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Política / 13 de noviembre de 2018

Cuadernogate: qué dicen los Whatsapp de Lascurain

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La causa del Cuadernogate sigue acumulando cuerpos en el juzgado de Claudio Bonadio. Entre todos esos documentos quedó registrada una serie de conversaciones de la aplicación WhatsApp extraídas del teléfono de Juan Carlos Lascurain, el ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien está detenido. El 4 de octubre se presentó, en el juzgado de Bonadio, la División Apoyo Tecnológico de la Policía Federal y entregó los resultados del análisis del teléfono del empresario que fue secuestrado de su casa durante un allanamiento el pasado 11 de agosto. En la foja 11.691 quedaron plasmadas las conversaciones que mantenía con su familia en paralelo con la revelación del caso. Este documento muestra por primera vez un registro minuto a minuto de cómo vivió la explosión del caso de los cuadernos un influyente empresario del kirchnerismo.

El nombre del grupo de WhatsApp que creó con sus hijos era sugestivo. Se llamaba “Comodoro Py” y se había creado el 12 de marzo de este año. La elección del nombre no era casual. Se llamaba así porque, unos días antes, Lascurain había sido detenido y luego liberado tras el pago de una fianza en el marco de una causa en la que se investigan presuntos desvíos de fondos estatales en los Yacimientos Carboníferos de Río Turbio. El nombre del grupo no les había simpatizado a todos, pero no se cambió.

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El 1 de agosto, Lascurain les anticipó a sus hijos que podrían llamarlo a declarar en el caso de los cuadernos. Lo escribió así: “Hola chicos, ¿cómo están? Yo mejor de salud. Hoy me enteré extraoficialmente que por la causa que hoy llevaron detenidos a un montón de empresarios, yo estoy citado a declarar el 9 de agosto. Todo extraoficial, solo para que estén enterados”. Luego la charla se centró en quién sería el abogado defensor.

Un día antes de la citación, Lascurain se enteró cuál era el motivo y se lo contó a sus hijos. “Según Centeno el 28 de octubre del 2008 pasé por la casa de Baratta y le di un paquete, veremos cómo sigue”, escribió.

La prueba. Lascurain y sus hijos comentan la acusación de Centeno: su 4×4 apareció en el domicilio de Baratta. “Es la dorada supuestamente, ¿no?”, dicen.

Uno de los hijos, Martín, leyó todas las anotaciones del chofer Centeno, buscando a su padre, y encontró una patente familiar el cuaderno marca América. “HGP 575, ahí lo vi en el cuaderno número 4. Dice que vio que paró una 4×4 Honda con esa patente”.

Facundo Lascurain: ¿Es en serio ? Me estás cargando… Pero en esa época ¿tenías esa camioneta?
Martín Lascurain: ¿Es la dorada supuestamente, no? Ahí no dice color ni tampoco lo nombra.
Facundo Lascurain: O sea, ¿lo llaman sólo porque en teoría vieron su camioneta en la casa? Esto es cualquiera.

El mensaje de los hijos es transparente: es la 4×4 de papá, dicen, pero eso no sirve como prueba. Ese mismo día, más tarde, coordinarían quién acompañaría a Lascurain padre a declarar. Uno de los que se ofrece a ir es Martín, quien protagonizaría un episodio bochornoso que sería noticia al día siguiente: una pelea callejera frente a los tribunales de Comodoro Py que saldría en todos los canales de TV.

Martín Lascurain: Chicos estamos volviendo. Quiero avisarles que me agarré a piñas con un camarógrafo que me pegó con la cámara. Vamos a salir por todos lados.
Facundo Lascurain: Sí, ya nos avisó papá. ¿Por lo menos le quebraste algo?
Martín Lascurain: Le di a un par, sí, pero después me agarró un gordo de atrás y me sacó las ganas.

Si se vuelve a ver el video de la pelea a la salida de Comodoro Py, se puede ver cómo una persona de suéter gris le “saca las ganas” al hijo del empresario, quien estaba de campera negra.

Con Baratta. El chat de Lascurain con el ex funcionario habla de un negocio que le facturarán al primero. Discuten a nombre de quién se hará la factura.

Baratta. Otro de los extractos de WhatsApp que los investigadores consideraron relevantes es un intercambio de chats entre Lascurain y Roberto Baratta, el hombre de confianza de Julio De Vido, que se da entre marzo y octubre del 2017. En los chats se puede observar que había negocios, tal vez servicios de consultoría, que Baratta le prestaba al ex presidente de la UIA. En una de esas conversaciones, Baratta le pregunta por los honorarios que iba a cobrar y la manera de facturarlos. “Te va a facturar Nelson, ¿puede ser por 35?”, escribió el ex funcionario.

Nelson sería Lazarte, un ex empleado del Ministerio de Planificación que se convirtió en la mano derecha de Baratta y también en otro de los protagonistas del Cuadernogate. “35” serían $ 35 mil. Lascurain le responde que Nelson es “muy conocido” y le pide que busque a otra persona. Al final se resuelve que facture una chica llamada Antonella y que trabajaría junto a Baratta.

Un momento disparatado se da el 26 de julio del 2017, el día que se votaba la expulsión de Julio De Vido en el Senado, tres meses antes de su desafuero. Aquel día la Cámara baja decidió mantener a De Vido como diputado, pero hubo discursos duros contra él, entre los cuales estaba José Ignacio De Mendiguren, otro ex presidente de la UIA. Baratta, indignado con las palabras de De Mendiguren, le escribió a Lascurain.

Piñas. Lascurain y sus hijos hablan de los forcejeos con un fotógrafo a la salida de Comodoro Py. “¿Por lo menos le quebraste algo?”, pregunta uno.

Baratta: Che, qué flojo el “Vasco”.
Lascurain: No estoy al tanto pero me imagino, no me extraña. ¿Cómo fue?
Baratta: Desde mañana carga una cruz que nunca podrá sacarse. Se vota 8.30.
Lascurain: Ok.
Baratta: De esta no vuelve.

Hoy Baratta sigue preso y Lascurain también, pero a diferencia del ex funcionario, el ex presidente de la UIA logró conseguir el beneficio de la prisión domiciliaria tras una resolución de la Cámara Federal, que accedió al pedido de los abogados que argumentaron que Lascurain, de 72, tiene diverticulitis aguda e hiperuricemia. Los jueces agregaron en su fallo que existen dispositivos, como GPS o pulseras electrónicas, que sirven para asegurar que Lascurain cumpla con su detención. Estar fuera de la cárcel le permitirá continuar con el tratamiento médico y otra cosa más: seguir chateando por WhatsApp.