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Sociedad / 22 de febrero de 2019

Javier Milei: la hora del marketing payaso

El economista se viste de superhéroe, promociona sus charlas fest, hace teatro y discute con Sol Pérez. El lugar del que nunca se vuelve.

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El economista Javier Milei irrumpió en la escena mediática hace poco más de un año y de ser un personaje marginal se convirtió rápidamente, no sólo en una celebrity que desfila por todos los paneles de TV, sino que también comienza a lanzar su incipiente carrera política como referente libertario. Y dispuesto a cualquier ridículo con tal de que se hable de él.

El estilo desenfrenado del economista no pasa inadvertido para nadie, pero son los jóvenes los que más se divierten, y siguen, al hombre del peinado extraño. Es por eso que Milei se muestra cada vez más desatado y con un estilo que apunta directamente a los millennials para cosechar entre los adolescentes un séquito de nuevos libertarios.

Esta semana no sólo se peleó con la mediática Sol Pérez, otra archi conocida en el público joven, sino que el domingo hasta había llegado a disfrazarse para agradar a la audiencia que él busca. En un evento de otakus y aficionados al animé japonés, el excéntrico economista acudió disfrazado de superhéroe y no tuvo ningún reparo en sonreír para las cámaras.

Con su traje negro y amarillo  de héroe de historietas, Milei se presentó como el General Anarco-Capitalista AnCap y aseguró: “Vengo de Liberland, una tierra creada por el principio de apropiación originaria del hombre. Una tierra de 7 kilómetros cuadrados entre Croacia y Serbia, un país donde no se pagan impuestos, un país donde se defienden las libertades individuales, donde se cree en el individuo y no hay lugar para colectivistas hijos de puta que nos quieren cagar la vida”.  La mezcla justa de papelón, ideología y diversión que puso en práctica para seducir.

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Con expresiones que claramente buscan generar impacto, fue más allá: “Mi misión es cagar a patadas en el culo a keynesianos y colectivistas hijos de puta que nos quieren cagar la vida”. El lenguaje empleado ya no sorprende. Cada vez que comete unos de estos exabruptos, su idolatría crece. Y él lo sabe. Más payaso se vuelve, más fans cosecha.

Mientras las audiencias más adultas no lo toman en serio, o al menos lo ven sólo como un friki más, él tiene claro a dónde apuntar. Sin ir más lejos, ahora promociona sus charlas y encuentros bajo el lema #MileiFest, como si se tratara de un festival de música de moda. En teatro, la fórmula también le funciona, ya que son mayormente millennials los que acuden a verlo en “El consultorio de Milei”, la obra con la que hizo temporada en la costa bonaerense.

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Siempre dispuesto al ridículo, Milei se abraza a su fórmula de conceptos económicos, verborragia y estilo bizarro para estar en el candelero y que los jóvenes, los que más lo toman en serio, sigan hablando de él. Puro marketing.