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Política / 17 de octubre de 2018

Escuchas judiciales, presiones y dudas envuelven a Hugo y Pablo Moyano

Los sindicalistas y directivos de Independiente aparecen en las conversaciones telefónicas de los barras. Defensa confusa y cruces políticos.

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Los Moyano no se sorprendieron cuando se filtró el pedido de detención de Pablo. Los rumores sobre un movimiento de la Justicia bonaerense en la causa por asociación ilícita en Independiente, el club que dirigen, comenzaron a circular a principios de septiembre.

El último mes y medio fue agitado: el juez de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale, sorpresivamente se declaró incompetente y la causa pasó a manos de Luis Carzoglio, un ex funcionario peronista de Avellaneda. El abogado de los camioneros, Daniel Llermanos, aumentó las visitas a los tribunales y escribió nuevas denuncias contra funcionarios y periodistas por supuestas presiones a la Justicia. Hugo y Pablo concretaron el cuarto paro contra el Gobierno.

A medida que pasaban las semanas, los rumores aumentaban. Hasta que, a fines de septiembre, Elisa Carrió pronunció públicamente la frase que varios dirigentes repetían por lo bajo: “Moyano está a punto de ir preso”.

Por ahora, el plan se frustró. Carzoglio rechazó el pedido de detención que hizo el fiscal Sebastián Scalera la semana pasaba, mientras Moyano hijo viajaba a un congreso en Singapur. El juez entendió que no había suficientes elementos para avanzar con la prisión preventiva. Y que no existía riesgo de fuga ni de entorpecimiento, como argumentaba el fiscal.

Además, el juez denunció amenazas telefónicas a su familia y brindó una atípica conferencia de prensa donde lanzó: “No me van a correr con carpetazos. Voy a resistir la campaña mediática en mi contra con la que buscaron afectar mi imparcialidad”.

Escuchas. En la causa judicial, de unos 20 cuerpos, los Moyano aparecen nombrados varias veces por “Bebote” y otros referentes de la barra en sus conversaciones diarias, donde arreglaban la entrega de entradas, los viajes al exterior y los “negocios” en torno al estadio. A Pablo lo llaman “El Salvaje”.

Las escuchas telefónicas que forman parte del expediente, al que accedió NOTICIAS, dan cuenta también del accionar de otros hombres cercanos a los Moyano, como el dirigente Noray Nakys, preso desde diciembre; Roberto “Polaco” Petrov, al que se le adjudica el manejo de “la gente de Camioneros” y “Yoyo” Maldonado, actual integrante de la comisión directiva de Indepediente, que este fin de semana también denunció amenazas.

La Justicia investiga la responsabilidad de los Moyano en torno a la venta irregular de miles de entradas al club, una maniobra en la que aparece involucrada la empresa de software Integrados SA, a cargo de los tickets. Aunque las pericias informáticas no fueron terminadas, para el fiscal hay elementos suficientes para considerar a Pablo Moyano como jefe de esa banda delictiva integrada por barras y dirigentes dedicada a defraudar a Independiente.

Presiones. Desde el moyanismo, aseguran que existen fuertes presiones del Gobierno hacia la Justicia y acusan directamente a Carrió, Florencia Arietto, Gustavo Arribas y Patricia Bullrich como parte de esa maniobra. En los últimos días, el abogado Llermanos amplió la lista de denunciados e incluyó al procurador bonaerense Julio Conte Grand (ex funcionario de María Eugenia Vidal) y al periodista Luis Majul, casado con una prima del jefe de los fiscales.

Otro sector de la Justicia bonaerense apunta a Carzoglio por la filtración del pedido de detención y explica su decisión de no avanzar contra Moyano con su pasado peronista. Las acusaciones y presiones van en todas direcciones.