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Cultura / 15 de noviembre de 2018

Mercedes Cebrián o la literatura anticonsumo

Invitada por Residencia de Escritores Malba, la poeta española vivió 5 semanas en Buenos Aires. Ficción y sistema capitalista.

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Foto: Marcelo Escayola

La escritora madrileña Mercedes Cebrián (1971) ya está instalada en Palermo con su violonchelo —instrumento que empezó a tocar hace poco— y sus múltiples pantallas. Este antiguo piso de techos altos donde se aloja será su hogar durante las próximas cinco semanas. La ensayista, poeta, periodista y traductora es la segunda becaria que llega al país para la Residencia de Escritores Malba 2018 (REM), seleccionada por un jurado que estuvo integrado, entre otros, por John M. Coetzee (Premio Nobel sudafricano en 2003), Luis Chitarroni (editor y escritor argentino), y M. Soledad Costantini (Directora de Malba Literatura).

Autora de “El genuino sabor” (Literatura Random House, 2014) y “Malgastar” (La Bella Varsovia, 2016) —algunos de los títulos que en la Argentina empiezan a conocerse—, su biografía revela a una escritora multifacética, que estimula su imaginario con viajes por el mundo y disecciones de los tejidos sociales entre los que se mueve. “Todo para mí es una excusa para hablar de temas más sociológicos, me parece. Siempre tengo que tener claro cuál es el tema de fondo, si no, a las ficcioncitas con historias así, por escribir, no les veo sentido”, cuenta Cebrián, quien durante su estadía en Buenos Aires trabajará en una investigación para su próxima novela, cuyo argumento gira en torno al turismo como forma de intercambio cultural no siempre viable y la imposibilidad de escapar del consumo.

Noticias: ¿Cómo sirve Buenos Aires a su proyecto de ficción?
Cebrián: En realidad a mí me sirve estar fuera de casa siempre, para cualquier cosa que escriba, ya sea incluso si escribo sobre España. Me interesa mucho el tema del turismo, escribo a veces en la sección El Viajero, del diario El País, y escucho siempre relatos de viajes y ves como que es un poco en vano, sobre todo en lugares donde no hablas el idioma y la cultura es muy distinta. Fui a Marrakech, a un “riad” (hotel instalado en una típica casa árabe) que una amiga inglesa ha montado, y me di cuenta de que ella no está adaptada ni se va a adaptar nunca. Eso es un escenario para que los occidentales que van sientan que tienen la experiencia marroquí exótica, pero dentro de la casa beben alcohol y tienen sus comodidades y lo que ellos esperan de la vida. El contraste con las calles es brutal.

Noticias: Se ha declarado lectora de poesía argentina, ¿de qué autores?
Cebrián: Estoy conectada con mucha gente de la poesía argentina. De los históricos, por ejemplo, me gusta Joaquín Giannuzzi, después, también, las obras de Mirta Rosenberg, Daniel Samoilovich, Arturo Carrera y de gente más joven, como Laura Wittner y Andi Nachon.

Noticias: Usted es periodista, ensayista, traductora, poeta y escritora. ¿Cómo convive todo eso al mismo tiempo?
Cebrián: Creo que es un signo de los tiempos. No puedes hacer solo una cosa a no ser que vendas mucho, y yo ya acepto que no vendo mucho, pero es una libertad también para mí poder escribir lo que quiera y que me puedan publicar. Eso me gusta del mercado en castellano, que permite que los escritores no sean superventas y puedan aún publicar. En los Estados Unidos, por ejemplo, es como que no hay pequeñas editoriales, es todo grandes corporaciones, y si no vendes, pues fuera.

Noticias: Vivió dos años en Estados Unidos, ¿qué análisis hizo de su sociedad y de su literatura?
Cebrián: He leído bastante literatura estadounidense, y ahora ya me fatiga un poco, siento que su literatura es fruto de ese país y me satura un poco. Me he dado cuenta de que no puedo diferenciar al individuo de la sociedad, al individuo escritor. A lo mejor es un problema y yo debería pensar “son individuos, no tienen nada que ver”. Pero sí siento que están muy en su mundo estadounidense, que no ven mucho el mundo exterior. Creo que Carver (Raymond), por ejemplo, le ha hecho un poco de daño a la literatura en español porque, como se ha leído mucho en talleres literarios, luego se ha querido imitar ese estilo que la lengua española no admite, frases tan cortas y es como “¡basta ya, no lean más a Carver!”.

Foto: Marcelo Escayola

Noticias: El híper consumo ocupa buena parte de su obra. ¿Cuán interconectado cree que está el ser y el tener en las grandes urbes?
Cebrián: Para mí, el gran tema es nosotros como consumidores, porque creo que no podemos escapar a eso, y como consumidores no digo la idea de comprar sino la lógica de cómo funciona “la nueva temporada”, y entonces lo anterior ya está anticuado porque lo dice no sé quién. Hay una socióloga de Israel, Eva Illouz, que dice que también el amor romántico funciona igual, lo creamos o no. Gente que empieza a quedar con alguien y dice “no, no me interesa mucho porque no tiene dinero para ir a cenar, entonces se nos estropea la diversión”, nadie quiere decirlo tan crudamente pero hay un poco de eso. Es como si no hubiera manera de separar el tener del ser.

Noticias: ¿No hay forma de desafiar esa dinámica del sistema?
Cebrián: Yo creo que la única esperanza es tratar de tener vocaciones, intereses muy fuertes y pasiones, es lo único que puede desafiar al consumo, si te gusta bordar o hacer algo manual, construir muebles de madera. Hay gente en España que tiene sueldos muy malos pero su máxima ilusión es tener el último modelo de lo que llegue de Apple, como si fuera un premio, “esto me lo he ganado por mi vida dura”, entonces es cambiar esas mentes para que eso no sea lo mejor que pueda pasarles sino algo más del interior.