Menú
Cultura / 24 de enero de 2019

Artes visuales: argentinos en el mar

El Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata es cita cultural obligada en la costa. Nicola Costantino, DOMA y Daniel González.

Por

El lobo de Minujín símbolo del Museo MAR en Félix U.

La avidez del público del arte por el espectáculo y la experiencia se ve enteramente satisfecha por las tres propuestas -Nicola Costantino, el colectivo artístico DOMA y Daniel González- de la temporada de verano 2019 del MAR. Desde su inauguración en 2013, todos conocen al Museo de Arte Contemporáneo de la Provincia de Buenos Aires como MAR; nombre que luce en su fachada y es más apropiado para estas salas de exhibición que no poseen patrimonio propio, incluso su café-restaurante mira al mar. Si el clima sigue inestable, MAR y sus muestras son refugio seguro.

Ícono. En la explanada de su edificio se luce la escultura del lobo marino de Marta Minujín. La figura del animal se convirtió en preferido de selfies y, luego, en protagonista de Instagram; este año brilla más que nunca ya que las piezas de metal -miles de símiles de envoltorios de alfajores, de una marca líder- que lo recubren fueron lustradas una por una. Remite a los dos grandes y emblemáticos mamíferos realizados por el escultor José Fioravanti, que flanquean la amplia escalinata de piedra que conduce al mar desde la plaza de la Rambla del Casino.

Pasado y presente en criaturas imaginadas por Nicola Costantino que rodean la “fuente”, habitan el jardín del paraíso y el fondo del mar.

Como la entrada es gratuita, los que van a sacarse la foto junto al “monumento” de la icónica figura marplatense, terminan entrando al MAR. Esta circunstancia, que se traduce en un público masivo y diverso, seguramente es tomada en cuenta por la directora –Micaela Saconi– y su equipo al momento de decidir las muestras producidas por el Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires, complementadas con ciclos de cine, jazz y programas educativos.

(Leer también: Moda: los 5 top del verano)

Nicola Costantino acude a la historia del arte, a su propia imagen, a la iconografía de algunos trabajos anteriores para hablar de la vida y la muerte. Presenta “Real absoluto”, que reúne tres obras de gran atractivo visual. Como desde el comienzo de su trayectoria, la artista aquí también trabaja con imágenes y piezas provocadoras, a sabiendas del innegable impacto que generan. La instalación “El verdadero jardín nunca es verde” se inspira en la pintura “El jardín de las delicias” de El Bosco, Hieronymus Bosch (1450-1516). La pieza central de Costantino es su escultura “La fuente de la vida”, copia fiel -gracias a la impresión 3 D- de la “fuente” del panel izquierdo del tríptico del exquisito representante del arte flamenco.

Aún cuando esa escena de El Bosco está dedicada al paraíso, Costantino aquí imagina un panorama apocalíptico con la ayuda de las imágenes impresas en las tablas que rodean a la “fuente”; en muchas de ellas están la propia artista y su hijo. En otra sala, Costantino exhibe -ahora sí- una alusión al paraíso a partir de una serie de fotografías, dibujos y esculturas. Naturaleza y transiciones en “Pardés” (paraíso en hebreo), instalación de 300 m2 de bosque que abriga a un grupo de orquídeas y se halla poblado por los seres andróginos que las cuidan. A continuación, en un ámbito a oscuras, “Abisal” surge como una aparición y deslumbra con la luminosidad que rodea a una sedosa y gigante criatura nunca vista, habitante de las profundidades del océano.

La participación del público, expresando deseos, sueños y libertades y colaborando con diversas ideas y materiales, fue central en la producción de “la casa de todos” de Daniel González.

Público. La interactividad de la muestra “Naturaleza muerta”, del grupo interdisciplinario DOMA, entretiene a los chicos y hace pensar a los grandes; fue exhibida en sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta en 2018. Cosa seria, se proponen y logran “reflexionar sobre los efectos del capitalismo avanzado”. DOMA congrega a más de 40 argentinos repartidos en distintas ciudades del mundo, liderados por Orilo Blandini y Julián Manzelli. Las piezas e instalaciones de excelente factura reflejan acuciantes problemas de la contemporaneidad.

(Leer también: Fitness y dietas que están de moda en las playas)

Algunas son escalofriantes como las figuras que hablan de la pérdida de la infancia, las cámaras que todo lo ven y registran, las preocupantes actividades de los adolescentes en la web, los ataúdes huecos por donde los observadores pueden desfilar, tan vacíos como la pasarela con alfombra roja rodeada de flashes que se activan cada vez que alguien se quiere sentir una estrella. “Se ha llegado al punto en el que el placer físico, el culto al ego, los estímulos fugaces, la vanidad, el éxito, el poder y el dinero son lo más importante y han desplazado a la esencia misma de la vida” que, dice DOMA, es el amor, pero “hoy el amor es todo lo contrario a lo que debería ser, es todo menos libertad”.

Excelente factura en las atractivas y escalofriantes piezas del grupo DOMA que, con ataúdes, aparatos y flashes, reflejan el vacío y la vigilancia de la conflictiva contemporaneidad.

La tercera propuesta de MAR es “#WhatsUpArgentina. Mi casa tu casa” de Daniel González, un argentino que se inició como artista en Mar del Plata y que vive entre Nueva York y Verona. Esta es una obra de arquitectura efímera que puede verse en distintos espacios de circulación de MAR. Estas piezas colaborativas fueron construidas con la participación y las ideas del público a través de whatsapp; hay una pantalla que incluso exhibe estos intercambios. Espejos, cartones, alfombras, vajilla, vidrios, hasta una cancha inflable de Boca que parece respirar, plantas, fueron arrimados por el público y reutilizados para construir “la casa de todos”. Es “una arquitectura de estados de ánimo, sueños y libertades; que se delinea como un proceso de proyección arquitectónica sin solución de continuidad, inspirado en el modelo paisajístico latinoamericano”, dice.