Política / 7 de noviembre de 2018

Interna en Cambiemos: qué le prometieron a Vidal

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Foto: Juan Ferrari

El fin de semana donde tembló todo el Gabinete de Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal enfrentó en Olivos, cara a cara, al diagramador del presupuesto. Su máximo dolor de cabeza.

Era 1 de septiembre, la corrida cambiaria había arrinconado al Presidente y la mesa chica de Vidal y Horacio Rodríguez Larreta le aconsejaba hacer cambios, sobre todo reemplazar a su ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Creían que si hacía saltar ese fusible, bajaría el nivel de ebullición de la economía. La versión había llegado a oídos del implicado junto al nombre de su posible reemplazante, Carlos Melconian. Por eso, cuando la gobernadora lo encaró, él estaba preparado:
“Tenés que arreglar lo mío. Necesitamos plata en la Provincia, no se puede gobernar así”, protestó Vidal, que ya sabía que se venía un recorte para Buenos Aires. “¿Qué me decís a mí?”, le contestó Dujovne. Y remató: “Si querés pedile a Melconian que acomode lo tuyo”.

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Finalmente, el reemplazo no se produjo y Macri ratificó a Dujovne. Los 19 mil millones que Vidal reclamaba no le fueron dados en el presupuesto y el enojo de la gobernadora, la dirigente con mejor imagen de Cambiemos, fue en aumento.

Fiel a su estilo, no lo hizo público. Pero dejó que uno de sus funcionarios se desmarcara y le tirara los dardos al Gobierno nacional de forma inédita. Joaquín de la Torre, ministro de Gobierno de Buenos Aires, sentenció: “Es una injusticia política dejar a la Provincia con menos dinero”. Primero fue contra Rogelio Frigerio, el ministro del Interior, y después contra Dujovne. Luego la gobernadora y su mano derecha, Federico Salvai, le pidieron serenidad. Habían conseguido lo que buscaban: la promesa del Presidente y del jefe de Gabinete, Marcos Peña, de una compensación posterior al presupuesto.

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Sucedió en uno de los habituales almuerzos semanales, el jueves 24, en la Casa Rosada. “Macri no le quiso asegurar nada, le habló en potencial. Pero le dijo que iban a hacer lo posible por compensar a la Provincia y creemos que así va a suceder”, contó un hombre de confianza de la gobernadora. Fue el principio de la tregua.

El pacto silencioso de no agresión se hizo público el miércoles 31 de octubre en Trenque Lauquen. Macri, Vidal, funcionarios nacionales y provinciales hicieron una reunión de Gabinete ampliada y le quisieron poner fin a la controversia. Pero los conflictos de plata no se solucionan con gestos edulcorados y fotos de ocasión. Las diferencias entre Vidal y Macri no son ideológicas. Para superarlas, tendrán que llegar las partidas que el Presidente le garantizó.

MIÉRCOLES 31. Macri y Vidal se reunieron en Trenque Lauquen para mostrar que superaron los cortocircuitos.

Compromiso. De su última incursión en la Casa Rosada, Vidal se llevó los bolsillos llenos de buenas intenciones y pocas medidas concretas. A los 65 mil millones que le corresponden del presupuesto, la gobernadora exige 19 mil millones por la actualización del Fondo del Conurbano.

En el almuerzo, Macri y Peña le dijeron que la ayuda le va a llegar en diciembre, pero que necesitan que se den muchas variables. “Entendemos que ellos también están apretados. Dependen de que no caiga la recaudación, de que se apruebe el presupuesto y de que se cumplan las metas con el FMI, por ejemplo”, dice, sobreactuando tranquilidad, uno de los funcionarios provinciales más vehementes.

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Lo que sí le aseguraron es que para diciembre plata no le va a faltar. En la Provincia miran con especial atención hacia fin de año: están preocupados por los desmanes que puedan suceder y no quieren que falte la inyección de dinero necesaria para pasar una Navidad pacífica. “No tememos a las organizaciones sociales pero sí a algún intendente que ‘deje hacer’. Nos preocupa la intencionalidad política”, asegura una fuente muy cercana a Vidal. Y concluye: “No podemos dejarlos que tengan excusas”. Para eso, claro, se necesita mucha ayuda social.

Dentro de la Casa Rosada, las lágrimas de cocodrilo de la gobernadora tampoco los enternecen demasiado: “Que María Eugenia no se olvide que fue la más beneficiada el año pasado”, se queja un funcionario en Balcarce 50 mientras exhibe una planilla de Excel con las partidas asignadas a todas las provincias: Buenos Aires es la primera.

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El origen. La grieta interna entre Vidal y el Gobierno no es nueva. El dinero genera problemas hasta en las mejores familias, pero la desconfianza había comenzado tiempo atrás con la viralización de la denuncia por los aportantes truchos de Cambiemos. Una investigación que podía ser transversal a cualquier partido político, pero que le explotó en las manos a la gestión de Vidal. La gobernadora vio cómo en la Nación nadie se esforzaba por frenar la ola que se hacía cada vez más grande. Y hasta le llegaron versiones de que alguna información se había filtrado desde adentro: “No te lo puedo negar”, le dijo a un colaborador. Desde ese momento, Vidal no pone las manos en el fuego por nadie. Menos aun por Marcos Peña.

Hizo falta la intervención de Rodríguez Larreta para calmar los ánimos de la gobernadora. Más cerebral, y sobre todo menos sanguíneo, el alcalde porteño la hizo entrar en razones.

Infografía: Fernando San Martín

Pero desde allí la relación cambió, aunque las encuestas también fueron provocando un desgaste. Luego de un leve retroceso, en octubre Vidal volvió a tener más imagen positiva que negativa, según una encuesta de Rouvier y Asociados (ver infografía). El Presidente no logra algo así desde fines del 2017. Por eso, un ex funcionario muy cercano a Vidal se animó a plantear un interrogante: “¿Lo de Mauricio en Trenque Lauquen es un intento de recuperar la relación o un abrazo de oso a María Eugenia?”, dejó la pregunta flotando en el aire.

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Desdoblar las elecciones ya no es una opción. Vidal, que manifestó que Macri será el candidato a Presidente en el 2019 y desinfló así el “plan V” –al menos en público–, depende de que la economía repunte para ser reelecta en la Provincia. Seguirá empujando el mismo carro, aunque ya no oculta el fastidio: siente que ella está haciendo más esfuerzo que otros.l