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Sociedad / 25 de agosto de 2018

Luis “El Gordo” Valor: confesiones de un ladrón retirado

El célebre delincuente jura que se retiró. A poco de publicar su autobiografía, se confiesa con NOTICIAS. Códigos, militancia y proyectos a futuro.

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Foto: Juan Ferrari.

“Estuve más años adentro que afuera. Ahora quiero disfrutar mi libertad”. La frase se reiterará más de una vez a lo largo de la entrevista. Es que Luis Alberto Valor, “El Gordo”, dice que, a sus 64 años, está retirado. Tras pasar más de la mitad de su vida (33 años) tras las rejas, quien fuera uno de los criminales más famosos de la historia argentina, y en su momento más buscados, se jubiló.

Valor recuperó su libertad hace menos de dos meses. El 5 de julio se agotó la condena de 4 años por la cual permanecía recluido en la Unidad Penitenciaria N° 17, en Urdampilleta. Según él mismo asegura, esa fue y será su última estancia en prisión: “Ya estoy grande”, afirma. Pero además de tomar la decisión de jubilarse de la vida delictiva, el ex líder de la superbanda escribió sus memorias:

“Empecé adentro del penal escribiendo en un cuaderno Gloria, pero no tiene nada que ver con los otros cuadernos”, bromea. Con una memoria prodigiosa y relato detallado, con escenas y nombres, Valor reconstruyó su propia biografía que será publicada por Editorial Planeta. Antes del lanzamiento oficial, el célebre ladrón que supo asaltar 18 camiones blindados y 23 bancos, dialogó sobre su nueva vida en libertad.

Noticias: ¿Por qué hay que creerle que esta vez es definitivo su alejamiento del mundo delictivo?
Luis Valor: Porque ya no da para más. Me di cuenta de que tenía que cambiar porque si no iba a morir adentro. La verdad, no me gustaría estar preso otra vez, por eso ahora pienso de otra manera. Quiero pasar tiempo con Nancy (Colazo, su esposa). Hay cosas que uno aprende solo. Cometí muchos errores pero aquí estoy.

Noticias: ¿El libro tiene que ver con este proceso de cambio?
Valor: Un poco me lo pedía mi familia y yo quería poder contar mi historia. Uno descubre muchas cosas cuando se pone a pensar en lo que vivió. También es una advertencia, para que nadie siga mis pasos ni haga lo que hice yo. En especial los jóvenes que no valoran la importancia de la libertad. Yo que estuve 33 años preso, sé lo que digo.

El libro gordo. A los 14 años ya se juntaba con una banda y a los 19 cayó preso por primera vez. Para ese entonces ya era “El Gordo”, apodo que le puso su familia, pero recién comenzaba a escribir sus capítulos en la historia criminal argentina. Entre los ’80 y los ’90 engrosó su currículum: golpes comando a camiones blindados, más de 200 días prófugo e incluso una fuga cinematográfica del penal de Devoto. Valor se convirtió en una celebritie del hampa.

Noticias: ¿Se siente reconocido?
Valor: El mito de la superbanda quedó. Pero injustamente sólo con “El Gordo Valor”, porque éramos varios. El tema es que los medios cayeron mucho sobre mí: “Que Valor esto, que Valor lo otro”, y muchas veces era mentira, pero vendía, y así fue como creció todo. Entonces conocen el nombre, pero no me tienen de cara. Me pasó en un operativo policial. Había un control y me pararon a la madrugada, eran como las 4 de la mañana. Había como veinte o treinta efectivos. Me piden cédula y carnet, y después el oficial me dice: “Usted no lo conoce al Gordo Valor?”, “No, ¿quién es?”, le digo. Y me fui. Igual mejor así. Quiero tener perfil bajo.

Valor recalca una y otra vez que viene de una familia de trabajo. “Mi hermano se ganó lo que tiene con esfuerzo. Ladrillo por ladrillo haciendo horas extras”, afirma. En cambio, explica que su sacrificio fue distinto: “Yo perdí otras cosas. Tiempo con mi familia y la libertad, que es lo más importante”, se lamenta.

Noticias: ¿Ser ladrón era su trabajo full time?
Valor: Sí. Yo le dedicaba todo el día y toda la noche. Todos los días de mi vida. Siempre antes de hacer algo nosotros consultábamos.

Noticias: ¿Cuánto tiempo estaban planeando un golpe?
Valor: A veces semanas. Hoy eso no es lo más común. Antes era distinto. Pero a vos viene un tipo y te plantea un trabajo: “Mirá tenés que hacerlo así y asá” y vos no podés mandarte así nomás. Yo siempre antes de hacer una cosa me fijaba y la pensaba muchas veces, qué podía pensar, qué no. Todas las variables posibles. Y tuve la suerte de que gracias a eso nadie murió en mis brazos ni cerca mío. Pero para eso había que hacer todo bien, respetar y tener planes alternativos.

