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Ciencia / 22 de febrero de 2019

Astronomía: cómo es el gran ojo del cielo cordobés

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Gentileza Parque científico Plaza Cielo Tierra, UNC.

Hay un concepto que empezó a ser estudiado y puesto en práctica en la última década, el de “turismo científico”. Según el chileno Fabrien Bourlon, que ha escrito papers y documentos específicos sobre el tema, “es un nicho que combina las especificidades del turismo cultural, de aventura, de aprendizaje, de experiencias. Está descripto como el turismo que genera y comparte conocimiento adquirido pero que tiene amplias implicancias y beneficios”. Los productos se coordinan con el desarrollo de conocimientos científicos, generando oportunidades de apoyo para las investigaciones y, además, transferencia de conocimientos al público no especialista.

El término turismo científico apareció por primera vez en la literatura en 1980, en la obra “Tropical Science and Tourism” (Ciencia Tropical y Turismo), y es descrito como el trabajo de exploradores en un lugar determinado. Bourlon va más allá y distingue cuatro formas que puede adoptar el turismo científico, cada una con sus formas, sus prácticas y sus productos: aventura y exploración con una dimensión científica; turismo cultural con ecoturismo o turismo industrial; el turismo que se basa en el voluntariado ambiental y el turismo de investigación científica.

(Leer también: Turismo: a un paso del avión)

Nada de todo esto es obvio y es algo que diversos países (Francia y Estados Unidos con más empuje) comenzaron a desarrollar en los últimos años. Un ejemplo de esto sería visitar San Juan para hacer ecoturismo, tener algunas actividades más vinculadas con el deporte y la aventura y, de paso, enterarse de lo que ofrece y se hace en el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), que está dentro del parque nacional del mismo nombre, ubicado al sudoeste de la provincia.

Algo similar está en la mente de Daniel Barraco, director del planetario Julio Verne, ubicado en el parque científico Plaza Cielo Tierra de la ciudad de Córdoba. En diciembre, en conjunción con el solsticio de verano (el día más largo del año) inauguró un equipamiento híbrido digital de origen alemán, similar al Planetario Galileto Galilei, de la Ciudad de Buenos Aires.

El parque científico Plaza Cielo Tierra es una iniciativa de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del gobierno de esa provincia. Está ubicado en el Parque de las Tejas en el centro de la ciudad y se inauguró en el año 2017.

En su primer año de funcionamiento Plaza Cielo Tierra fue visitado, de acuerdo con sus autoridades, por más de 120 mil personas, y es considerado un espacio de referencia en el ámbito científico cultural de la provincia. Muy atractivo visualmente, exhibe réplicas de satélites, cuenta con varios espacios de divulgación científica (uno de sus edificios que reproduce el interior de la Tierra es un ejemplo) y en sus exteriores posee varios circuitos que los visitantes pueden recorrer con guías con formación interdisciplinaria: el Astroparque, la Plaza Didáctica, el Geoparque, y la Plaza de Ingenio.

Apertura. Para Daniel Barraco, director del parque científico, el principal objetivo es despertar vocaciones científicas.

“El sistema que inauguramos combina un proyector analógico con innovaciones digitales”. explica Daniel Barraco, físico e investigador del Conicet, y a la sazón, director del complejo-. “De ese modo logramos reproducir dentro de la cúpula del planeta y con la mayor exactitud y fidelidad del país, el movimiento de las cuatro mil estrellas que están visibles en los cielos del Hemisferio Sur”, agrega. La innovación fue desarrollada por un equipo de técnicos de la empresa alemana Zeiss, que posee más de 100 años de trayectoria en el mercado de planetarios.

Si hay un científico entusiasta, que combina la ciencia más básica con las aplicaciones más industriales y el desarrollo de nuevos mercado, ese es Daniel Barraco. “Estamos colocando a nuestro centro científico entre los más importantes y mejor equipados del país. Apoyados en la más alta tecnología disponible en el mundo, estamos comunicando conocimiento científico de manera innovadora y proponiéndole a los visitantes que se hagan nuevas preguntas, que cuestionen”, dice, exultante.

Barraco, también profesor en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación de la UNC, agrega: “Hoy gracias a este planetario Córdoba se coloca como destino de turismo científico, una opción que cada vez mueve a más familias durante las vacaciones. Pero además con esta inversión estamos mejorando nuestras capacidades, de cara a la sociedad y las escuelas, con el objetivo de que despertar vocaciones científicas. Entendemos que la tecnología y la fascinación es el mejor abono para que florezcan esas vocaciones. La fascinación es un gran motor para los jóvenes, y este espacio es fascinante. Pero no sólo nos quedamos aquí en el centro, tenemos una gran agenda de actividades y vamos al encuentro de las escuelas con campamentos científicos en el interior, allí usamos telescopios, realizamos también avistaje de aves y estudios geológicos.”

Como buen cordobés, Barraco está muy orgulloso de los orígenes, y cree que este planetario no hace más que rendir homenaje a la tradición local. “Por iniciativa de Domingo Faustino Sarmiento se fundó en 1871 el Observatorio Astronómico de la ciudad, uno de los tres primeros centros científicos de esta especialidad en nuestro hemisferio. Durante décadas, sus investigadores efectuaron observaciones clave que luego permitieron armar el catálogo original de las estrellas visibles desde el hemisferio sur de la Tierra”.

Los detalles. La inauguración del nuevo telescopio coincidió con el solsticio de verano que, además, es el momento del año en que el Sol, en su movimiento aparente, pasa por uno de los puntos de la eclíptica más alejados del Ecuador y en el que se da la máxima diferencia de duración entre el día y la noche.

Básicamente, se incorporó al sistema analógico ya existente uno de proyección digital, junto a programas informáticos para generación y reproducción de shows en el domo del planetario.

Las innovaciones consisten en modernizar la tecnología de proyección para lograr una optimización en el control y repetibilidad de las funciones, con la consecuente simplificación en la tarea del planetarista, y la mejora en la experiencia global del público. Por otro lado, se actualizó el sistema electro-mecánico del proyector de estrellas analógico que estaba en uso. Esto incluyó la digitalización de la mayor parte de los comandos de accionamiento y sumó la posibilidad de operarlo remotamente, a través de un software específico que puede ser usado en conjunto con el proyector de estrellas analógico. Se conformó de esta manera un planetario híbrido, capaz de maximizar la calidad de las presentaciones.

Plaza Cielo Tierra abre de martes a domingos, la entrada es libre y gratuita. Quienes quieran hacer una visita guiada pueden inscribirse en www.plazacielotierra.org.

“Este año será muy importante para nosotros concluye Barraco. Se cumple un siglo del enunciado de Einstein que postula la curvatura de la luz y tendremos un eclipse total de Sol cuya pequeña franja de apenas 40 kilómetros pasará por la ciudad de Río Cuarto. Tendremos actividades especiales al respecto”.