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Tecnología / 4 de octubre de 2018

El gran hermano que vigila el transporte público de Seúl

Es un servicio que monitorea las 24 horas del día ómnibus, subtes y trenes de la capital de Corea del Sur. Recolecta información sobre los patrones de viaje de las personas y controla que los conductores cumplan con la ley.

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Cuartel Central. En la sala de control de TOPIS una gigantesca y múltiple pantalla digital recibe la transmisión simultánea de miles de cámaras diseminadas en los diferentes medios de transporte público y zonas de mayor circulación automotriz y de personas en Seúl.

Primero hay que atravesar las enormes puertas de metal de TOPIS, el Servicio de Información y Operación del Transporte de Seúl, que tienen espesores semejantes al de bóvedas bancarias. Luego, un pasillo que desemboca en la sala de control principal donde una gigantesca y múltiple pantalla digital recibe la transmisión simultánea de miles de cámaras diseminadas en los diferentes medios de transporte público y zonas de mayor circulación automotriz y de personas en la modernísima capital de Corea del Sur. Todas monitoreadas por un centenar de operadores en turnos rotativos durante las 24 hs del día. El espacio semeja al set de una película de ciencia ficción, salvo que aquí es real y funciona a la perfección. Es más, un solo dato electriza los sentidos: el complejo está preparado para enfrentar una emergencia o ataque durante cuarenta y cinco días, con provisiones y comodidades que resguarden a ciento veinte personas. Es como asomarse a las entrañas de un Gran Hermano urbano que sitúa a Corea del Sur en el Siglo XXIII.

Espacios y gente. Se trata de un país densamente poblado y urbanizado en relación a su pequeña superficie. La población asciende a 50 millones de habitantes, la mitad vive en la capital y alrededores. Semejante caudal de personas requiere un sistema de transporte con suficiente capacidad para afrontar una altísima demanda. Pero así como Roma no se edificó en un día, tampoco Seúl organizó este eficiente régimen de la noche a la mañana.

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“Recopilamos desde informes sobre patrones de viaje hasta paradas de autobuses más utilizadas, incluso desviamos el tráfico en las carreteras durante congestionamientos. Por ejemplo, gracias a la localización por celular, una madre puede saber si su hijo abordó dónde, cuándo y qué vehículo. También nos enteramos de si los conductores no respetan la velocidad permitida, arrancan sin cerrar las puertas o eluden paradas establecidas. Esas faltas implican puntos en contra que inciden en la evaluación que hacemos cada tres años. Si tienen demasiadas penalidades, abandonan el servicio”, explica Yang YounGye, jefe del Departamento de Información de Tráfico.

TOPIS verifica la velocidad de tránsito de 1.268 km de vías, para lo cual recoge datos de 35 mil unidades de taxi con GPS, 1.181 aparatos detectores que permiten medir el volumen de tránsito, velocidad y accidentes, 832 cámara de circuito cerrado que monitorean las 24 horas el transporte y los accidentes, y 3.600 aparatos de control de señales en tiempo real, entre otros.
El entramado de ómnibus se reestructuró, construyeron carriles exclusivos, centros de transferencia y los dividieron, según los destinos, en categorías codificadas por cuatro colores. Los ferrocarriles tienen 20 líneas y más de 500 estaciones. Las de subte son nueve y recorren la urbe de una punta a la otra. Gozan de reconocimiento internacional por ser rápidos, limpios, con vagones y estaciones amplios y por estar todos equipados con Wi-Fi.

Los medios de transporte público reciben 7 millones de pasajeros a diario y, de tan empleados, se los conoce como “los pies de los ciudadanos de Seúl”. Una forma directa de advertir cualquier inconveniente, disturbio o actividad delictiva, elevar quejas o solicitar subir o bajar la temperatura del vagón, es mediante una aplicación que se baja al smartphone.

Organización y propósitos. Cuando las autoridades reorganizaron el procedimiento para usar los medios de transporte, entró en vigencia un régimen tarifario que incluyó el lanzamiento de la tarjeta inteligente T-money (la T representa tecnología, transporte y tacto). Este medio de pago se convirtió en parte fundamental de la infraestructura, al estar vinculado con tarjetas de crédito y débito que facturan el gasto acumulado a fin de mes, para evitar la recarga constante. Cada usuario debe utilizarla tanto al abordar como al bajar de los transportes, a efectos de mantener actualizada la información. Precisamente, los datos que surgen del uso, son importantísimos para el TOPIS. Gran parte de los recursos técnicos utilizados en TOPIS fueron provistos por la empresa Samsung, que posee numerosas ramificaciones, no sólo la electrónica de consumo, sino en sectores como la construcción, las finanzas y la biotecnología.

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La organización actúa como un cuartel central que reúne y procesa todo lo relacionado al tráfico en tiempo real. Con receptores GPS y dispositivos de comunicación inalámbricos, se recopilan testimonios de cada autobús, se vuelcan a canales de comunicación (computadoras, teléfonos celulares inteligentes), y se retransmiten a letreros electrónicos ubicados en cada parada. En el año 2017 el método de percepción de información se perfeccionó y agregó a las novedades que pueden consultarse, la tasa de ocupación de cada coche.

“Otro aspecto de nuestra tarea es controlar, constantemente, los sensores que miden el nivel del río, lo que posibilita que, ante una crecida, podamos abrir, a distancia, las exclusas necesarias para encauzar el fenómeno. También cuando nieva en las carreteras, manejamos desde acá los grifos de las tuberías que expulsan sustancias que derriten el hielo acumulado sobre el pavimento. En definitiva, somos el centro neurálgico del transporte público de la ciudad”, describe el funcionario coreano. Y asegura: “Topis evolucionó a lo largo de estos años y continuamos en etapa de crecimiento, preparándonos para afrontar el futuro”.