Economía / 27 de octubre de 2018

Elecciones en Brasil: Argentina en la era Bolsonaro

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Foto: AFP

Hace un año, el favorito en el ballottage brasileño, el ex militar Jair Bolsonaro, escribió en Twitter: “Necesitamos librarnos de las amarras del Mercosur. Brasil tiene autonomía para hacer comercio con todo el mundo”. Pero tras arrasar en la primera vuelta electoral reculó: “El Mercosur tiene su valor, pero fue desfigurado por el PT. No abandonaremos el Mercosur, pero no será guiado por cuestiones ideológicas”. No obstante, promueve una “alianza liberal” con dos socios del bloque, la Argentina de Mauricio Macri y el Paraguay del colorado Mario Abdo Benítez, sin el Uruguay del frenteamplista Tabaré Vázquez, pero con un país ajena a la unión aduanera, el Chile de Sebastián Piñera.

Reina la incertidumbre de si profundizará la política del actual presidente brasileño, Michel Temer, de impulsar negociaciones de acuerdos de libre comercio como Mercosur con bloques y países como la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés, que integran Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein), Canadá, Corea del Sur y Singapur, o si optará por otras dos opciones. Una es rebajar el nivel de integración del Mercosur de unión aduanera a zona de libre comercio, lo que permitiría que cada país pacte convenios bilaterales con terceros. Otra consiste en alentar acuerdos marco entre la unión aduanera y otros bloques y países que permitan que cada socio del Mercosur liberalice el intercambio en la medida de sus necesidades. Este esquema funciona con México, que mantiene libre comercio con Uruguay, pero no con los demás del Mercosur. La negociación en bloque mejora la capacidad de negociación ante los demás países, pero en los cuatro socios crecen las críticas a este esquema porque les cuesta ponerse de acuerdo.

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“Si Brasil celebrara acuerdos bilaterales que rompieran el arancel externo común, haría que productos argentinos pierdan allí la preferencia arancelaria y deban competir contra otros que ingresen en esa condición”, advierte el consultor Marcelo Elizondo. “Las manufacturas serían las afectadas. Pero si Bolsonaro logra que el bloque acceda a mercados externos, la Argentina podría perder los privilegios en Brasil, pero podría llegar a terceros mercados. Lo más probable es que se firmen acuerdos como con México. Uruguay hace tiempo lo pide y no veo a Macri opuesto a ello. Sería una forma de salvar al bloque, pero darles dispensas a sus miembros para pactos bilaterales. Es más sencillo en lo jurídico. El problema mayor estará en las empresas que dependen excesivamente del mercado brasileño, como las pymes industriales. Ello exigirá saltos de competitividad. Algo que debería observarse es la afectación en la inversión. Muchos proyectos tienen a la Argentina como plataforma hacia Brasil. Para Brasil, salir al mundo será más natural. Brasil exporta más de tres veces lo que exporta la Argentina. Tiene 33 de las 100 mayores multilatinas y nosotros, sólo siete. Recibe seis veces más inversión extranjera que la Argentina”.

Si se quisiera reducir el Mercosur a una zona de libre comercio, debería modificarse el Tratado de Asunción, que fundó el bloque en 1991 y que establece que debe existir un arancel externo común, según la opinión experta de Félix Peña, director de la Fundación ICBC.

La industria autopartista, una de las más preocupadas por un eventual pacto Mercosur-UE, teme aún más una disolución de la unión aduanera. “Los riesgos son muy grandes porque la industria automotriz argentina y, en consecuencia, la industria autopartista argentina dependen mucho de Brasil”, advierte el presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Raúl Amil. “El 70% de los vehículos que se exportan es con destino a Brasil. Y la Argentina exporta el 50% de su producción de vehículos”,  detalla Amil.

Suspenso. ¿Pero qué quiere Bolsonaro del Mercosur? “Eso no está definido”, reconoce a NOTICIAS uno de sus asesores, el sociólogo, politólogo y antropólogo Antônio Flávio Testa. “Solamente después de las elecciones, con la nominación del ministro de Relaciones Exteriores, podremos tener la decisión. Pero Bolsonaro quiere ampliar los negocios con todos los países vecinos, y en eso el Mercosur es muy importante. Su política externa y su proyecto económico son democráticos y liberales”, afirma Testa, del Grupo de Brasilia, grupo de consejeros que encabezan generales.

“Un día Bolsonaro dice una cosa y otro día, otra. No queda otra que esperar”, opina Adrián Makuc, secretario de Comercio de la Unión Industrial Argentina (UIA). “No creo que venga a romper el comercio compensado de autos entre la Argentina y Brasil”, evalúa Jorge Carrera, profesor de finanzas internacionales de las universidades de Buenos Aires y La Plata. “Creo que el acuerdo Mercosur-UE no se va a hacer porque algunos países europeos, sobre todo Francia, no están en condiciones políticas de bancar una liberalización mínima en su agricultura, máxime con el predominio de partidos que agarran estos temas como cuestión electoral. Y mientras Bolsonaro no limpie su aspecto político, nadie va a hacer un acuerdo de libre comercio con él. Tampoco veo a (Donald) Trump negociando libre comercio”, elucubra Carrera, que también vaticina un freno de las inversiones en Brasil hasta que se aclare el nuevo rumbo, algo que perjudicaría a la Argentina.

El gobierno de Macri se muestra dispuesto a reformar el Mercosur. “Tenemos que dar un debate entre los cuatro socios para buscar formas más novedosas que nos permitan cierta geometría variable como para avanzar en mayores acuerdos internacionales que respeten las condiciones de cada país y respeten lo que venimos trabajando en el Mercosur”, admite a NOTICIAS el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica.