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Política / 26 de septiembre de 2018

Interna Cambiemos: María Eugenia Vidal vs. Marcos Peña

Puertas para afuera se escucha un rotundo “no pasa nada”. Pero adentro crece la distancia entre el jefe de Gabinete y la gobernadora de Buenos Aires.

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Puertas para afuera se escucha un rotundo “no pasa nada”. Es la única respuesta oficial de Cambiemos. Pero adentro el nerviosismo crece: la distancia entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, preocupa hasta al presidente Mauricio Macri. Al incendio que intentan controlar afuera se le suma una chispa en el interior, en lo más profundo de los cimientos del PRO, que podría transformarse en una llama y hacer implosionar al partido gobernante.

El “nopasanadismo”, el método principal de desactivación de rumores de Cambiemos, se resquebraja apenas se encara una charla informal con algún funcionario y hasta con familiares de los involucrados. El Presidente tomó la decisión de no juntarlos más en la mesa chica que antes los reunía: hace tres semanas que no se realiza el cónclave PRO. La respuesta, otra vez, es esquiva. “Vamos hacia una apertura, es lo que reclamaba la sociedad”, argumentan.
Para adentro, las aspiraciones personales y los últimos acontecimientos fueron mancillando la columna vertebral de Macri. Tanto que Vidal y su descubridor Horacio Rodríguez Larreta, el intendente porteño, preferirían que salte el fusible: creen que la salida de Marcos Peña le haría bien al Gobierno.

Cambios. Un diputado oficialista confiesa que los rumores de que Peña sería reemplazado surgieron desde adentro. “En los entornos de María Eugenia y Horacio fue de donde salió la idea de que había que eyectarlo”, asegura en estricto off the record.

El traspaso de los servicios de Nación a Provincia había generado algunos cortocircuitos, pero la bronca de la dirigente que mejor imagen tiene en Cambiemos explotó tras el escándalo de los “aportantes truchos”. Una denuncia que no supieron controlar y que escaló en proporciones desmedidas. En Provincia dicen que Marcos Peña se portó mal al no salir a bancar a la gobernadora. Pero los más malpensados llegan a inferir cierta responsabilidad del jefe de Gabinete en la filtración de los datos que provocaron el escándalo. Un empresario amigo de Vidal se lo habría preguntado en una cena de amigos. “Pruebas no tengo”, respondió la gobernadora con una evasiva que dejó más dudas flotando en el aire.

En el fondo, la discusión es por ver quién será el reemplazante del Presidente cuando éste no sea candidato. Peña siempre fue el favorito de Macri, pero sus chances electorales son nulas. Vidal, en cambio, creció a pasos agigantados desde que dio el batacazo ganando la gobernación. La causa de los aportantes fue la primera que le pegó en su línea de flotación.

Después hubo apenas gestos sutiles de ese distanciamiento. Como el que sucedió durante el fin de semana de furia en el que Macri decidió cambiar su Gabinete. “No estamos ante un fracaso ecónomico”, dijo un alicaído Peña. Sin embargo, Vidal fue la primera funcionaria de peso en reconocer la crisis. El día y la noche.
Fuentes PRO de la primera hora dicen que las diferencias se remontan a cuando Macri era el jefe de Gobierno. “Marcos es muy soberbio y siempre desconoció la autoridad de Horacio. ‘Mariú’ es fiel a Larreta”. Desde allí hay ciertas rencillas personales.

En esencia, la pelea es por la sucesión. Ambos alientan públicamente a que el candidato en el 2019 sea Macri. Pero mientras tanto se acomodan a los codazos en el área. No sea cosa que el Presidente mande un centro y no estén en el lugar oportuno para cabecear.
La política es el arte de disimular, tragar saliva y sobreactuar las desmentidas. Ambos entienden que no es momento de provocar más dolores de cabeza. Pero una fuente muy cercana a la que fue la mesa chica de Macri asegura que no hay vuelta atrás: “Es una relación que se cortó”.