y hasta económicos que persiguen quienes se encolumnan de uno u otro lado. En este ámbito, el nuevo frente de batalla que se abre es el manejo de la Caja de Retiro, Jubilación y Pensiones de las Policías de la provincia. El Gobierno tiene en carpeta un proyecto para modificar el régimen de dicha caja de aportes y pasarla de la órbita de la Policía a la del Poder Ejecutivo. En ese esquema, la gobernación se quedaría con la libre disponibilidad de los recursos y la injerencia de los trabajadores sería nula. “Somos más de 90.000 efectivos, así que calculá el monto”, dice un efectivo.

Esta situación, incluso, generó internas entre los propios uniformados. Un sector intransigente que llama a movilizar para oponerse a esta posible modificación y otro más indiferente. La división se hizo patente en la movilización al ministerio en la que algunos efectivos fueron corridos por sus colegas acusados de aprovechar la marcha para “hacer política”.

En este contexto, los policías siguen reclamando mayores garantías para realizar su trabajo. En paralelo, sus exigencias están surcadas por intereses políticos y por su futuro económico. La Bonaerense sigue en el centro de la polémica.