Foto: Juan Ferrari.

Códigos. Como si se tratase de un mandato por su apellido, “El Gordo” asegura que su carrera delictiva fue posible gracias a que siempre respetó lo que él considera el modo correcto de actuar. Nunca dejar tirado a ningún compañero, ocuparse de la familia del compañero caído en desgracia, valorar la vida de todos incluidos los policías y nunca delatar son algunos de los preceptos que guiaron su conducta. A cada momento, Valor añora aquellas épocas donde ese régimen implícito de conducta, aún entre delincuentes, era casi sagrado. “Ahora es distinto. Nadie respeta nada”, dice enojado.

Pero la ética de comportamiento de Valor tiene también otra raíz: la política. En su juventud militó en Montoneros. Allí también aprendió a manejar armas de fuego de gran porte como fusiles FAL. “Nosotros no éramos de leer tanto, pero estábamos convencidos. No era sólo gente pobre, sino que había de toda clase social. Creí en todo eso, en tratar de cambiar las cosas”, rememora.

Noticias: ¿Qué le aportó su época de militancia?
Valor: Mi formación dentro de lo que era la Juventud Peronista la hice en barrios pobres, y si bien conocí gente de clase alta y media, aprendí mucho de la gente de pocos recursos. Y uno conoce gente que es muy honesta.

Noticias: ¿Conoció a Perón?
Valor: No en persona, pero sí estuve cerca. La primera vez que vino, después de la proscripción, a Vicente López, fuimos con algunos compañeros y formamos el quinto anillo de la juventud. En ese momento, había seis anillos de protección. El quinto éramos de la JP y había algo así como 60 por turno. Nosotros íbamos y lo cuidábamos. No era algo oficial. Porque también había otra gente, el mismo Perón tenía su custodia.

Noticias: ¿Y le hubiera gustado seguir una carrera política?
Valor: Algunos de los pibes que estaban conmigo, hoy son o fueron embajadores o diputados. Del gobierno anterior y de ahora también. Entonces uno piensa: “¿Cómo ellos pudieron y yo no, si yo tenía la misma capacidad que ellos?”, me hubiese gustado. Yo pienso que hubiera sido bueno. Pero bueno, uno va tomando decisiones en la vida y arma su camino. Las cosas van pasando y cambian. Es más, una vez vino a verme Diego Guelar (actual embajador en China) para hacerme una propuesta de un libro de tres caminos diferentes: él escribía su parte, yo la mía y (Carlos) Menem la de él. Un libro con la vida de los tres. Los dispares caminos de cada uno a pesar de tener inicios similares.

Foto: Juan Ferrari.

Noticias: Esos valores que usted enaltece, ¿los respetaba también con la policía?
Valor: Si. Me enfrenté a tiros, siempre de frente y porque no quedó otra. Afortunadamente siempre sobreviví. Pero lo más importante es respetar la vida. Uno no va a tirar tiros por tirar ni a matar por matar. Además había policías que respetaban eso. Gente como Mario Naldi que era del grupo antisecuestros más grande que hubo en Argentina, pero que era un tipo que a pesar de todo a nosotros nos respetaba. También estaba Mario “Chorizo” Rodríguez, que era el comisario de la Policía Bonaerense, que también se portó muy bien conmigo. Yo nunca maté. A veces te llegan ganas de hacer cualquier cosa, pero lo pensás y no. Eso también era lo que me daba respeto de los policías y de los otros ladrones.

Noticias: ¿Es cierto que Mario Rodríguez lloró cuando lo arrestó a usted después de 244 días prófugo?
Valor: Cuando me atrapan en Lugano, veo que estaba rodeado de policías. Cuando me entrego me querían pasar fierro (matar). Luchamos arriba de la cama y entró Rodríguez y ahí se portó bien conmigo. Le dije: “Llevame a mí solo, y si me tenés que matar, matame a mi, pero no adelante de mi señora boludo”.

Perspectivas. En su casa de Pilar, Valor no parece el mismo delincuente que atormentó a las fuerzas de seguridad. Sigue conservando esa mirada dura, pero su tinte de abuelo engaña. Explica que se va a mudar a otra casa porque los medios dieron a conocer su dirección y eso no le gusta.

Noticias: ¿Cómo es su vida hoy?
Valor: Tengo que entretenerme y gastar mi tiempo en cosas constructivas. Y sé que puedo ayudar a Nancy haciendo lo que yo sé hacer.

Noticias: ¿De lo robado le quedó algo?
Valor: Algo si. Pero gastamos mucha plata en abogados y todo eso.

Noticias: ¿Va a trabajar?
Valor: Tengo algunas cosas en mente. Vamos a vender ropa. Sacaré un crédito y me pondré a trabajar.

Noticias: ¿Robar?
Valor: (Risas) No, eso ya no. Escribir y ayudar a los demás. Eso quiero. Poder dar una mano.

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